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Hageo 2: Promesas de una gloriosa intervención Divina

Hageo 2:1 EN el mes séptimo, á los veinte y uno del mes, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo:

El segundo mensaje de Hageo («esfuérzate… y trabajad», versículo 4) se produjo aproximadamente dos meses después del primero y un mes tras haber comenzado la construcción del templo.

Este es el segundo mensaje de Hageo, pronunciado durante la Fiesta de los Tabernáculos, en octubre de 520 a.C. Los ancianos podían recordar la increíble belleza del templo de Salomón, destruido 66 años antes. Muchos se desalentaron debido a que la reconstrucción era inferior a la de Salomón. Pero Hageo los alentó con un mensaje de Dios que revelaba que el esplendor de su templo sobrepasaría el del anterior. La parte más importante del templo era la presencia de Dios. Quinientos años más tarde, Jesús caminaría en los atrios del templo.

Hageo 2:2 Habla ahora á Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y á Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:

Hageo 2:3 ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su primera gloria, y cual ahora la veis? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?

Que haya visto esta casa en su gloria primera : Se refiere al templo de Salomón. Algunos de los mayores entre el pueblo fueron niños en tiempos de la caída de Jerusalén.

Hageo 2:4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué, hijo de Josadac, gran sacerdote; y cobra ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y obrad: porque yo soy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

«Esfuércense y trabajen». Judá ya había regresado a la adoración de Dios y El había prometido bendecir sus esfuerzos. Ahora, era el tiempo en que ellos debían trabajar. Debemos ser personas de oración, estudiar la Biblia y rendir culto a Dios; pero a la larga debemos hacer lo que Dios tiene en mente para nosotros. El quiere cambiar al mundo por medio de nosotros. Dios le ha dado a usted una tarea para realizarla en la iglesia, en su trabajo y en su casa. Ha llegado el tiempo en el que ¡debe esforzarse y trabajar!

Hageo 2:5 Según el pacto que concerté con vosotros a vuestra salida de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros: no temáis.

La promesa del Espíritu Santo fue confirmada a través de un pacto en los inicios de la historia de Israel. La promesa continúa siendo cumplida en tanto el Espíritu de Dios mora aún en medio de los israelitas, los cuales no deben temer. Véase la introducción a Hageo: «El Espíritu Santo en acción».

Los israelitas habían sido llevados del cautiverio en Egipto a su Tierra Prometida. Eran el pueblo escogido de Dios, a quienes El cuidaba y guiaba. Nunca los abandonó, a pesar de sus pecados.

Hageo 2:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí á poco aun haré yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca:

Este pasaje se interpreta mejor a la luz de la intervención final de Dios en la historia, en el excelso «Día del Señor».

De aquí a poco : Denota inminencia.

Cuando Dios prometió estremecer a todas las naciones con su juicio, estaba hablando tanto del juicio presente sobre las naciones malvadas como del juicio futuro de los últimos días.

El énfasis cambia de la reconstrucción del templo en Jerusalén al reino mundial del Mesías sobre la tierra. Las palabras «de aquí a poco» no están limitadas al contexto histórico inmediato; se refieren al control de Dios sobre la historia: El puede actuar en cualquier momento que El escoja. Dios actuará en su tiempo.

Hageo 2:7 Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Y haré temblar a todas las naciones : Alude al juicio final de Dios antes del arribo del mundo por venir. Y llenaré de gloria esta casa : Se refiere en parte a la dedicación del templo de Zorobabel, aunque también anuncia la futura presencia de Dios en los templos humanos por medio de Jesucristo.

El Deseado de todas las naciones (literalmente, «los Tesoros» o «aquel que es escogido») tiene dos significados posibles:

(1) Se refiere al Mesías, Jesús, quien, 500 años más tarde, entraría en el templo y lo llenaría con su esplendor y su paz.

(2) También puede referirse a la riquezas que fluirían en el templo, dadas como bendiciones para el pueblo de Dios.

Hageo 2:8 Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos.

