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Génesis 34: La deshonra de Dina vengada

Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país.

Gén 34:2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.

Heveo : No sabemos nada de los heveos aparte de lo que se dice en la Biblia. Puede que se trate de los horeos. La deshonró significa que la violó por la fuerza; algunos piensan que Dina quizás consintió.

Gén 34:3 Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella.

Gén 34:4 Y habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven.

Lo de Siquem pudo haber sido un caso de «amor a primera vista», pero el suyo fue un acto impulsivo y perverso. No sólo pecó contra Dina, sino contra toda la familia (34.6, 7). Las consecuencias para su familia y la de Jacob fueron graves (34.25-31). Aún cuando Siquem declaró su amor a Dina, eso no lo disculpaba del mal que había hecho al violarla. No permita que la pasión sexual lo lleve a pecar. Las pasiones hay que dominarlas.

Gén 34:5 Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.

Gén 34:6 Y se dirigió Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar con él.

Gén 34:7 Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.

Hizo vileza en Israel : Una enérgica expresión hebrea motivada por un pecado que ha injuriado a una familia o comunidad entera, la cual aparece varias veces más adelante en el AT.

Gén 34:8 Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.

Gén 34:9 Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.

Gén 34:10 Y habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.

Gén 34:11 Siquem también dijo al padre de Dina y a los hermanos de ella: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis.

Gén 34:12 Aumentad a cargo mío mucha dote y dones, y yo daré cuanto me dijereis; y dadme la joven por mujer.

Gén 34:13 Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su padre con palabras engañosas, por cuanto había amancillado a Dina su hermana.

Los hijos de Jacob habían heredado sus inclinaciones al engaño. No obstante, Dios utilizó su plan como una forma de castigo contra los pecadores heveos

Gén 34:14 Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación.

Los heveos estaban quizás relacionados con los filisteos, los únicos habitantes del Oriente Medio que no practicaban la circuncisión.

Gén 34:15 Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.

Gén 34:16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.

Gén 34:17 Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos.

Gén 34:18 Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de Hamor.

Gén 34:19 Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado; y él era el más distinguido de toda la casa de su padre.

Gén 34:20 Entonces Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo:

Gén 34:21 Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él; pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.

Gén 34:22 Mas con esta condición consentirán estos hombres en habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, así como ellos son circuncidados.

Gén 34:23 Su ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros; solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.

Gén 34:24 Y obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.

Los heveos consideraron la circunsición como una condición que les obligaba a pagar un precio menor en comparación con una alianza que prometía incrementar su riqueza y poder.

Gén 34:25 Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.

Gén 34:26 Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron.

Gén 34:27 Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana.

Gén 34:28 Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,

Gén 34:29 y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.

Simeón, Leví y sus hombres armados no dejaron nada con vida en Siquem, y con sus hermanos robaron todo lo que tenía valor, incluyendo sus niños y sus mujeres

Cuando Siquem violó a Dina, las consecuencias fueron mucho más graves de lo que pudo haber imaginado. Los hermanos de Dina, indignados, se vengaron. A todo esto siguió el sufrimiento, la mentira, el engaño y el asesinato. El pecado sexual es devastador y sus consecuencias son de largo alcance.

Gén 34:30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.

Gén 34:31 Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?

Este acto cruel les costó a Simeón y Leví la bendición de su padre. Jacob estaba aterrado por la inminente venganza de las comunidades vecinas, pero sus dos hijos eran impenitentes.

Por vengarse del príncipe Siquem, Simeón y Leví mintieron, asesinaron y robaron. Su deseo de justicia era correcto. Lo que estuvo mal fue la forma de lograrlo. Debido a ese pecado, Jacob los maldijo a la hora de morir. Generaciones más tarde, los descendientes de Simeón perdieron parte de la tierra prometida que se les había asignado. Cuando se vea tentado a devolver mal por mal, déjele la venganza a Dios y evítese las terribles consecuencias del pecado.

¿Por qué Simeón y Leví tomaron tal acción contra la ciudad de Siquem? La familia de Jacob se cosideraba «apartada» de los demás. Esto era lo que Dios quería. Debían permanecer apartados de sus vecinos paganos. Pero los hermanos se equivocaron al pensar que el ser apartados significaba que eran mejores. Esta actitud arrogante originó una terrible matanza de gente inocente.

Conflictos de Jacob en Siquem

La llegada y la estadía en paz en Siquem llega a su final y aparecen nuevos conflictos que ponen en peligro la sobrevivencia de la descendencia de Jacob y su asentamiento en la tierra de Canaán. El primer conflicto es de carácter moral y religioso con Dina, la hija de Jacob. Este conflicto, sin embargo, da lugar a otro más grave que es el de la posibilidad de asimilación con los cananeos del lugar, perdiéndose así la identidad y el propósito patriarcal. Finalmente, surge el peligro de aniquilación o necesidad de un nuevo “exilio” fuera de Canaán para sobrevivir.

