Obra expiatoria del siervo de Jehová
Los versículos 13-15 constituyen las últimas palabras concernientes al siervo de Jehová que aún pueden referirse al pueblo de Israel. Como tales, constituyen un impresionante epílogo de los anuncios proféticos del capítulo 52. Israel triunfará en medio de las naciones. De la manera que muchos se asombraron de él al ver su extrema humillación y holocausto, así Israel asombrará a muchas naciones, porque su triunfo será tan impresionante que los reyes cerrarán la boca delante de él.
Por otro lado, los versículos 13-15 son también las primeras palabras que se refieren a una persona. Y de esta persona, que posee facultades expiatorias que Israel no puede reclamar como nación, se trata en el capítulo 53.
¿A qué anuncio profético se refiere 53:1? ¿Se refiere a las palabras Deuteronomio 52:10? Allí está escrito: Jehová ha descubierto el brazo de su santidad ante los ojos de todas las naciones. Todos los confines de la tierra verán la salvación de Jehová, que alude a la manifestación del brazo de Jehová. Es más: En 52:8 está escrito: … porque cuando Jehová vuelva a Sion, lo verán con sus propios ojos (ojo a ojo, es decir, cara a cara).
Los versículos 2 y 3 nos muestran a esta persona, el siervo de Jehová, como surgiendo en la escena de la historia como yonéq. Esta palabra ha sido tradicionalmente traducida como retoño debido a su paralelismo con el segundo hemistiquio: y como una raíz. Pero no se trata solamente de la analogía de una planta, pues la palabra yonéq básicamente significa bebé y deriva del verbo yanáq, que significa “mamar”. A continuación se lo presenta como un hombre sin atractivo físico especial y como experimentado en lo que es el sufrimiento humano. Cuando el profeta dice: escondimos de él el rostro, indica que su pueblo se avergonzaría de él. Sin embargo, aunque su pueblo lo menosprecie y no lo estime, él es el siervo de Jehová. Su aparición en la escena humana concede carácter literal a muchas otras profecías que pudieron haber pasado como simples figuras poéticas. Ahora hay la posibilidad de verle cara a cara.
Los versículos 4-7 constituyen la revelación más revolucionaria de la teología bíblica. Tratan de su obra expiatoria a favor de su pueblo. Esta obra, a la manera de lo simbolizado en los sacrificios del templo, involucra su muerte.
Los versículos 8-10a constituyen una reflexión profética de lo expresado en el párrafo anterior. Impresionan en especial las últimas palabras del versículo 9 y las primeras del versículo 10: Aunque nunca hizo violencia, ni hubo engaño en su boca, con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo y le hirió. La nota de la RVA que cuelga de la palabra hirió indica que se ha traducido esta palabra con la ayuda de los Rollos del Mar Muerto. Efectivamente, en la RVR-1960, la palabra hebrea hejéli (que es una palabra trunca y con sus letras en desorden debido a un problema en la transmisión del texto) ha sido traducida: sujetándole a padecimiento. La razón para traducir de esta manera es que la palabra parecía proceder del verbo jalah, que significa enfermarse. Pero los Rollos del Mar Muerto tienen la palabra intacta: vayejalelehu, que se traduce literalmente: y lo atravesó. Queda así claro, que la palabra deriva del verbo jalal, que significa atravesar o producir una herida mortal. De la misma palabra deriva la palabra hebrea que se traduce cadáver. Está clara y corroborada la referencia a muerte.