Dios quería que el templo fuera reconstruido y El contaba con los recursos para hacerlo, pero necesitaba manos dispuestas. Dios ha decidido llevar a cabo su obra por medio de las personas. El proporciona los recursos, pero manos dispuestas deben realizar la obra. ¿Están sus manos a la disposición de la obra de Dios en el mundo?

Hageo 2:9 La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

En la tradición judía a esta casa se le llama «el segundo templo», siendo el primero el templo de Salomón. Este es el templo que existía en tiempos de Jesús, aunque ampliado y embellecido bajo Herodes. Sobre la importancia de este «postrer templo» véase la nota a versículo 7. Véase también la introducción a Hageo: «Cristo revelado».

Hageo 2:10 A veinticuatro del noveno mes, en el segundo año de Darío, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo:

El tercer mensaje de Hageo «os bendeciré» (versículo 19) llega aproximadamente dos meses después del segundo mensaje (versículo 1).

El ejemplo dado en este mensaje (dado en diciembre de 520 a.C.) aclara que la santidad no afecta a otros, pero la contaminación sí. Ahora que el pueblo estaba comenzando a obedecer a Dios, El prometió que los bendeciría. Pero necesitaban comprender que las actividades en el templo no limpiarían su pecado; sólo el arrepentimiento y la obediencia podían limpiarlo. Si insistimos en albergar malas actitudes y pecados o si mantenemos relaciones estrechas con gente pecadora, nos contaminaremos. La vida santa vendrá únicamente cuando seamos facultados por el Espíritu Santo de Dios.

Hageo 2:11 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora á los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:

Antes de su tercer mensaje de bendición, Hageo les recuerda que la santidad no es transferible. Su intención es explicar que tres meses de trabajo en el templo no pueden compensar años de negligencia. El templo no hace prodigios, la gente debe todavía enmendar sus vidas.

Hageo 2:12 Si llevare alguno las carnes sagradas en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare el pan, ó la vianda, ó el vino, ó el aceite, ú otra cualquier comida, ¿será santificado? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: No.

Carne santificada : Alude a la carne del sacrificio.

Hageo 2:13 Y dijo Haggeo: Si un inmundo á causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de éstas, ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

Hageo 2:14 Y respondió Haggeo y dijo: Así es este pueblo, y esta gente, delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.

Cuando un niño come salsa de espagueti, no pasa mucho tiempo para que la cara, las manos y la ropa estén rojas. El pecado y las actitudes egoístas producen el mismo resultado: manchan todo lo que tocan. Incluso las buenas obras que hacemos para Dios pueden mancharse por actitudes pecaminosas. El único remedio es la purificación de parte de Dios.

Hageo 2:15 Ahora pues, poned vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pusiesen piedra sobre piedra en el templo de Jehová,

templo, heychal: Santuario, palacio; cualquier edificio lleno de esplendor y belleza; una construcción, un tabernáculo, una ciudadela; una espaciosa edificación real. Este sustantivo aparece unas 80 veces y en ocasiones se traduce por «palacio». Sin embargo, la mayoría de las veces en que aparece, se refiere al templo de Jehová en Jerusalén. En algunas referencias, heychal indica el aspecto interior del templo.

Al pedirle al pueblo que mire hacia atrás, Dios destaca lo que representa en bendiciones poner su propósito primero (desde este día en adelante).

Hageo 2:16 Antes que fuesen estas cosas, venían al montón de veinte hanegas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros del lagar, y había veinte.

Hageo 2:17 Os herí con viento solano, y con tizoncillo, y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis á mí, dice Jehová.

Hageo 2:18 Pues poned ahora vuestro corazón desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón.

El pueblo construyó los cimientos del templo e inmediatamente Dios los bendijo. No esperó hasta que el proyecto fuera terminado. A menudo, Dios envía su bendición cuando damos nuestros primero pasos. ¡El está listo para bendecirnos!

Hageo 2:19 ¿Aun no está la simiente en el granero? ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de la oliva ha todavía florecido: mas desde aqueste día daré bendición.

Mas desde este día os bendeciré : Palabras de la segura, aunque inmerecida, provisión de Dios.

