Pablo insiste en que el Evangelio no hace que uno se salte todas las barreras y se ponga en contra de todo lo habido y por haber; sino le hace, dondequiera que esté, conducirse como esclavo de Cristo. Hasta el trabajo más humilde que se hace, ya no para los hombres, sino para Cristo, se convierte en algo noble y digno. Decía George Herbert: Todo en Ti ya tiene parte; nada es ya tan mezquino que al hacerlo por Tu causa no sea brillante y limpio. Lo que se hace en Tu nombre, hasta el más pobre servicio que con amor se Te ofrece, es más que humano, divino. Lo que Dios toma por Suyo no es menos de lo que he dicho.
Sabio consejo sobre un problema difícil
No os puedo transmitir ningún mandamiento del Señor en relación con las vírgenes; así es que me limito a daros mi opinión, como de uno que ha sido objeto de la misericordia del Señor y que es de fiar… Si alguien considera que su conducta con su virgen no es como es debido, si descubre que sus pasiones son demasiado fuertes y si cree que deberían casarse, que cumpla su deseo. No hace nada malo; que se casen. Pero si uno está seguro y firme en su idea, y si no hay nada que de obligue sino que está en perfecto control para seguir adelante con su intención, y si ha hecho la decisión de mantener virgen a la suya, hace bien. Resumiendo: el que casa a su virgen actúa rectamente, y el que no la casa, mejor.
Los versículos 25 al 38, aunque forman un párrafo, realmente tratan de dos cosas, y será más sencillo estudiarlos separadamente. Los versículos 25 y 36 al 38 se refieren al problema de las vírgenes; mientras que los versículos de entre medias dan la razón para aceptar el consejo que se extiende por todo el capítulo. La sección En relación con las vírgenes siempre ha supuesto un problema. Se han propuesto tres explicaciones.
(i) Se la ha considerado sencillamente como un consejo dirigido a los padres en relación con el matrimonio de sus hijas solteras, pero no parece tratarse de eso; y es difícil comprender por qué usa Pablo la palabra virgen si quería decir sencillamente hija; y el que un padre hablara de su virgen cuando se refería a su hija es sumamente extraño.
(ii) Se ha sugerido que se trataba de un problema que llegó a ser agudo en tiempo posterior y del que se trató ‹en más de un concilio eclesiástico, llegándose a una prohibición. Se sabe que posteriormente existía la costumbre de que un hombre y una mujer vivieran juntos, compartiendo la misma casa y hasta la misma cama. La idea era que, si podían mantener la disciplina de compartir la vida espiritual con intimidad, pero sin dejar que el cuerpo interviniera en su relación, era algo especialmente meritorio. Podemos entender la idea que subyacía en ello: el intento de limpiar la relación humana de toda pasión sexual; pero está claro que resultaría una práctica bien difícil y que, en ocasiones, debe de haber conducido a situaciones insostenibles. En esas relaciones se llamaba a la mujer la virgen del hombre. Puede que hubiera surgido esa costumbre en la iglesia de Corinto.
En tal caso, y creemos que de eso se trataba, Pablo está diciendo: « Si puedes mantener esa situación, eso sería lo mejor; pero si lo has intentado y encuentras demasiada tensión para tu naturaleza humana, interrúmpelo y cásate, sin considerarlo un fracaso espiritual.»
(iii) Aunque creemos que esta es la interpretación correcta de este pasaje, hay otra variante que merece atención. Se ha sugerido que había hombres y mujeres en Corinto que habían celebrado la ceremonia nupcial, pero que habían decidido no consumar el matrimonio y vivir en absoluta continencia para dedicarse por entero a la vida espiritual. Habiendo hecho eso, podría ser que descubrieran que lo que habían programado los sometía a un estrés excesivo. En tal caso, Pablo les diría: «Si podéis mantener vuestro voto, no cabe duda que haréis bien; pero si no podéis, admitidlo con franqueza y entrad en la relación matrimonial normal sin remordimientos.»
