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Jeremías 23: Un oráculo mesiánico

Jeremías 23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mis prados!– declara el Señor.

Un oráculo mesiánico. Tras denunciar a los pastores que destruyen, Dios promete recoger el remanente , y hacerlo volver, y levantar un renuevo justo , un legítimo descendiente de David que reinará como Rey

Jeremías 23:2 Por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mis ovejas y las habéis ahuyentado, y no os habéis ocupado de ellas; he aquí, yo me ocuparé de vosotros por la maldad de vuestras obras –declara el Señor.

Jeremías 23:3 Yo mismo reuniré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las he echado, y las haré volver a sus pastos; y crecerán y se multiplicarán.

Jeremías 23:4 Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán, y nunca más tendrán temor, ni se aterrarán, ni faltará ninguna –declara el Señor.

Los líderes que fueron responsables de guiar a Israel en el camino de Dios eran los únicos a los que se debía la actual condición de Israel y, por lo tanto, Dios decretó juicio severo en su contra. Los líderes son responsables por quienes se les ha confiado su cuidado. ¿A quién ha colocado Dios bajo su cuidado? Recuerde que es responsable ante Dios por los que guía.

Jeremías 23:5 He aquí, vienen días –declara el Señor– en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra.

Vienen días : La frase se usa para referirse a la era mesiánica. Renuevo : Título mesiánico.

Jeremías contrastó a los reyes corruptos presentes y a los sacerdotes con la venida del Mesías, el Rey perfecto que vendría de la descendencia de David para reinar sobre Israel. A este Rey se le llama renuevo justo porque brotará del tronco de la dinastía caída de David. Este nuevo brote tendrá las mismas características de Dios. Al igual que el Creador, será justo.

Jeremías 23:6 En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y este es su nombre por el cual será llamado: «El Señor, justicia nuestra.»

Jehová , justicia nuestra : Un juego de palabras utilizando el nombre de Sedequías. Aunque Sedequías no vivió a la altura del significado de su nombre, «Jehová, justicia nuestra», el Mesías, Jesús, encarnó la justicia en todo lo que hizo.

Jeremías 23:7 Por tanto, he aquí, vienen días –declara el Señor– cuando no dirán más: «Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto»,

Jeremías 23:8 sino: «Vive el Señor que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado»; y habitarán en su propio suelo.

Jeremías 23:9 En cuanto a los profetas: quebrantado está mi corazón dentro de mí, tiemblan todos mis huesos; estoy como un ebrio, como un hombre a quien domina el vino, por causa del Señor y por causa de sus santas palabras.

La denuncia de falsos profetas es el tema de estos versículos. Jeremías parecía estar en oposición a la mayoría de los miembros de la sociedad que llevaban el título de «profeta», y en esta sección nos ofrece las razones de su oposición y hostilidad hacia ellos.

Mi corazón está quebrantado dentro de mí : Jeremías está conturbado; se estremece con lo que ve.

Jeremías 23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros; porque a causa de la maldición se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos del desierto. Pues es mala la carrera de ellos y su poderío no es recto.

Jeremías 23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote están corrompidos; aun en mi casa he hallado su maldad –declara el Señor.

Jeremías 23:12 Por tanto, su camino será para ellos como resbaladeros; a las tinieblas serán empujados y caerán en ellas; porque traeré sobre ellos calamidad el año de su castigo–declara el Señor.

Jeremías 23:13 Además, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo: profetizaban en nombre de Baal y extraviaban a mi pueblo Israel.

Comparados con los profetas de Samaria , a quienes se consideraba apóstatas, los profetas de Judá son peores, porque pecan de manera flagrante y, debido a su conducta, fallan a la hora de hacer que la gente se vuelva de la maldad. La gente es tan malvada como aquellos que fueron destruidos en Sodoma y Gomorra

Jeremías 23:14 También entre los profetas de Jerusalén he visto algo horrible: cometían adulterio y andaban en mentiras; fortalecían las manos de los malhechores, sin convertirse ninguno de su maldad. Se me han vuelto todos ellos como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.

