Hab 1:6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos,(B) nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.
Los caldeos , con sus soldados babilonios, son una nación cruel , que se apresura a cruzar la tierra para atacar a sus vecinos.
Dios respondió a las preguntas y preocupaciones de Habacuc asegurándole que realizaría maravillas que lo asombrarían. Cuando las circunstancias que nos rodean se vuelven casi insoportables, nos preguntamos si Dios nos ha olvidado. Sin embargo, recordemos que El está al timón. Tiene un plan y juzgará a los malhechores a su tiempo. Si somos en verdad humildes, estaremos dispuestos a aceptar la respuesta de Dios y a esperar el momento.
Los caldeos (babilonios), que vivían al noroeste del golfo Pérsico, surgieron con gran poder alrededor de 630 a.C. y comenzaron a imponerse en el Imperio Asirio. Ya para 605 a.C. habían conquistado a Asiria y Egipto para convertirse en la primera potencia mundial. Sin embargo, eran tan malvados como los asirios porque buscaban cautivos, estaban orgullosos de sus tácticas de guerra y confiaban en su poderío militar.
Hab 1:7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad.
De ella misma : Son los únicos responsables por sus acciones, ya que no deben su poder a nadie.
Hab 1:8 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.
Hab 1:9 Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena.
El terror va delante de ella : El ejército se mueve sin cesar hacia adelante, arrastrando todo lo que halla a su paso.
Hab 1:10 Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará.
Los ejércitos podían conquistar ciudades fortificadas porque construían terraplenes, macizo de tierra que acumulaban contra las murallas.
Hab 1:11 Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios.
Luego pasará : Literalmente como un huracán , lo cual indica que el invasor arrasará la tierra sin dejar nada en pie. Su dios es su fuerza.
Los babilonios estaban orgullosos de su poderío militar, estrategia, sus ejércitos y armas. Como no respetaban al ser humano, sus ejércitos llevaban a su nación riquezas, botines, prisioneros y tributos de las naciones conquistadas. Tal es la esencia de la idolatría: pedir a los dioses que fabricó su ayuda para obtener lo que desean. La esencia del cristianismo es pedirle al Dios que nos hizo que nos ayude a lograr lo que deseamos. La meta de la idolatría es su gloria; la meta del cristianismo es la gloria de Dios.
Protesta de Habacuc
Hab 1:12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.
La solución de Dios al problema que originalmente preocupaba al profeta suscita nuevas preguntas. ¿Cómo puede utilizar Dios a un cruel ejército invasor para resolver los problemas internos que afectan a su pueblo?
Hab 1:13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,
La propia naturaleza de Dios no le permite ver el mal sin castigar al culpable.
Judá recibiría su castigo de manos de los babilonios. Habacuc se sintió consternado porque Dios iba a utilizar a una nación más malvada que Judá para castigarla. Pero los babilonios no sabían que Dios los utilizaba para que Judá volviera a El y el orgullo de Babilonia por sus victorias sería su ruina. El mal es autodestructivo y nunca está fuera del alcance de Dios. El puede utilizar cualquier instrumento, aunque sea poco común, para corregirnos o castigarnos. Cuando nos merecemos el castigo o la disciplina, ¿cómo podemos quejarnos por la clase de «vara» con la que Dios nos castiga?
