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Jeremías 32: La compra del campo por Jeremías

Jeremías 32:12  y di la escritura de compra a Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, en presencia de Hanameel, hijo de mi tío, en presencia de los testigos que firmaron la escritura de compra y en presencia de todos los judíos que se encontraban en el patio de la guardia.

Baruc : Escriba y amigo de Jeremías. Dios dijo a Jeremías que comprara una heredad en las afueras de Jerusalén. Hacía un año que la ciudad estaba sitiada y Jeremías compró la tierra que los soldados ocupaban, en realidad, una inversión pobre. Además, Jeremías estaba prisionero en el palacio. Sin embargo, daba muestras de su fe en las promesas de  Dios de regresar a su pueblo y reconstruir Jerusalén.

Jeremías 32:13  Y di orden a Baruc en presencia de ellos, diciendo:

Jeremías 32:14  «Así dice el Señor de los ejércitos, el  Dios de Israel: ‹Toma estas escrituras, esta escritura de compra sellada y esta escritura abierta, y ponlas en una vasija de barro para que duren mucho tiempo.›

Una de las más detalladas descripciones de una transacción comercial en la Biblia. Los documentos fueron colocados en una vasija de barro para preservarlos. Evidencias de estas prácticas han sido halladas en Elefantina, al sur de Egipto y en el área desértica cercana al Mar Muerto.

Jeremías 32:15  «Porque así dice el Señor de los ejércitos, el  Dios de Israel: ‹De nuevo se comprarán casas, campos y viñas en esta tierra.›»

Este versículo encierra el tema central de este capítulo; la acción de Jeremías le daría derecho a la tierra cuando se normalizaran las condiciones.

Jeremías 32:16  Entonces oré al Señor, después de haber dado la escritura de compra a Baruc, hijo de Nerías, diciendo:

Jeremías 32:17  «¡Ah, Señor  Dios! He aquí, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido; nada es imposible para ti,

Tu brazo extendido : Véase la nota a 6.12. Ni hay nada que sea difícil para ti. La confianza no surge fácilmente. No fue sencillo para Jeremías comprar públicamente una tierra que el enemigo capturó. Pero confió en  Dios. No fue fácil para David pensar que se convertiría en rey, incluso después de ser ungido. Sin embargo, confió en  Dios. No fue fácil para Moisés creer que él y su pueblo podrían escapar de Egipto, aun después de que  Dios habló con él desde una zarza ardiente. No obstante, confió en  Dios. Tampoco es fácil para nosotros creer que  Dios puede cumplir sus promesas «imposibles». Pero debemos confiar en  Dios. El, quien obró en la vida de héroes bíblicos, es el mismo que nos ofrece obrar en nuestras vidas, si se lo permitimos.

Jeremías 32:18  que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en sus hijos después de ellos, oh grande y poderoso  Dios, el Señor de los ejércitos es su nombre;

Jeremías 32:19  grande en consejo y poderoso en obras, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obras.

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