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Isaías 9: El advenimiento del rey mesiánico

Veamos los títulos que el profeta adjudica a este niño que nacería y sobre cuyo hombro estaría el dominio y el imperio. El primer título es Péle, “Admirable”, el mismo nombre que el Angel de Jehová se llama a sí mismo en su revelación a Manoa, padre de Sansón: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Es Admirable.

El segundo título es Yoéts, “Consejero”; es decir, el soberano que no necesita rodearse de consejeros para gobernar. La tradición de ReinaValera ha considerado las palabras Péle Yoéts como dos títulos independientes, lo cual es perfectamente posible. La RVA los ha unido en un sólo título, como lo hace la LXX: Thaumastós súmboulos. Esto presupone que Péle Yoéts es la inversión de Yoéts Péle; inversiones de este tipo existen en hebreo.

Luego vienen los títulos El, “Dios”, y Guibor, “Fuerte: o “Poderoso”. La tradición de ReinaValera los ha tomado como títulos separados. Los editores de la RVA han visto aquí un solo título, como en Deuteronomio 10:17, Jeremias 32:18 y Nehemias 9:32. Y difícilmente en Isaias 10:20 (ver comentario allí). Indiscutiblemente estos títulos reconocen divinidad al mesiánico heredero del trono de David, cosa imposible de imaginar si no fuera que lo escrito, escrito está.

Luego vienen los títulos Abiad, “Padre Eterno”, y Sar, “Príncipe de Paz”, que apuntan al carácter eterno y estable de este Rey, cuya influencia difundiría la paz en todo su imperio.

¿Cuándo fueron escritas estas palabras? La mayoría de los comentaristas opinan que fueron escritas en los días de Acaz y que la mención del cautiverio de Neftalí y Zabulón fueron resultado de la campaña de Tiglatpileser en el año 734-33 a. de J.C. Hay los que opinan que en aquellos días el profeta, desilusionado de Acaz, volcó todas sus expectativas en su tierno hijo y heredero, Ezequías. Hay también los que opinan que la segunda parte del versículo 1, que se refiere a los resultados de las invasiones asirias en la región del camino del mar, es una interpolación posterior en el texto, que apunta a los días de Ezequías y las invasiones de Senaquerib. Pero ante el alcance majestuoso de estas palabras, la fecha en que pudieron haber sido escritas pasa a ser algo completamente secundario.

La retribución divina a la altivez de Israel

Esta sección es una invectiva contra el reino de Israel, y parece haber estado originalmente junto con el material del cap. 5. Efectivamente, la última parte de esta sección ha quedado allí, en 5:24-30. Aunque las profecías de este libro no aparecen en un orden cronológico estricto en el libro de Isaías, parece que su lugar más apropiado era en el cap. 5, en la sección donde aparecen concentradas las profecías anteriores al período de la coalición de Siria y el reino de Israel contra Judá.

Lo que distingue literariamente a esta sección es que al final de cada párrafo de la nvectiva aparece la expresión: A pesar de todo esto, no ha cesado su furor, y su mano todavía está extendida. Al final de la invectiva ya no aparece esta expresión.

En el primer párrafo, que es la introducción, se establece el hecho de que Israel no fue dejado sin advertencia y amonestación. Por ejemplo, Amós fue uno de los profetas que fue enviado desde Judá. Es un hecho que el Señor envió palabra a Jacob, y ella cayó en Israel. Todo el pueblo lo supo… Pero Israel no quiso escuchar ni en los días de Jeroboam II, cuando las cosas iban aparentemente viento en popa, ni después, cuando la falsa grandeza y prosperidad comenzó a desmoronarse.

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