Hageo 2:20 Y fué segunda vez palabra de Jehová á Haggeo, á los veinticuatro del mismo mes, diciendo:

El mensaje final de Hageo reconoce que Hageo es solamente un mensajero que lleva la palabra del Señor. Está dirigido a Zorobabel, el gobernador de Judá.

Hageo 2:21 Habla á Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra;

Hageo 2:22 Y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza del reino de las gentes; y trastornaré el carro, y los que en él suben; y vendrán abajo los caballos, y los que en ellos montan, cada cual por la espada de su hermano.

La espada de su hermano : Dios enfrentará entre sí a quienes se oponen a su pueblo, de manera que terminen destruyéndose mutuamente.

Hageo 2:23 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mío, dice Jehová, y ponerte he como anillo de sellar: porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

Se usaba un anillo con sello para garantizar la autoridad y la autenticidad de una carta. Servía como firma cuando era estampado en cera suave en un documento escrito. Dios estaba reafirmando y garantizando su promesa de un Mesías que vendría de la línea de David.

Anillo de sellar : Artículo de especial valor para su poseedor. El nombre de Zorobabel quedará grabado como una señal para que todos vean el tratamiento especial del cual Dios le hizo objeto; éste aparece en las genealogías de nuestro Señor Jesús. Véase también la introducción a Hageo: «Cristo revelado».

Dios cierra su mensaje para Zorobabel con esta afirmación tremenda: «¡Porque yo te escogí!» tal proclamación es también para nosotros, cada uno de nosotros hemos sido escogidos por Dios. Esta verdad debe hacernos ver nuestro valor a los ojos de Dios y nos debe motivar para que trabajemos para El. Cuando se sienta deprimido, recuerde, «¡Dios me ha escogido!»

El mensaje de Hageo para el pueblo buscaba que reorganizaran sus prioridades, ayudarlos para que dejaran de preocuparse y motivarlos para que construyeran el templo. Al igual que ellos, a menudo colocamos nuestra comodidad personal en una prioridad más alta que la obra de Dios y la verdadera adoración.

Promesas de una gloriosa intervención Divina

Palabras de aliento a los trabajadores. Seguridad del favor y la protección divinos

Unos 50 días después del primer mensaje, Hageo hace llegar de nuevo la voz de Jehová al pueblo, siempre con sus dirigentes a la cabeza. Aunque la duración de las obras fue de cinco años, es fácil comprender a quienes se extrañan por el hecho de que las arengas para animar al pueblo tuviesen lugar solamente en espacio de cuatro meses. Su modestia, comparada con el templo levantado por Salomón, destruido por los caldeos, entristece sobre todo a los más viejos, que lo habían conocido en su gloria pasada.

El séptimo mes es Etanim o Tisri, que corresponde a nuestro septiembreoctubre. El día 21 es la culminación de la fiesta de los Tabernáculos, “el último y gran día de la fiesta”. Conocida también como la fiesta de las Cabañas, rememoraba la peregrinación de los israelitas por el desierto tras la liberación de Egipto. La fecha del mensaje precede al día de la solemne asamblea. Simultáneamente al hecho histórico que recordaba la ocasión, se unía también la celebración de la cosecha del verano, festivo y alegre momento para expresar gratitud. Pero la cruda realidad que el pueblo vive —sequía, escasas cosechas— ha de poner un triste contrapunto al carácter de la festividad. En esa fecha Salomón también había inaugurado su templo, y ¿cómo podrían evitar no hacer comparaciones?. Por eso el pueblo necesita recibir poderosos mensajes de aliento, que los anime a proseguir los trabajos recién iniciados. Ahora se ha suavizado el tono del mensaje. Su acento es más cálido. Ya no es “este pueblo”, sino el resto del pueblo (versículo 2). La santa y justa ira divina se ha tornado en un suave acercamiento a los repatriados.

Los versículos 3 y 4 se refieren a las personas que, retornadas del exilio, habían conocido el primer templo. Dios no les oculta que, efectivamente, lo que ellos están viendo resurgir entre las ruinas del antiguo templo es como nada delante de vuestros ojos. Al acopio de ricos y nobles materiales que David había hecho se respondía ahora con una exigua aportación.