¿Cómo se volvió tan corrupta la nación? La falsa profecía fue uno de los factores principales. Los falsos profetas contaban con una audiencia grande y entusiasta, y eran muy populares debido a que hacían que el pueblo creyera que todo andaba bien. En contraste, el mensaje de Dios a través de Jeremías no fue muy agradable debido a que le mostró al pueblo lo mal que estaba.

Hay cuatro señales de advertencia en los falsos profetas, características que necesitamos observar incluso en la actualidad.

(1) Quizás parezcan que hablan el mensaje de Dios, pero no viven de acuerdo a sus principios.
(2) Diluyen el mensaje de Dios para hacerlo más aceptable.
(3) Alientan a sus oyentes, por lo general en forma sutil, para que desobedezcan a Dios.
(4) Tienden a ser arrogantes y a satisfacerse a ellos mismos, apelando a los deseos de su audiencia en lugar de ser leales a la Palabra de Dios.

Sodoma y Gomorra fueron ciudades pecadoras que Dios destruyó. En la Biblia tipifican la degradación máxima, conducta pecaminosa y rebelión contra Dios.

Jeremías 23:15 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos acerca de los profetas: «He aquí, les daré de comer ajenjo y les daré de beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusalén ha salido la corrupción por toda la tierra.»

Jeremías 23:16 Así dice el Señor de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Ellos os conducen hacia lo vano; os cuentan la visión de su propia fantasía, no de la boca del Señor.

El mensaje de los profetas es tan perverso como sus acciones. Hablan de paz , cuando todo el que estuvo en el secreto de Jehová , como Jeremías, sabe que la palabra de Dios ha decretado la destrucción de los impíos.

Jeremías 23:17 Dicen de continuo a los que me desprecian: «El Señor ha dicho: ‹Tendréis paz›»; y a todo el que anda en la terquedad de su corazón dicen: «No vendrá calamidad sobre vosotros.»

Jeremías 23:18 Pero ¿quién ha estado en el consejo del Señor, y vio y oyó su palabra? ¿Quién ha prestado atención a su palabra y la ha escuchado?

Jeremías 23:19 He aquí, la tempestad del Señor ha salido con furor, un torbellino impetuoso descargará sobre la cabeza de los impíos.

Jeremías 23:20 No se apartará la ira del Señor hasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de su corazón. En los postreros días lo entenderéis claramente.

«En los postreros días lo entenderéis cumplidamente» significa que el pueblo vería la veracidad de esta profecía cuando Jerusalén cayera.

Jeremías 23:21 Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrieron; no les hablé, mas ellos profetizaron.

Jeremías 23:22 Pero si ellos hubieran estado en mi consejo, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y les habrían hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras.

Jeremías 23:23 ¿Soy yo un Dios de cerca –declara el Señor– y no un Dios de lejos?

Dios es tanto trascendente como inmanente, y sabe cómo los profetas engañan al pueblo, invocando falsas revelaciones y sueños. Por lo general, Dios habla a sus profetas directamente, o a través de una visión, pero también se vale a veces de los sueños. Jeremías acusa a los profetas de hacer pasar sus palabras como palabra de Dios, o repetir las de otros como si fueran una revelación divina.

Jeremías 23:24 ¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea?– declara el Señor. ¿No lleno yo los cielos y la tierra? –declara el Señor.

lleno, male: Llenar, estar pleno; cumplir. De male derivan aquellas palabras hebreas que se relacionan con la plenitud o con el cumplimiento de una promesa. Algunas de sus aplicaciones son: llenar algo hasta el borde; lograr que algo esté saturado (como estaba Neftalí: «lleno» de las bendiciones del Señor); el cumplir nuestra palabra, es decir, declarar que uno hará algo y hacerlo. Dios promete llenar la tierra con el conocimiento de su gloria. Male es la palabra que se usa en el Antiguo Testamento para describir la plenitud del Espíritu de Dios.

