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Hageo 2: Promesas de una gloriosa intervención Divina

Una vez más se repite la promesa con ocasión del primer mensaje: porque yo estoy con vosotros. Pero el pacto del Señor, en el cual deja constancia de que su continua presencia entre ellos será cierta, arrancaba de muy antiguo, Dios amonestará, castigará con dureza, pero nunca faltará a su pacto. El mensaje que este libro da, en su aspecto teológico, es precisamente ese: Jehová es el Dios de Israel; su presencia jamás faltará entre ellos. Esta presencia está evidenciada con mi Espíritu estará en medio de vosotros. No es ésta la primera vez que la presencia de Dios se hace manifiesta por su Espíritu. Tan tempranas referencias al Espíritu de Dios anticipan su manifestación plena cuando llegue el tiempo en que Dios provea “algo mejor para nosotros”. “Cristo estaba con la iglesia antigua en el desierto; y ahora, cuando la Palabra eterna se hizo carne, y el Espíritu Santo fue enviado para habitar en medio del pueblo de Dios es cuando la profecía se cumple” (Wordsworth).

No hay razón para temer. Si Dios estuvo con su pueblo en las duras jornadas del desierto sin que les faltara nada, si la promesa de volverlos a su tierra se ha cumplido puntualmente, ¿no estará con ellos ahora cuando toca reconstruir el templo?

Historia y arqueología

El templo en Jerusalén era el centro religioso de los hebreos. La destrucción del templo de Salomón derrotó el espíritu de los fieles. Sabían que Jehová habitaba en el templo. En el 587 a. de J.C. Nabucodonosor trató de aniquilar la religión del pueblo por medio de la destrucción del templo. Sin embargo, después de años de amargura, fue reedificado alrededor del año 520 a. de J.C. Jehová prometió que la gloria del nuevo templo sería mayor que la del primero. Este nuevo templo tenía aproximadamente el mismo tamaño del primero. Fue dedicado en el año 516 a. de J.C. y su diseño era semejante al del primer templo de Salomón. Lamentablemente no contenía el arca del pacto. Este nuevo templo existió solamente 600 años; fue destruido en el año 70 d. de J.C., cuando los romanos trataron de aniquilar al pueblo judío. A pesar de los intentos de aplastar el espíritu de la gente, siempre queda el registro de la religión judaica. La memoria del templo vive en los que aman al Dios de los Ejércitos.

Predicción de un futuro glorioso : el nuevo templo opacará el esplendor del construido por Salomón

Llegamos a la parte más difícil de interpretación de este breve libro. El cuadro, aunque engarzado con los textos inmediatamente precedentes, y por la conjunción causal porque, cambia de tema para situarnos en acontecimientos desastrosos que tendrán lugar dentro de poco. El mensaje continúa, en su trasfondo, tratando de engendrar ilusión y entusiasmo. Los detalles apuntan al Sinaí, con ocasión de la entrega de la ley. Resalta la quíntuple repetición de la frase Porque así ha dicho Jehová de los Ejércitos, que viene a recordar el asiento de la autoridad del profeta Hageo.

La cercanía de esos acontecimientos, Dentro de poco, es motivo de discusiones entre los comentaristas. Parte del problema deriva del hecho de que, al citar a Hageo, el autor de Hebreos tomó la cita de la LXX, y aquí se omite la frase “dentro de poco”. Mientras Herbert Wolf y otros se inclinan en dar un sentido escatológico al pasaje, otros comentaristas sitúan los hechos en tiempos próximos, pensando en la destrucción del imperio medopersa por Alejandro, o en los acontecimientos que precedieron a la conquista de Judea por Roma. El sentido más natural es colocar estas predicciones en la era mesiánica cuando los reinos de este mundo sean destruidos. Babilonia habrá sido destruida, tal y como había sido profetizado. Esto pudo constituir como una señal de principio para los cautivos que trataban de reinstalarse en su tierra. La consumación final de estos eventos profetizados están entretejidos, con otros sucesos, de la misma manera que Jesús hizo cuando habló del fin del mundo a la luz de los acontecimientos del año 70, cuando Jerusalén fue destruida por Roma.

Por otro lado, y sin olvidar que el tiempo no cuenta para Dios, dentro de poco consuela al pueblo, suministrándole perseverancia y confianza. Estremeceré todas las naciones (versículo 7) señala a los sucesos que tendrán lugar al final de la historia con la venida de Cristo. Manifestaciones de este tipo fueron también vaticinadas por otros profetas como parte del juicio divino sobre la tierra.

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