Isaias 23:17 Y sucederá al cabo de los setenta años que el SEÑOR visitará a Tiro. Entonces ella regresará a su paga de ramera, y se prostituirá con todos los reinos sobre la faz de la tierra.
Isaias 23:18 Y sus ganancias y su paga de ramera serán consagradas al SEÑOR; no serán almacenadas ni acumuladas, sino que su ganancia llegará a ser suficiente alimento y vestidura selecta para aquellos que habiten en la presencia del SEÑOR.
El capítulo 23 constituye una sola sección, aunque hay algunos investigadores que creen que los versículos 15-18 constituyen otra profecía que pertenece a un tiempo considerablemente posterior al de Isaías.
En los días de Isaías, Tiro era la principal ciudadestado de Fenicia. El nombre griego “Fenicia” es la traducción del nombre “Canaán”, que significa “púrpura”. Los fenicios pues llamaban a su país, la “tierra de la púrpura” o Canaán. Los habitantes de Fenicia, si no se llamaban por el nombre de su ciudad de origen (tirios, sidonios, etc.), lo hacían por su designación más general: “cananeos”. Sólo con el devenir del tiempo el nombre “Canaán” llegó a ser designación de todo el territorio que el Señor dio a Israel. Entonces, el término “cananeo” llegó a significar “mercader”, porque los fenicios se destacaban mucho en el comercio internacional.
En esta profecía también se llama a Fenicia, Sidón, porque Sidón fue la primera metrópoli fenicia que alcanzara importancia internacional. Uno de los nombres de la ciudad de Tiro en fenicio es Em Zidonim o “madre de los sidonios”.
En sus comienzos Tiro era una ciudad pequeña en la costa de Fenicia. La “Nueva Tiro” fue construida sobre dos pequeñas islas que había frente a la costa de Fenicia, a un kilómetro de distancia de la tierra firme. Esta fortaleza del mar llegó a ser una rica metrópoli del comercio marítimo y una fortaleza inexpugnable.
Como los demás pueblos de la región del mar Mediterráneo, los tirios resistieron heroicamente el ataque de los asirios, los babilonios, los persas; sólo cayeron ante las fuerzas de Alejandro Magno. En los días de Isaías, Tiro era uno de los pueblos aliados con Judá en una gran rebelión contra Asiria. Sus poderosos vínculos comerciales con Egipto (vv. 2, 3) indican las características de su política con respecto a los imperios de la época.
Tanto por su ubicación estratégica, protegida por el mar, como por su riqueza y su férreo dominio y explotación de sus colonias, Tiro parecía invencible. Sus colonias se extendían desde Chipre y Creta hasta España e Inglaterra.
En el versículo 1 el lamento por la caída de Tiro es escuchado en las poderosas naves fenicias conocidas con el nombre de naves de Tarsis. Tarsis era el nombre de la más remota colonia que tenía Tiro en la costa de España, junto a la desembocadura del río Guadalquivir.
En el versículo 3 se revela en parte la razón de la gran riqueza que se atesoraba en Tiro: Tiro era el mercado de todo el grano que procedía de Egipto. Tiro se había convertido en el mercado de las naciones.
En el versículo 8 se plantea la pregunta: ¿Quién ha planeado esto contra Tiro…? Y el versículo 9 da la respuesta: Jehová de los Ejércitos lo ha planeado para abatir la soberbia de toda gloria y para echar por los suelos a todos los nobles de la tierra. El versículo 11 dice: Jehová ha ordenado respecto a Canaán [Fenicia] que sus fortificaciones sean destruidas.
