Exaltado . . . muy en alto : Después del sufrimiento final, el siervo será engrandecido y exaltado. Será grandemente exaltado debido a su sacrificio
Isaías52:14 De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío, así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre, y su aspecto más que el de los hijos de los hombres.
Desfigurado de los hombres su parecer : El sufrimiento y la desfiguración del Siervo (el Mesías) no tendrían paralelo. Una corona de espinas precedería a la corona de gloria.
Isaías52:15 Ciertamente El asombrará a muchas naciones, los reyes cerrarán la boca ante El; porque lo que no les habían contado verán, y lo que no habían oído entenderán.
Así asombrará él a muchas naciones : El sacrificio redentor del Siervo limpiará a muchos gentiles y hasta los reyes se asombrarán de los resultados de sus sufrimientos.
Este Siervo, Cristo, sería «desfigurado de los hombres su parecer»; pero mediante su sufrimiento, purificaría a las naciones.
Las buenas nuevas de salvación
Esta sección es continuación de la anterior. El profeta se dirige a Jerusalén con las palabras: ¡Despierta! ¡Despierta!
En los primeros tres versículos se refiere a Sion exactamente en términos de contraste con lo dicho en el lamento por Babilonia en 47:1-3, siempre bajo la analogía de una ciudad como si fuera mujer. En 47:2, 3, se le dice a Babilonia: Quita tu velo, alza tu larga falda, descubre tus piernas… Tu desnudez será descubierta… Ahora se le dice a Jerusalén: Vístete de tu poder… vístete de ropa de gala. Se le dice a Babilonia: Desciende y siéntate en el polvo… sin trono; ahora se le dice a Jerusalén: Despréndete del polvo; levántate y toma asiento [en su trono].
En los versículos 3-5 se rememora la historia del pasado y la sucesión de imperios que tanto afectaron la vida del pueblo de Dios: la esclavitud en Egipto, el cautiverio en Asiria, y ahora el cautiverio en Babilonia. Es una historia que ha llevado a muchos, propios y extraños, a blasfemar continuamente del nombre de Jehová. Por tanto, Jehová se decide a intervenir de una vez por todas, por su propio honor. Y dice: ¡Aquí estoy!.
En los versículos 7-10 se describe la marcha triunfal de Jehová desde Babilonia hasta Sion. El versículo 7 habla de los enviados que se anticipan para hacer llegar a Sion las buenas nuevas de la salvación, diciendo: ¡Tu Dios reina!
En el versículo 8, los centinelas de Sion ya vislumbran con sus propios ojos la gloriosa llegada de Jehová, y dan gritos de júbilo anunciando a todo el pueblo. Y en el versículo 9 el profeta exhorta a las mismas ruinas de Jerusalén a prorrumpir juntas con gritos de júbilo, porque Jehová ha consolado a su pueblo y ha redimido a Jerusalén.
Los versículos 1-12 anuncian una nueva inmigración desde Babilonia a Jerusalén, para lo cual han de hacerse los debidos preparativos. Jehová mismo irá delante y detrás de su pueblo, sirviéndole de protección y guía en el camino a Sion.
