Jeremías 20:5 Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas. Entregaré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y los llevarán a Babilonia.
Se cumple con la captura de Jerusalén por Nabucodonosor en el 597 a.C y en el 586 a.C..
Jeremías 20:6 Y tú, Pasur, y todos los que habitan en tu casa iréis cautivos. Entrarás en Babilonia y allí morirás. Allí serás enterrado, tú y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira”».
Se cumple probablemente con la primera cautividad en 597 a.C.
Jeremías 20:7 Lamento de Jeremías[d] ¡Me sedujiste,[e] Jehová, y me dejé seducir![f] ¡Más fuerte fuiste que yo, y me venciste! ¡Cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí!
En este sexto y último lamento, Jeremías expresa profunda angustia en medio de la persecución y casi llega a blasfemar debido al lenguaje que usa para dirigirse a Dios. El oficio de profeta no le ha ganado a Jeremías nada sino abusos y burlas, y a pesar de su deseo de dejar de proclamar el mensaje de Dios, no puede detenerse. El lamento termina con una nota positiva de confianza y alabanza. Pero de las alturas de la alabanza, Jeremías cae a las profundidades de la desesperación (vv. 14-18). Atrapado entre el llamado divino del cual no puede desprenderse, y el rechazo y la persecución de su pueblo, y la traición de sus amigos, maldice el día en que nació. La agonía de su espíritu no tiene límites y las palabras que utiliza son sublimes.
Me sedujiste : Me indujiste o engañaste, una frase muy fuerte que linda casi con la blasfemia (véase v. 10). Fui seducido : Jeremías siente que Dios utilizó indebidamente la fuerza.
Jeremías 20:8 Cuantas veces hablo, doy voces, grito: «¡Violencia y destrucción!»,[g] porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
Jeremías 20:9 Por eso dije: «¡No me acordaré más de él ni hablaré más en su nombre!». No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos. Traté de resistirlo, pero no pude.[h]
Jeremías 20:10 He oído lo que muchos murmuran: «¡Terror por todas partes![i] ¡Denunciadlo, denunciémoslo!». Todos mis amigos esperaban que claudicara. Decían: «¡Quizá se engañe, y prevaleceremos contra él y tomaremos de él nuestra venganza!».
Temor de todas partes
Jeremías 20:11 Mas Jehová está conmigo como un poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión, que jamás será olvidada.
Jeremías 20:12 Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón,[j] ¡vea yo tu venganza de ellos, porque a ti he encomendado mi causa![k]
Jeremías 20:13 ¡Cantad a Jehová, alabad a Jehová, porque ha librado la vida del pobre de mano de los malignos!
Desde los tiempos de Amós, pobre y «justo» eran sinónimos.
