Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Génesis 28 Jacob huye de Esaú

Tercero, viene la respuesta de Jacob, quien reacciona a la manifestación de Dios de la siguiente manera: Primero, reconoce la presencia de Dios y expresa temor por estar en presencia del Dios santo y en un lugar especial. En la creencia popular, las divinidades estaban limitadas a sus locales identificados. No había entonces seguridad de la presencia de Dios en el viaje. Segundo, al levantarse por la mañana, Jacob rinde culto edificando un altar con la piedra que usara como almohada y consagrando el lugar. Un altar es el lugar especial consagrado a Dios y Jacob lo consagra derramando aceite sobre él. Tercero, nombra aquel lugar Betel que significa “casa de Dios”. El propósito de nombrarlo así es el de recordar la experiencia y fijarla concretamente. El encuentro de Dios y el hombre siempre es concreto: en un lugar específico y en un momento definido.

Cuarto, Jacob hace un voto a Dios. Este voto contiene dos partes importantes: Primera, la aceptación de las promesas de Dios hechas en él. Estas promesas consisten en la presencia de Dios, protección, providencia de alimento y vestido y la seguridad de regreso a Canaán y a la casa patriarcal de la cual era fugitivo. La segunda parte de la respuesta es un compromiso personal y profundo de Jacob con Dios. Este compromiso tiene las siguientes decisiones: Primera, fidelidad a Dios: Jehová  será mi Dios. Jacob estaría en tierra extraña donde se adoraban otros dioses quienes en el pensamiento de la gente eran los que hacían prosperar a los hombres. En medio de todas esas tentaciones, Jacob se compromete a ser fiel a Jehová . Segunda, Jacob decide relacionarse con Dios a través de la adoración. La presencia de Dios será desde ahora reconocida y honrada en un altar y lugar permanentemente consagrado a Dios. Más adelante este compromiso se cumple. Tercera, Jacob decide reconocer a Dios como el dueño y dador de todos los bienes materiales a través de la consagración continua y disciplinada a Dios de la décima parte de lo que Dios le concede. Este compromiso de Jacob con Dios manifiesta fe, confianza y sumisión y hace una gran diferencia en su vida. El promete que el oportunismo, los engaños y el “padrinazgo” para conseguir ventajas quedan atrás. Surge un nuevo Jacob motivado por un encuentro personal con Dios. Este compromiso va a guiar a Jacob en sus múltiples conflictos en Harán donde pese a todo, permanece fiel a Jehová  y al cumplimiento del pacto.

¿Qué fue lo que prometió Jacob?

Los intérpretes de la Biblia no están de acuerdo acerca de lo que prometió Jacob. Unos dicen que lo que Jacob hizo fue una negociación manipuladora al Señor. El se comprometía a servir a Dios solamente si Dios lo bendecía. Señalan el hecho de que Jacob no mencionó nada acerca de la promesa del Señor de bendecir a sus descendientes y hacerlos bendición para el mundo. Creen que el encuentro con y rendición de Jacob a Dios ocurrió más tarde.

Otros intérpretes dicen que el hecho que Jacob menciona la dirección, protección, comida y vestuario es porque esas fueron sus necesidades más urgentes. Eso no significaba que Jacob no tenía en su mente los valores más altos de lo que acababa de experimentar y que no confiara en las promesas recibidas del Señor. El razonamiento era sencillo: ¿Si Dios le podía dar lo más grande, por qué no pedir lo más pequeño?

En todo caso las tres promesas de Jacob constituyeron un fuerte compromiso.

1.     La primera promesa fue profundamente personal: «Jehová  será mi Dios». De aquí en adelante todos sus actos serían sometidos a la consideración y aprobación previa del Señor.

2.     La segunda promesa fue profundamente testimonial: «Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios». Aquel llegó a ser un lugar de encuentro con y adoración a Dios. Betel llegó a ser un santuario al cual Jacob volvió para adorar al Señor.

3.     La tercera promesa fue profundamente general: «De todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti».

Muchas veces estamos tan interesados en lo que Dios puede hacer por nosotros que olvidamos lo que nosotros podemos hacer para él. Nuestro crecimiento como cristianos ocurre cuando reconocemos las razones que tenemos para servir al Señor y las sometemos a su amorosa validación y certificación. Dios bendijo a Jacob a pesar de su conducta errática.

  • Páginas:
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar