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Génesis 44: La copa de José

Gén 44:16 Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos, o con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos; he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y también aquel en cuyo poder fue hallada la copa.

Gén 44:17 José respondió: Nunca yo tal haga. El varón en cuyo poder fue hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz a vuestro padre.

Judá intercede por Benjamín

Gén 44:18 Entonces Judá se acercó a él, y dijo: Ay, señor mío, te ruego que permitas que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues tú eres como Faraón.

Gén 44:19 Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano?

Gén 44:20 Y nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un hermano joven, pequeño aún, que le nació en su vejez; y un hermano suyo murió, y él solo quedó de los hijos de su madre; y su padre lo ama.

Gén 44:21 Y tú dijiste a tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos sobre él.

Gén 44:22 Y nosotros dijimos a mi señor: El joven no puede dejar a su padre, porque si lo dejare, su padre morirá.

Gén 44:23 Y dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no desciende con vosotros, no veréis más mi rostro.

Gén 44:24 Aconteció, pues, que cuando llegamos a mi padre tu siervo, le contamos las palabras de mi señor.

Gén 44:25 Y dijo nuestro padre: Volved a comprarnos un poco de alimento.

Gén 44:26 Y nosotros respondimos: No podemos ir; si nuestro hermano va con nosotros, iremos; porque no podremos ver el rostro del varón, si no está con nosotros nuestro hermano el menor.

Gén 44:27 Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos hijos me dio a luz mi mujer;

Gén 44:28 y el uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue despedazado, y hasta ahora no lo he visto.

Gén 44:29 Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le acontece algún desastre, haréis descender mis canas con dolor al Seol.

Gén 44:30 Ahora, pues, cuando vuelva yo a tu siervo mi padre, si el joven no va conmigo, como su vida está ligada a la vida de él,

Gén 44:31 sucederá que cuando no vea al joven, morirá; y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor al Seol.

Gén 44:32 Como tu siervo salió por fiador del joven con mi padre, diciendo: Si no te lo vuelvo a traer, entonces yo seré culpable ante mi padre para siempre;

Gén 44:33 te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos.

José quería ver si sus hermanos habían cambiado, y puso a prueba la forma en la que se trataban. Judá, el hermano que dio el primer paso en el plan para vender a José, en esta ocasión dio el primer paso para tomar el castigo que iban a aplicarle a Benjamín para que este pudiera regresar con su padre. Este acto tan valeroso convenció a José de que sus hermanos habían cambiado para bien de una forma dramática.

Judá había prometido a Jacob que garantizaría la seguridad del joven Benjamín. Ahora Judá tenía la oportunidad de guardar su promesa. Convertirse en un esclavo era un destino horrible, pero Judá estaba decidido a mantener su palabra ante su padre. Mostró un gran valor al cumplir su promesa. Aceptar una responsabilidad significa llevarla a cabo con determinación y valor, a pesar del sacrifico personal.

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