¿Cuándo se escribió?
La única información que tenemos procede de la misma carta. Está claro que iba dirigida a lo que podríamos llamar una segunda generación de creyentes (2:3). Los destinatarios habían recibido el Evangelio de los que habían escuchado al Señor. La comunidad a la que se dirige no era nueva en la fe cristiana; ya deberían ser mayores de edad en la fe (5:12). Deben de haber tenido una historia larga, porque se les exhorta a recordar el pasado (10:32). Tenían una gran tradición y mártires heroicos que ellos deberían recordar para recibir inspiración (13:7).
Lo que nos ayudará más a fechar esta carta son sus referencias a la persecución. Está claro que hubo un tiempo en que sus líderes habían muerto por la fe (13:7). Está claro que ellos mismos todavía no habían sufrido la peor persecución, porque no habían tenido que resistir hasta el punto de derramar su sangre (12:4); pero está claro que habían sufrido malos tratos, porque los habían despojado de sus bienes (10:32-34). Y el tono y desarrollo de la carta dejan bien claro que hay peligro de que tengan que arrostrar otra persecución. Por todo lo cual se puede decir que esta carta debe de haberse escrito entre dos persecuciones, en días en los que no se perseguía de hecho a los cristianos pero tampoco se los miraba con buenos ojos. Ahora bien: la primera persecución fue en el tiempo de Nerón, en el año 64 d.C.; y la siguiente fue en el tiempo de Domiciano, hacia el 86 d.C. No creemos equivocarnos mucho si decimos que entre estas dos fechas, probablemente más cerca de la segunda, sería cuando se escribió esta carta.
¿A quiénes iba dirigida?
En esto también tenemos que depender de detalles que encontramos en la misma carta. Una cosa es cierta: no parece que se mandara a una de las grandes iglesias, porque en tal caso no se habría perdido tan completamente el nombre del lugar. Vamos a establecer lo que sabemos. La carta iba dirigida a una iglesia que hacía tiempo que se había establecido (5:12); que había sufrido persecución en el pasado (10:32-34); que había tenido grandes momentos y grandes maestros y líderes (13:7); que no había sido fundada por ninguno de los apóstoles (2:3), y que se caracterizaba por su generosidad (6:10).
Tenemos una alusión bastante concreta. Entre los saludos finales encontramos la frase, como aparece en la versión Reina-Valera: « Los de Italia os saludan.» (13:24). Según esta referencia, la carta puede que se escribiera, o desde Italia, o a Italia; lo segundo más probablemente. Supongamos que yo me encuentro en Glasgow y estoy escribiendo a un lugar del extranjero. No sería normal que dijera: «Todos los de Glasgow os mandan recuerdos.» Pero suponed que estoy en algún lugar del extranjero donde hay una pequeña colonia de gente de Glasgow; entonces sí diría: «Todos los de Glasgow os mandan recuerdos.» Así es que podemos decir que la carta iba dirigida a Italia; y, en tal caso, casi seguro que sería a Roma. Pero igualmente seguro es que no sería para la iglesia de Roma en general, porque en tal caso no habría perdido el título.
Además, nos da la impresión inconfundible de que iba dirigida a un grupo reducido de personas que tenían mucho en común. Y todavía más: era un grupo de personas con buena preparación intelectual. Del 5:12 podemos deducir que hacía tiempo que estaban recibiendo enseñanza y se estaban preparando para ser maestros de la fe cristiana. Y además, Hebreos requiere tal conocimiento del Antiguo Testamento y de la religión judía que debe de haberlo escrito un profesor para estudiantes aventajados. Resumiendo todo lo dicho, podemos establecer que Hebreos es la carta de un gran maestro a un grupo reducido, o seminario, de estudiantes cristianos de Roma. El autor era su maestro; temporalmente estaba ausente, y temía que se desviaran de la fe, por lo cual les dirige esta carta. Es más una charla que una carta. No empieza como las cartas de Pablo, aunque sí se les parece al final en los saludos. El autor mismo la llama « un mensaje de exhortación.» (13:22).
¿Quién la escribió?
Tal vez el problema del autor de esta carta sea el más difícil de resolver. Precisamente eso fue lo que mantuvo esta carta tanto tiempo pendiente de admisión definitiva en el Nuevo Testamento. Su título desde el principio era sencillamente «A los Hebreos.» No tenía nombre de autor, y nada la conectaba especialmente con el de Pablo. Clemente de Alejandría pensaba que Pablo había podido escribirla en hebreo, y que Lucas la habría traducido, porque el estilo es diferente del de Pablo. Orígenes hizo una observación que se ha hecho famosa: «Quién escribió la Carta a los Hebreos sólo Dios lo sabe a ciencia cierta.»
Tertuliano creía que había sido Bernabé. Jerónimo decía que la iglesia latina no la consideraba de Pablo, y añade: « El que escribió A los Hebreos, quienquiera que fuera…» Agustín tenía el mismo sentir. Lutero declaró que no podía haber sido Pablo el que la hubiera escrito, porque no refleja su pensamiento. Calvino decía que no podía llegar a pensar que esta carta fuera de Pablo.

3 comentarios
Leticia Pesina
Gran introducción a la carta a los hebreos. Gracias. Cuando Ud cita a alguna persona de la cual ha leído, normalmente solo menciona nombres, desafortunadamente, algunos nombres me son familiares, podría Ud. explicar brevemente quienes son dichas personas ? O cuál era su profesión?. Gracias Valentín Valentin Calderon Lionel
Leticia Pesina
Quise decir que algunos nombres me son familiares. La mayoría que ud mencionan no se quienes son ni su relación con la Palabra.
Valentin Calderon Lionel
Lo intentaré amiga, pero el tiempo no me da.