Las palabras del versículo 4 han de haber sido pronunciadas con pasión arrebatadora. Entiende que el desánimo puede hacer acto de presencia y detener de nuevo la obra. Es por ello que Zorobabel, Josué y todo el pueblo oyen de forma insistente: ¡Esfuérzate! No sería extraño que Hageo tuviese memoria de las palabras que otro Josué, siglos antes, había escuchado de labios de Moisés. El estímulo recibido debía haber dejado paso a la acción: …y actuad“. Ahora el mensaje no es para unos cuantos, para un sector determinado del pueblo. Involucra a todo el pueblo.

Una vez más se repite la promesa con ocasión del primer mensaje: porque yo estoy con vosotros. Pero el pacto del Señor, en el cual deja constancia de que su continua presencia entre ellos será cierta, arrancaba de muy antiguo, Dios amonestará, castigará con dureza, pero nunca faltará a su pacto. El mensaje que este libro da, en su aspecto teológico, es precisamente ese: Jehová es el Dios de Israel; su presencia jamás faltará entre ellos. Esta presencia está evidenciada con mi Espíritu estará en medio de vosotros. No es ésta la primera vez que la presencia de Dios se hace manifiesta por su Espíritu. Tan tempranas referencias al Espíritu de Dios anticipan su manifestación plena cuando llegue el tiempo en que Dios provea “algo mejor para nosotros”. “Cristo estaba con la iglesia antigua en el desierto; y ahora, cuando la Palabra eterna se hizo carne, y el Espíritu Santo fue enviado para habitar en medio del pueblo de Dios es cuando la profecía se cumple” (Wordsworth).

No hay razón para temer. Si Dios estuvo con su pueblo en las duras jornadas del desierto sin que les faltara nada, si la promesa de volverlos a su tierra se ha cumplido puntualmente, ¿no estará con ellos ahora cuando toca reconstruir el templo?

Historia y arqueología

El templo en Jerusalén era el centro religioso de los hebreos. La destrucción del templo de Salomón derrotó el espíritu de los fieles. Sabían que Jehová habitaba en el templo. En el 587 a. de J.C. Nabucodonosor trató de aniquilar la religión del pueblo por medio de la destrucción del templo. Sin embargo, después de años de amargura, fue reedificado alrededor del año 520 a. de J.C. Jehová prometió que la gloria del nuevo templo sería mayor que la del primero. Este nuevo templo tenía aproximadamente el mismo tamaño del primero. Fue dedicado en el año 516 a. de J.C. y su diseño era semejante al del primer templo de Salomón. Lamentablemente no contenía el arca del pacto. Este nuevo templo existió solamente 600 años; fue destruido en el año 70 d. de J.C., cuando los romanos trataron de aniquilar al pueblo judío. A pesar de los intentos de aplastar el espíritu de la gente, siempre queda el registro de la religión judaica. La memoria del templo vive en los que aman al Dios de los Ejércitos.

Predicción de un futuro glorioso : el nuevo templo opacará el esplendor del construido por Salomón

Llegamos a la parte más difícil de interpretación de este breve libro. El cuadro, aunque engarzado con los textos inmediatamente precedentes, y por la conjunción causal porque, cambia de tema para situarnos en acontecimientos desastrosos que tendrán lugar dentro de poco. El mensaje continúa, en su trasfondo, tratando de engendrar ilusión y entusiasmo. Los detalles apuntan al Sinaí, con ocasión de la entrega de la ley. Resalta la quíntuple repetición de la frase Porque así ha dicho Jehová de los Ejércitos, que viene a recordar el asiento de la autoridad del profeta Hageo.

