Joe 1:19 A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.
Fuego : Se trata aquí de una imagen gráfica para describir cómo se ve la tierra tras el paso de la plaga de langostas. No es extraño que surjan fuegos en un área arrasada por langostas. También se sabe que el fuego simboliza a Dios, al igual que al juicio divino. Por tanto, constituye una imagen apropiada para representar unidos una calamidad natural y el juicio de Dios.
Sin Dios, la devastación es segura. Los que no tienen una relación personal con Dios estarán frente a El sin ningún recurso. Asegúrese de clamar por el amor y la misericordia de Dios mientras tenga oportunidad
Joe 1:20 Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.
Título
Este primer versículo no ofrece mucha información en cuanto al profeta Joel, cuyo nombre significa “Jehová es Dios”. La única referencia personal es el nombre de su padre Petuel, lo que pudiera funcionar como su apellido o para señalar su lugar de procedencia, probablemente Judá. Lo importante es el hecho de que el contenido de esta profecía es la palabra de Jehová que vino a Joel, señalando a Dios como la fuente del mensaje o autoridad para el mismo.
Ocasión del mensaje profético: ¡Una gran devastación!
Los primeros versículos en esta sección son un llamado para que el pueblo perciba el mensaje, y por lo mismo reaccione ante la gran devastación que ha ocasionado la plaga de langostas. Los ancianos pudieran ser los líderes del pueblo o las personas mayores de edad, responsables de “interpretar” los eventos. Ellos eran los guardianes de las tradiciones y la historia. Los habitantes de la tierra (el pueblo) deben también prestar atención a lo sucedido. La pregunta del versículo 2 es retórica; ¡nunca se había experimentado un desastre similar! Por eso el relato de esta tremenda devastación habría de quedar indeleblemente plasmado en la mente y el corazón del pueblo, y como un ejemplo para la posteridad (versículo 3). La severidad de esta plaga de langostas se describe vívidamente en el versículo 4. Según la nota de RVA, la oruga, la langosta, el pulgón y el saltón son términos que “parecen referirse a diversas fases en el desarrollo de este insecto” (se debe notar que en 2:25 se da un orden diferente), aunque algunos comentaristas sugieren que solo son diferentes términos heb. para el mismo insecto.
El escritor bíblico señala los diferentes grupos que se han visto directamente afectados por esta plaga, y las pérdidas sufridas (versículos 5-12). En medio de la crisis, les hace un llamado para considerar seriamente la situación. Al mismo tiempo describe la devastación ocasionada por la plaga de langostas. Los borrachos sufrirían de una manera especial porque se agotaría el suministro de su placer: ¡…el mosto es quitado de vuestra boca! El llamado a despertar puede ser a la sobriedad, o simplemente para que se den cuenta de la amarga realidad.
Pueblo (versículo 6) es un término descriptivo de lo innumerable de los insectos, de su poder devastador, y del estado patético en que habían dejado la tierra (versículo 7). Los efectos de esta destrucción se sentirían por mucho tiempo, dado que la plaga había desnudado por completo las plantaciones. En otras palabras: ¡No había quedado ni una sola hoja! Mi vid…mi higuera pueden ser expresiones melancólicas; algo que la gente estuviera expresando. Por supuesto, no hay que olvidar que Dios muchas veces se refiere a su pueblo en estos términos, y se duele de cualquier castigo que tiene que infligir a sus escogidos.
En un sentido general, toda la comunidad (nación) debía lamentarse por tan tremenda devastación. El llamado se hace utilizando la figura de una joven (versículo 8) o novia desposada, que pierde a su marido antes de consumar el casamiento. De ahí la señal de duelo que debe manifestarse: ceñida de cilicio, vestidos de luto. La figura de la novia también pudiera estar apuntando a Jerusalén como el sitio donde debía reunirse el pueblo para participar de un servicio de lamento público. Una de las razones principales para llevar a cabo este lamento comunitario es que la devastación de la tierra ha interrumpido la adoración continua en el templo, la casa de Jehová. Algunos de los ritos de adoración requerían la ofrenda vegetal (de cereales), y la libación de vino que acompañaba a los sacrificios de animales.
