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Isaías 48: La Liberación de Israel

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Isaías 48:19 Sería como la arena tu descendencia, y tus hijos como sus granos; nunca habría sido cortado ni borrado su nombre de mi presencia.

Isaías 48:20 Salid de Babilonia, huid de los caldeos; con voz de júbilo anunciad, proclamad esto, publicadlo hasta los confines de la tierra; decid: El Señor ha redimido a su siervo Jacob.

¿Puede imaginar a los cautivos saliendo de Babilonia muchos años más tarde? No nos queda duda del porqué dan voces de alegría, así como sus antepasados gritaron con gozo después de cruzar el Mar Rojo, ¡al fin libres de la esclavitud de Egipto! ¿Qué lo tiene a usted cautivo? ¡Libérese! El Señor ha redimido a sus siervos de la esclavitud del pecado. Cuando permita que lo libere de su cautiverio, sentirá deseos de gritar de alegría.

Isaías 48:21 No padecieron sed cuando El los condujo por los desiertos; hizo que brotara agua de la roca para ellos, partió la peña, y las aguas corrieron.

Isaías 48:22 No hay paz para los malvados–dice el Señor.

Mucha gente demanda comodidades, seguridad y consuelo, pero no ha dado el primer paso para quitar el pecado de su vida y abrir las puertas a Dios. No están arrepentidos ni confían en El. Si usted desea paz verdadera, busque primero a Dios. Entonces la tendrá.

Jehová invita a la reflexión acerca de la historia y de la profecía

Con el capítulo 48 termina la primera sección del material profético de la segunda parte de Isaías, la cual empieza formalmente en el capítulo 40. Esta sería la última profecía escrita en Babilonia en la antesala de la caída de la ciudad ante el rey Ciro de Persia, o poco después de este acontecimiento que tuvo como consecuencia la posibilidad de que los cautivos de Judá retornaran a Sion.

Esta sección es un llamado vehemente al pueblo para que reflexione acerca de los acontecimientos que están ocurriendo y vea detrás de ellos la mano soberana de Jehová. La sección termina con una invocación a los judíos, para salir de Babilonia y retornar a Sion. Pero a esta invocación el profeta añade una extraña declaración que a simple vista está fuera de contexto: “¡No hay paz para los malos!“ dice Jehová.

El versículo 22 constituye el sello de los capítulos 40-48. Esta misma expresión aparece sellando los capítulos 49-57 que al parecer para el autor constituían una unidad literaria, aunque los comentaristas consideraban que 55:13b es el sello de la destrucción de Babilonia.

¿Qué mensaje casi vedado comunica aquí esta expresión? Posiblemente los malos aquí sean los babilonios, que han visto acercarse su ruina. Así terminan todos los imperios del mal. Por otro lado, los hijos de Israel ahora ven un asomo de esperanza del advenimiento de la paz nacional, la paz que realmente es el designio divino para su pueblo. Pero junto con los malos de Babilonia, también los malos de entre los hijos de Israel, los que se rebelan contra los designios de Jehová, jamás disfrutarían los beneficios de la paz.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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