(1) Siquem viola a Dina. Dina es la última hija de Lea. Jacob queda establecido en Siquem por varios años, de tal manera que ahora sus hijos son adultos y su hija ya está en edad matrimonial. Las relaciones con los de Siquem son pacíficas y con deseos de socializar con las jóvenes, Dina va a la ciudad de Siquem. Allí, Siquem, el hijo del rey de la ciudad, toma a Dina y la viola. Pero el joven se siente ligado a Dina, se enamora de ella y pide al padre que la procure como su esposa. Desde un punto de vista social, aquí hay un intento de este hombre de enmendar el error cometido. No es el sentido de culpa moral o religiosa, sino el enamoramiento que lo motiva a buscar matrimonio. Es interesante notar que en otro incidente similar, en vez de amor, surge odio hacia la violada.

(2) Los de Siquem proponen emparentar con Jacob. Pero el deseo de Siquem tiene obstáculos. Jacob comparte las malas noticias con sus hijos, quienes consideran el acto de violación una afrenta familiar y reaccionan con indignación y furia. La violación, lejos de ser un simple desliz moral o social, es evaluada por los hijos de Israel con fuertes términos de corrupción moral y religiosa: Amancillamiento o impureza ritual; vileza o violación de algo no permitido entre los de Israel; prostitución o perversión sexual.

A propuesta de Siquem, Hamor propone formalmente a Jacob una integración étnicapolítica a través de matrimonios mixtos, convivencia pacífica y transacción comercial. Siquem mismo ofrece una dote matrimonial cuantiosa como intento de persuasión.

Nuevamente surge el peligro de asimilación y pérdida de identidad étnica y religiosa en la descendencia patriarcal. Pero en esta situación Jacob permanece pasivo. Son sus hijos quienes actúan con una intención bien determinada: vengarse de los de Siquem.

La condición que ponen los hijos de Jacob es la circuncisión de todos los hombres de Siquem. Esta condición, según explican ellos, está basada en una profunda convicción religiosa. Para los israelitas, aun las relaciones de más intimidad entre los seres humanos están bajo el control de Dios y deben realizarse en las condiciones impuestas por Dios. La violación de estas normas es una ofensa contra Dios. Hamor y Siquem aceptan esta condición sin sospechar que simplemente era un engaño. Para convencer a los hombres de la ciudad de la circuncisión, Hamor y Siquem usan toda su influencia y argumentos que evidencian ventajas políticas, sociales y económicas en esta alianza. Con la integración vendrá una extensión poblacional que ha de traer paz y cooperación entre estos dos grupos. Además una opción matrimonial amplia y lo más importante, grandes ventajas económicas. Así, no por convicción religiosa sino por las ventajas sociales y económicas a ganar, los hombres de Siquem son circuncidados, y quedan totalmente vulnerables a cualquier ataque.

¡Rompe el ciclo! El acto de violación sexual es siempre horrible. Las consecuencias son dolorosas física y emocionalmente para los participantes, tanto para el agresor como para la persona agredida. En el caso de Siquem, el hijo de Hamor, y Dina, la hija de Jacob, los resultados tuvieron consecuencias multifamiliares y finalmente condujeron al asesinato.

Los patrones de disfunción en la conducta sexual, y los actos que ella produce se generan en ciclos. Por experiencia hemos aprendido: «La violencia engendra más violencia.»

Alguien tiene que romper el ciclo de violencia y comenzar el proceso de perdón, de recuperación y de curación dejando que Dios con su infinito amor sane totalmente las heridas que otros nos han causado o que nosotros hemos provocado a alguien.

Dos ideas importantes

1. Siquem aprendió muy tarde que, a pesar de sus buenos deseos de enmendar su falta hacia Dina por medio del matrimonio, las relaciones sexuales antes del matrimonio traen consecuencias dolorosas a las familias de ambos.

2. Los hermanos de Dina no buscaron a quien le debía una restitución por el daño hecho a su hermana, específicamente de Siquem, sino que emprendieron un asesinato en masa. El resultado fue que tuvieron que abandonar aquel lugar.

(3) Los hijos de Jacob destruyen a Siquem. Simeón y Leví, dos de los hermanos completos de Dina, junto con sus hombres aprovechan la vulnerabilidad de Siquem y atacan matando, destruyendo y confiscando los bienes materiales. Esta acción refleja la práctica de redención o venganza como responsabilidad del pariente más cercano (el redentor o go’el), institución bien establecida en la vida social y religiosa de Israel. Pero también detrás de la venganza se nota la codicia de obtener un botín de guerra. Una acción que en su inicio se podría considerar como un acto de justicia, se vuelve un acto vandálico y de vulgar robo. Esta desviación parece ser común en todos los seres humanos en todos los lugares y tiempos. Tantos cambios de gobiernos pacíficos y violentos en América Latina se hacen con el propósito de restaurar la justicia y el bienestar para todos, pero terminan en despojos que sólo benefician a los que gobiernan.

El peligro de asimilación desaparece, pero surge otro más grave: El de ser aniquilado por los pobladores locales quienes se sienten amenazados por Jacob y su familia. Jacob, quien no tuvo parte en esta acción, protesta a sus hijos y presenta el nuevo problema surgido. Y la solución a este peligro recae en él, quien con la riqueza de recursos debe enfrentar esta nueva situación en fidelidad al pacto.

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