Joe 1:5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
El sentido físico y el juicio moral del pueblo estaban embotados, haciendo que se olvidaran de sus pecados. Joel hizo un llamado para que el pueblo despertara de su displicencia, y reconociera sus pecados antes de que fuera demasiado tarde. De lo contrario, todo sería destruido, incluso las uvas y el vino que causó su embriaguez. Nuestros momentos de paz y prosperidad pueden embotarnos. Nunca debemos permitir que la abundancia material dificulte nuestra disposición hacia lo espiritual.
Joe 1:6 Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león,(A) y sus muelas, muelas de león.
Aquí se describe la plaga de langostas como una nación guerrera, innumerable por su tamaño; sus dientes son las armas que lo trituran y devoran todo.
Joe 1:7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.
Joe 1:8 Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud.
Cilicio : Tejido áspero y basto cosido en forma de saco. Esta vestimenta simboliza profundo dolor, contrición y arrepentimiento ante Dios. Los profetas lo utilizaban a menudo como señal de su congoja ante el mensaje de calamidad y juicio. Por el marido de su juventud : A veces se hablaba del novio como el esposo de la mujer comprometida. La pérdida del esposo daba lugar a la más dolorosa de las penas.
Joe 1:9 Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.
duelo, abal: Llorar, lamentarse, afligirse, deprimirse, languidecer, apesadumbrarse. Este verbo aparece casi 40 veces y describe el lamento a causa de una muerte, el pecado o las tragedias de Jerusalén. En esta referencia, abal describe la reacción de los sacerdotes consagrados ante el infortunio del pueblo de Jehová.
Debido a la devastación, no había harina ni zumo de uva.
Joe 1:10 El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.
La ausencia de ofrendas constituía una gran calamidad para Israel, porque cuando no había trigo o mosto para los sacrificios se suspendía la relación con Dios estipulada en el pacto; era una señal de que Dios había abandonado a su pueblo.
Joe 1:11 Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo.
Joe 1:12 La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.
Joe 1:13 Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.
El cilicio era era una vestidura áspera que utilizaban los dolientes en los funerales. Aquí se toma como señal de arrepentimiento.
Joe 1:14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.
Proclamar ayuno es fijar una ocasión especial para la celebración de una jornada nacional de oración acompañada de ayuno. Para este propósito, los sacerdotes debían llamar a una asamblea sagrada, una reunión de toda la congregación de Judá, no sólo de los sacerdotes.
El ayuno es un período en que la gente se abstiene de ingerir alimento y se acerca a Dios con humildad, dolor por el pecado y oración apremiante. En el Antiguo Testamento, a menudo el pueblo ayunaba durante los momentos de calamidad para poder concentrarse en Dios, y demostrar su arrepentimiento y la sinceridad de su devoción.