La cercanía de esos acontecimientos, Dentro de poco, es motivo de discusiones entre los comentaristas. Parte del problema deriva del hecho de que, al citar a Hageo, el autor de Hebreos tomó la cita de la LXX, y aquí se omite la frase “dentro de poco”. Mientras Herbert Wolf y otros se inclinan en dar un sentido escatológico al pasaje, otros comentaristas sitúan los hechos en tiempos próximos, pensando en la destrucción del imperio medopersa por Alejandro, o en los acontecimientos que precedieron a la conquista de Judea por Roma. El sentido más natural es colocar estas predicciones en la era mesiánica cuando los reinos de este mundo sean destruidos. Babilonia habrá sido destruida, tal y como había sido profetizado. Esto pudo constituir como una señal de principio para los cautivos que trataban de reinstalarse en su tierra. La consumación final de estos eventos profetizados están entretejidos, con otros sucesos, de la misma manera que Jesús hizo cuando habló del fin del mundo a la luz de los acontecimientos del año 70, cuando Jerusalén fue destruida por Roma.

Por otro lado, y sin olvidar que el tiempo no cuenta para Dios, dentro de poco consuela al pueblo, suministrándole perseverancia y confianza. Estremeceré todas las naciones (versículo 7) señala a los sucesos que tendrán lugar al final de la historia con la venida de Cristo. Manifestaciones de este tipo fueron también vaticinadas por otros profetas como parte del juicio divino sobre la tierra.

La frase y vendrán los tesoros deseados de las naciones (versículo 7), ha sido traducida en forma similar no solo por la RVA, sino también por NVI, DHH y la Biblia de Jerusalén. Hay un problema muy difícil de resolver, ya que la palabra traducida como “Deseado” o “Deseo” o “tesoros” en el hebreo es una palabra singular femenina, pero el verbo traducido vendrán o “vendrá” es plural. La mayoría de los traductores bíblicos y los comentaristas han adoptado la interpretación de la RVA o algo muy similar. De todas maneras, no se puede desechar la otra posibilidad.

The Pulpit Commentary indica que el significado es que todas las naciones vendrán con sus riquezas para el servicio del Señor. Podemos entender de esta manera que el templo será lleno de gloria, ya que, al fin y al cabo, todos los metales preciosos pertenecen a Dios. La escasez del momento de oro y otros metales será suplida con creces. Dios mismo se ocupará de llenar de gloria ese templo. Esto les debe de haber producido un impacto favorable. Ellos pondrán la mano de obra, pero Dios suplirá los materiales que servirán de ornamento. La teología sobre la mayordomía emerge sin discusión en este punto. La gloria del templo que Dios anuncia será mayor que la del primero; lo dice el Señor.

La paz coronará el tiempo que seguirá a la instauración del templo futuro. Uno de los sobrenombres que recibió Jesús fue el de “Príncipe de Paz”. Esa paz él la difundió durante su ministerio. Pero siempre es una paz alterada, por ahora, por los continuos sobresaltos de la vida. Al final de los tiempos, cuando hayan concluido los acontecimientos anunciados, la paz inundará el templo y Jerusalén. Ya nunca más los extranjeros invadirán la tierra santa, y cesará definitivamente en el lugar toda acción violenta.

Causas de sus desgracias y promesas de gran Bendición

Han pasado dos meses desde el segundo mensaje. En este lapso, Zacarías ha proclamado su profecía.

Se pone de manifiesto, otra vez, un proceder reprobable en el pueblo de Dios: creer que las ceremonias religiosas pueden sustituir las verdaderas exigencias divinas. Por una analogía extraída de la ley, Dios denuncia el impuro proceder del pueblo.

Amonestación por la impureza

Usando figuras e ilustraciones bien conocidas por los sacerdotes, el profeta pone al descubierto el pecado del pueblo. A través de preguntas retóricas, Hageo intenta que los oyentes admitan su pecado. Los conocedores de la ley han de concluir que el planteamiento de las preguntas es correcto, y eso prepara el terreno para la contundente aplicación. Se pregunta a los sacerdotes por dos cuestiones legales, a través de las que el pueblo va a ser profundamente impresionado en sus mentes. Tienen que ver con la santidad y la impureza. Por ser los responsables de enseñar la ley, deben saber la respuesta.