Jeremías 23:25 He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: «¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!»

Jeremías 23:26 ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas que proclaman el engaño de su corazón,

Jeremías 23:27 que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal?

Jeremías 23:28 El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño, pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?– declara el Señor.

Los verdaderos y los falsos profetas son tan diferentes como la paja del trigo. La paja no sirve para la alimentación, mientras que el trigo nutre. Anunciar el evangelio es una gran responsabilidad, debido a que la forma de presentarlo y vivirlo alentará a la gente ya sea a aceptarlo o a rechazarlo. Sea que hablemos desde un púlpito, enseñemos en un aula o hablemos a los amigos, se nos ha encomendado la tarea de proclamar y vivir como se debe la Palabra de Dios. Cuando predica la Palabra de Dios a sus amigos y vecinos, mirarán la eficacia de la misma en su vida. A menos que esta lo haya cambiado a usted, ¿por qué deberían permitir que los cambiaran? ¡Si usted la predica, asegúrese de vivirla!

Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego –declara el Señor– y como martillo que despedaza la roca?

Jeremías 23:30 Por tanto, he aquí, estoy contra los profetas –declara el Señor– que se roban mis palabras el uno al otro.

Jeremías 23:31 He aquí, estoy contra los profetas –declara el Señor– que usan sus lenguas y dicen: «El Señor declara.»

Jeremías 23:32 He aquí, estoy contra los que profetizan sueños falsos –declara el Señor– y los cuentan y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando yo no los envié ni les di órdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo–declara el Señor.

Jeremías 23:33 Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta, o sacerdote, diciendo: «¿Cuál es la profecía del Señor?», les dirás: «¿Cuál profecía?» El Señor declara: «Yo os abandonaré.»

Profecía : O «carga». Quizás es un juego de palabras. El oráculo (levantando la voz) era una carga (algo que se levanta físicamente) puesta sobre el profeta hasta que trasmitiera el mensaje y su efecto fuera « un peso» para el pueblo. Por otro lado, la «carga» del Señor es que el pueblo le es una «carga».

Jeremías 23:34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: «Profecía del Señor», traeré castigo sobre tal hombre y sobre su casa.

Jeremías 23:35 Así diréis cada uno a su prójimo y cada uno a su hermano: «¿Qué ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?»

Jeremías 23:36 Y no os acordaréis más de la profecía del Señor, porque la palabra de cada uno le será por profecía, pues habéis pervertido las palabras del Dios viviente, del Señor de los ejércitos, nuestro Dios.

Jeremías 23:37 Así dirás al profeta: «¿Qué te ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?»

Jeremías 23:38 Pero si decís: «¡Profecía del Señor!», entonces así dice el Señor: «Por cuanto habéis dicho esta palabra: ‹¡Profecía del Señor!›, habiendo yo enviado a deciros: ‹No digáis: «¡Profecía del Señor!»›»,

Jeremías 23:39 por tanto, he aquí, ciertamente me olvidaré de vosotros y os echaré de mi presencia, junto con la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres;

Olvido : Es un juego de palabras con «oráculo» (vv. 33, 34, 36, 38); en hebreo las dos palabras tienen un sonido similar.

Jeremías 23:40 y pondré sobre vosotros oprobio eterno y humillación eterna que nunca será olvidada.

El pueblo se burló de Jeremías al decir con sarcasmo: «¿Cuál es la profecía de Jehová?» El pueblo se burlaba de Jeremías y de Dios porque parecía que el profeta solo traía noticias tristes y condenatorias, pero eran ciertas. Si las aceptaban, tendrían que arrepentirse y volverse a Dios. Como no querían hacerlo, rechazaron el mensaje. ¿Rechazó alguna vez un mensaje o se burló de él porque demandaba cambios en su vida? Antes de despedir a alguien que traiga «noticias tristes», analice con cuidado sus motivos.

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