Jeremías 26:8 Cuando Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había mandado que hablara a todo el pueblo, lo apresaron los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, diciendo: De cierto, morirás.
Jeremías 26:9 ¿Por qué has profetizado en nombre del Señor, diciendo: «Esta casa será como Silo y esta ciudad quedará desolada sin habitante alguno?» Y todo el pueblo se congregó contra Jeremías en la casa del Señor.
Silo era el lugar donde se levantó el tabernáculo después de la conquista de Canaán. Los filisteos lo destruyeron en 1050. «Yo pondré esta casa como Silo» significa que Jerusalén y su templo serían destruidos. Cuando Jeremías dijo que Jerusalén, la ciudad de Dios, sería puesta por maldición y el templo sería destruido (26.6), los sacerdotes y los falsos profetas se enfurecieron. El templo era importante para ellos porque la reverencia que el pueblo le rendía le confería poder. Al decir que el templo sería destruido, Jeremías socavó su autoridad. Jesús también se enfureció con los líderes religiosos de su tiempo, al anticipar la destrucción de Jerusalén y el templo
Jeremías 26:10 Y cuando los jefes de Judá oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa del Señor, y se sentaron a la entrada de la puerta Nueva de la casa del Señor.
Jeremías 26:11 Y los sacerdotes y los profetas hablaron a los jefes y a todo el pueblo, diciendo: ¡Sentencia de muerte para este hombre!, porque ha profetizado contra esta ciudad, como habéis oído con vuestros propios oídos.
A Jeremías lo señalaron como traidor porque profetizó la destrucción de la ciudad y del templo. Pero el «valiente» pueblo abogaba por una alianza para pelear contra Babilonia y mantener su independencia.
Jeremías 26:12 Entonces Jeremías habló a todos los jefes y a todo el pueblo, diciendo: El Señor me ha enviado a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que habéis oído.
Jeremías 26:13 Ahora bien, enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz del Señor vuestro Dios, y el Señor se arrepentirá del mal que ha pronunciado contra vosotros.
Jeremías 26:14 En cuanto a mí, he aquí estoy en vuestras manos; haced de mí como mejor y más recto sea a vuestros ojos.
Jeremías 26:15 Pero sabed bien que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad el Señor me ha enviado a vosotros para hablar en vuestros oídos todas estas palabras.
Jeremías 26:16 Dijeron los jefes y todo el pueblo a los sacerdotes y a los profetas: Que no haya sentencia de muerte para este hombre, porque en nombre del Señor nuestro Dios nos ha hablado.
Jeremías 26:17 Y se levantaron algunos de los ancianos del país y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo:
Jeremías 26:18 Miqueas de Moréset profetizó en días de Ezequías, rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: «Así ha dicho el Señor de los ejércitos: ‹Sion será arada como un campo, Jerusalén se convertirá en un montón de ruinas, y el monte del santuario será como los lugares altos de un bosque.›»