Conforme prescribía la ley, el pueblo ha llevado al templo los sacrificios. Legalmente no hay nada que reprocharles. Dios, en este caso, ha de recibir con agrado las ofrendas. Pero los ritos, en sí mismos, no son nada. La obediencia es primordial, a fin de que el Señor acepte con agrado los sacrificios. La desobediencia era manifiesta por cuanto el templo seguía en ruinas. Como atinadamente indica Tatford: “…habían dejado a un lado la construcción del templo, la casa de Dios, y pensaban aplacarlo con la presentación de un cordero o una cabra en el altar. El sacrificio no santificaba lo inmundo”. La carne de ese sacrificio es tomada para la ilustración. Hageo presenta la cuestión: Aunque la carne que el oferente porta envuelta en su vestido esté santificada por la dedicación que ya se ha hecho, ¿podría esta carne santificar lo inmundo, o cualquier otra cosa, con la tela o tejido en que va envuelta? La respuesta es negativa. Pero, ¿y si una persona impura toca alguna de esas cosas, puede contaminarla? Efectivamente, así es. La carne puede santificar lo que toca directamente, pero no santifica a nadie ni a nada que lo haga de forma indirecta. Por el contrario, y de manera fácil, lo pecaminoso, lo impuro, contagia rápidamente. Es algo implícito en la propia naturaleza. La enfermedad se contagia, la salud no.

La nación judía protagoniza esta realidad, ¿de qué manera? Ellos son portadores de una misión santa. Tienen la misión de terminar el templo, pero están contaminados por el pecado. El rito no puede ocultar su inmundicia, así que todo cuanto ofrecen sobre el altar, por santo que sea el propósito, Dios lo mira inmundo. Para Dios no cuenta el trabajo que hacen, sino las condiciones personales de los trabajadores.

En resumen, en esa situación de impureza, sus ritos no podían santificar nada, pero, por el contrario, su inmundicia sí que podía ensuciar lo que tocara. Por eso Dios rechaza todo lo que no surge de un corazón puro, aunque esté disfrazado de gran religiosidad.

La indolencia, causa de su desastre económico y moral

Otro obstáculo presenta este pasaje, esta vez de índole cronológico. Por un lado, parece que el versículo 15 sitúa la acción en el tiempo, esto es, en el mes sexto, antes de poner piedra sobre piedra. Pero se podría obviar este escollo aceptando esta solución, leyendo: “Así era este pueblo”, como sugiere Wolf, interpretando que el profeta está mirando hacia atrás, situándose en el momento antes de que tuviera lugar el arrepentimiento relatado en el cap. 1. Ello intentaría hacer recordar al oyente su inmediato y triste pasado, antes de empezar las obras. El profeta, por tanto, insiste en hablar de nuevo de las calamidades sufridas en los productos de la tierra; se encuentran con mucho menos fruto del que esperaban recoger. Estas desgracias son el juicio divino sobre ellos. Pero a pesar de la dura prueba, no os habéis vuelto a mí (versículo 17). En vez del arrepentimiento y un cambio de proceder, el pueblo había continuado en su actitud.

Concluir el templo traerá bendición

Los cimientos se habían colocado unos 16 años antes. Nuestro texto sitúa la acción en el momento presente, pero una correcta lectura del heb. muestra la idea de que el pueblo ha de reflexionar partiendo de aquellos ya algo lejanos días en que se habían puesto las primeras piedras. Les quiere decir que, situándose en el pasado, observen cuántas cosas les han ocurrido por su pecado hasta el presente. Pero de ahora en adelante las cosas van a cambiar.

Otra vez se cumple la fórmula Reflexionad desde este día en adelante; desde el día en que colocaron los cimientos. Se invita a que reflexionen: si deciden trabajar (otros comentaristas creen que ya se habían decidido), Dios les va a dar prosperidad. Se les asegura bendición cuando decidan abandonar su pereza. Han sido duramente castigados por Dios, pero su disciplina conducirá finalmente a la bendición. Aunque esa bendición ya es presente para Dios, las consecuencias de sus pecados pasados están dejándose sentir todavía. A lo lejos ya se divisan las primeras gotas de lluvia. Desde ese día Dios los bendecirá. En el granero hay poco grano, y la época (diciembre) no es la de las cosechas. A pesar de todo, Dios cumplirá lo prometido: serán de nuevo bendecidos.

