Hageo 2:7 Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Y haré temblar a todas las naciones : Alude al juicio final de Dios antes del arribo del mundo por venir. Y llenaré de gloria esta casa : Se refiere en parte a la dedicación del templo de Zorobabel, aunque también anuncia la futura presencia de Dios en los templos humanos por medio de Jesucristo.
El Deseado de todas las naciones (literalmente, «los Tesoros» o «aquel que es escogido») tiene dos significados posibles:
(1) Se refiere al Mesías, Jesús, quien, 500 años más tarde, entraría en el templo y lo llenaría con su esplendor y su paz.
(2) También puede referirse a la riquezas que fluirían en el templo, dadas como bendiciones para el pueblo de Dios.
Hageo 2:8 Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos.
Dios quería que el templo fuera reconstruido y El contaba con los recursos para hacerlo, pero necesitaba manos dispuestas. Dios ha decidido llevar a cabo su obra por medio de las personas. El proporciona los recursos, pero manos dispuestas deben realizar la obra. ¿Están sus manos a la disposición de la obra de Dios en el mundo?
Hageo 2:9 La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.
En la tradición judía a esta casa se le llama «el segundo templo», siendo el primero el templo de Salomón. Este es el templo que existía en tiempos de Jesús, aunque ampliado y embellecido bajo Herodes. Sobre la importancia de este «postrer templo» véase la nota a versículo 7. Véase también la introducción a Hageo: «Cristo revelado».
Hageo 2:10 A veinticuatro del noveno mes, en el segundo año de Darío, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo:
El tercer mensaje de Hageo «os bendeciré» (versículo 19) llega aproximadamente dos meses después del segundo mensaje (versículo 1).
El ejemplo dado en este mensaje (dado en diciembre de 520 a.C.) aclara que la santidad no afecta a otros, pero la contaminación sí. Ahora que el pueblo estaba comenzando a obedecer a Dios, El prometió que los bendeciría. Pero necesitaban comprender que las actividades en el templo no limpiarían su pecado; sólo el arrepentimiento y la obediencia podían limpiarlo. Si insistimos en albergar malas actitudes y pecados o si mantenemos relaciones estrechas con gente pecadora, nos contaminaremos. La vida santa vendrá únicamente cuando seamos facultados por el Espíritu Santo de Dios.
Hageo 2:11 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora á los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:
Antes de su tercer mensaje de bendición, Hageo les recuerda que la santidad no es transferible. Su intención es explicar que tres meses de trabajo en el templo no pueden compensar años de negligencia. El templo no hace prodigios, la gente debe todavía enmendar sus vidas.
Hageo 2:12 Si llevare alguno las carnes sagradas en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare el pan, ó la vianda, ó el vino, ó el aceite, ú otra cualquier comida, ¿será santificado? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: No.
Carne santificada : Alude a la carne del sacrificio.
