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Introducción a la carta a los Colosenses

(iii) Tenía sus efectos en el enfoque ético de la vida. Si la materia era mala, se seguía que nuestros cuerpos eran malos. Y en ese caso se seguían dos consecuencias.

(a) Debemos castigar a nuestro cuerpo y privarle hasta de lo más esencial; debemos practicar un rígido ascetismo en el que el cuerpo sea sometido y se le nieguen los deseos y hasta las necesidades.

(b) Era igualmente posible tomar el punto de vista opuesto. Si el cuerpo era malo, no importaba lo que se hiciera con él. El espíritu era lo que importaba. Por tanto uno podía saciar los deseos del cuerpo, porque daba lo mismo. El gnosticismo podía, por tanto, desembocar en el ascetismo, con toda clase de reglas y restricciones; o en el antinomismo, en el que se justificaban todas las inmoralidades. Y podemos ver estas dos tendencias en acción en los falsos maestros colosenses.

(iv) A esto seguía una cosa: el gnosticismo era una manera de pensar y de vivir altamente intelectual. Había esa larga serie de emanaciones entre Dios y el hombre; y el hombre tenía que ascender laboriosamente esa larga escala para llegar a Dios. Para ello necesitaba toda clase de conocimientos secretos y enseñanza esotérica y consignas ocultas. Si tenía que practicar un ascetismo rígido, tenía que conocer las reglas; y su ascetismo habría de ser tan rígido que le impidiera dedicarse a las tareas normales de la vida. Por tanto, los gnósticos tenían muy claro que los niveles más altos de la religión no estaban al alcance más que de unos pocos elegidos. Esta convicción de tener que pertenecer a una aristocracia intelectual religiosa coincide precisamente con la situación de Colosas.

(v) Todavía queda un detalle por encasillar en este cuadro. Está claro que había un elemento judío en la falsa enseñanza que amenazaba a la iglesia colosense. Los festivales y las nuevas lunas y los sábados eran cosas características de los judíos; las leyes sobre alimentos y bebidas eran esencialmente las leyes levíticas judías. ¿Dónde entraban los judíos en esto? Es extraño que muchos judíos se sintieran atraídos por el gnosticismo. Sabían todo lo que había que saber acerca de los ángeles y los demonios y los espíritus. Pero, sobre todo, decían: « Sabemos muy bien que hay que tener un conocimiento especial para llegar a Dios. Sabemos muy bien que Jesús y Su Evangelio se pasan de sencillos -y que ese conocimiento especial no se puede encontrar más que en la Ley judía, en la Torá. Ese conocimiento especial que le permite al hombre alcanzar a Dios no es otro que nuestro ritual y nuestra ley ceremonial.» El resultado era que había, no infrecuentemente, una extraña alianza entre el gnosticismo y el judaísmo; y eso era lo que se encontraba en Colosas, donde, como ya hemos visto, había muchos judíos. A1 fin y al cabo en nuestros días sigue habiendo herejías que se caracterizan por tratar de volver al Antiguo Testamento y a prácticas y ritos y leyes dietéticas de los judíos.

Está claro que los falsos maestros de Colosas estaban teñidos de gnosticismo. Trataban de convertir el Cristianismo en una filosofía o en una teosofía; y, si lo hubieran conseguido, habrían destruido la fe cristiana.

La autoría de la carta

Todavía nos queda una cuestión. Muchos estudiosos no creen que Pablo fuera el que escribió esta carta. Tienen tres razones.

(i) Dicen que hay en Colosenses muchas palabras y frases que no aparecen ninguna de las cartas indiscutibles de Pablo. Eso es perfectamente cierto. Pero no prueba nada. No podemos esperar que nadie escriba siempre de la misma manera y con el mismo vocabulario. Podemos creer que en Colosenses Pablo tenía cosas nuevas que decir y encontró nuevas maneras de decirlas.

(ii) Dicen que el desarrollo del pensamiento gnóstico fue, de hecho, muy posterior al tiempo de Pablo y que, si la herejía colosense se relaciona con el gnosticismo, la carta tiene que ser muy posterior a Pablo. Es verdad que los escritos de los grandes sistemas gnósticos son posteriores. Pero la idea de los dos mundos y de la maldad de la materia están profundamente entrelazadas tanto en el pensamiento judío como en el griego. No hay nada en Colosenses que no se pueda explicar por las tendencias gnósticas inherentes al pensamiento antiguo, aunque es verdad que la sistematización del gnosticismo tuvo lugar después.

(iii) Dicen que la presentación de Cristo en Colosenses es mucho más avanzada que la de las cartas paulinas auténticas. A eso se puede contestar de dos maneras.

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