Promesas de restauración

El día 24 del mes noveno estuvo cargado de actividad profética. La palabra se dirige ahora a Zorobabel, nombre que significa “nacido en Babilonia”. Está emparentado con Jesucristo, por ser de la estirpe de David. Como gobernador de Jerusalén, tuvo un importante protagonismo en la reconstrucción del templo, el restablecimiento del sistema de sacrificios, las leyes mosaicas, y otros aspectos de la vida y costumbres del pueblo. Los versículos relacionan a Zorobabel con importantes eventos del porvenir, envueltos éstos en convulsiones de tipo político.

Juicio de las naciones

La era mesiánica se proyecta de nuevo en la visión que Hageo recibe, la cual será anticipada con la destrucción de los reinos, y con el temblor de cielos y tierra. Se descarta la idea de que el tipo y magnitud de los acontecimientos aquí descritos tuviesen lugar en tiempos de Zorobabel, ni tampoco en los tiempos inmediatamente después. La profecía mira hacia un futuro, aun distante entonces y, por tanto, aun ha de ser cumplida. El tipo de descripción usado aquí, respecto a nuestro personaje, y su relación con acontecimientos futuros, es usual en la literatura profética. Es evidente que no será Zorobabel, en el sentido literal, el que va a ser tomado en aquel día (versículo 23). él es presentado como una figura del Mesías prometido, el cual en su venida restaurará todas las cosas. Zorobabel recibe el título de siervo mío, como bendición especial. Pero en su sentido más amplio será el ungido de Jehová, Cristo, quien reciba este honor. Este título estaba reservado para David, raíz de donde vendría el Siervo de Jehová. El pasaje se relaciona, por tanto, con los sucesos que habrán de tener lugar cuando Jesucristo venga por segunda vez. De todas partes llegarán ejércitos que sitiarán la ciudad santa, pero serán derrotados por el Santo Hijo de Dios.

Zorobabel será exaltado

El anillo de sellar que cita este texto es clave para encuadrar la figura y el papel de Zorobabel en el entramado de los eventos futuros. En ese mismo día se le pondrá como “anillo de sellar”. El anillo o sello de una persona era usado como la firma de uno mismo, validando así el contenido de un escrito. Lo que firma el rey no puede ser revocado. Dios, en figura, le asegura a Zorobabel que él será como anillo de sellar. En Jeremías se había profetizado al abuelo de Zorobabel, Jeconías (o Joaquín), que sería arrancado como un anillo, y que “ninguno de su descendencia se sentaría en el trono de David, ni reinaría sobre Judá”. Sin embargo, Mateo incluye a Zorobabel en su genealogía. La explicación más verosímil es que el texto se refiera a que los descendientes inmediatos de Jeconías, por estar en el destierro, no subirán al trono. Pero Zorobabel, como un tipo de Cristo, conducirá a la libertad al pueblo desterrado en Babilonia, encarnando así las promesas hechas a David. Con la figura del anillo se indica que de la línea dinástica de Zorobabel se levantará el esperado Mesías.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David. Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin.

Epílogo

El templo, al fin, fue concluido en el 515 a. de J.C.. Aunque insignificante, al lado del que se construyó bajo las órdenes de Salomón, éste reconstruido ejerció una influencia mayor que la de aquél en la vida de la nación judía. Allí llegaron peregrinos de todas partes, porque en el mismo se centralizaron todos los ritos y sacrificios. Vino a ser el centro neurálgico del pueblo, sintetizando y convergiendo en sí mismo todos los ideales del pueblo. Jehová, el único Dios, manifiesta su gloria, y es aquí donde todas las naciones, al fin de los tiempos, vendrán a adorar. A todo esto contribuyó Hageo, un hombre con una verdadera vocación profética. En un tiempo de crisis fue obediente a su llamamiento, y con valor y perseverancia supo levantar el ánimo de un pueblo con sus dirigentes al frente.

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