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Jeremías 49: Profecía acerca de los amonitas

El profeta pone en boca de Dios palabras de ánimo a los invasores para que cumplan sus designios› como instrumentos.de su justicia: Levantaos. contra Cedar. Ha” llegado la hora de su castigo, y por eso Yahvé los incita al ataque y a la devastación, para que se apoderen de lo que constituye la riqueza del beduino: tiendas, ganados, camellos. Estas tribus árabes estaban acostumbradas a las razzias, y, en concreto, la de Cedar gozaba fama de tener buenos arqueros; pero nada podrán hacer contra el ejército organizado de Nabucodonosor, que sembrará el terror por doquier. No les quedará a las poblaciones del desierto sino huir, buscando profundos refugios en las anfractuosidades de la estepa. Pero la espada de Nabucodonosor — instrumento de Yahve — los perseguirá con saña por doquier.

De nuevo los invasores son animados por Yahve para que sean implacables en la persecución, que, por otra parte, no ofrece riesgos, ya que los árabes son gente tranquila en cuanto que no tienen defensas amuralladas con vistas a la guerra. Están en los oasis al descampado, confiando en su aislamiento: no tiene puertas ni cerrojos y habita aislada. El botín será grande — camellos., ganados — , la riqueza característica del morador de la estepa arábiga. Yahve irá delante abriéndoles paso y forzando la dispersión de esas sienes rapadas; expresión despectiva aplicada a los árabes por su costumbre de rasurarse gran parte de la cabeza. La desolación será total, ya que el lugar donde antes estaba Jasor se convertirá en guarida de chacales. Entre sus ruinas sólo morarán las fieras salvajes.

Oráculo contra Elam

Elam era el, reino, que se extendía al este de Mesopotamia, con Susa por capital. Su cultura era milenaria, como se desprende de las excavaciones arqueológicas. Aparece mencionado en la Biblia en los tiempos patriarcales como un gran imperio, que está al frente dé una coalición·de estados orientales. Fue dominado por los asirios, destruyendo Asurbanipal la capital, Susa, en 640 a.C. Más tarde fue conquistada por los persas (520 a.C.); pero, como en territorio elamita se han encontrado muchas inscripciones de Nabucodonosor, podemos deducir que el coloso babilonio había extendido su imperio en la región elamita. Quizá la profecía de Jeremías se refiera a una invasión babilónica de este género. Isaías cita a los elamitas como soldados mercenarios en el ejército asirio40. Seguramente Jeremías había visto estos mercenarios elamitas en el ejército babilonio que puso asedio a Jerusalén en 598 a.C., y de ahí la profecía contra su nación. En realidad, Elam no había tenido ninguna relación con el reino de Judá. Pero el profeta, que quiere destacar el dominio que Yahvé tiene sobre los destinos de todos los pueblos, bien pudo vaticinar el futuro de una nación lejana, de la que ciertamente había oído hablar.

La profecía tuvo lugar al comienzo del reinado de Sedecías el cual subió al trono entre fines del 598 y principios del 597 a.C En esta profecía no se menciona el enemigo que destruye a Elam es el mismo Yahvé quien lo hace directamente: romperé el arco de Elam. Los arqueros elamitas eran famosos por su habilidad; por eso eran el fundamento de la fuerza del imperio elamita. Elam nada podrá hacer por defenderse, ya que Yahvé enviará enemigos de los cuatro confines del cielo. La población elamita será dispersada a todos los vientos. Y Yahvé enviará en su persecución la espada. Con ello quiere el profeta indicar que el desastre de la nación será muy grande. Las expresiones son hiperbólicas, para encarecer las proporciones de la catástrofe. Yahvé mismo se instalará como rey sobre el trono de Elam, juzgando con plena majestad a los culpables. Pero, como siempre, en toda profecía conminatoria hay un rayo de esperanza y de rehabilitación: Pero al fin de los días haré volver a los cautivos de Elam. Los profetas, en sus concepciones grandiosas sobre la teocracia mesiánica, dejaban un lugar para los pueblos extranjeros como asociados a la manifestación gloriosa de Dios en su pueblo. Aquí no se dice esto, pero esa repatriación parece expresar una manifestación particular de los designios misericordiosos que Yahvé tiene sobre el castigado Elam.

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