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Jonás 4: Egoísmo, El disciplinar de dios

Nonás4:1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.

Estos versículos claramente definen la razón que tuvo Jonás para escapar: está enojado de que Dios pueda concebir el perdonar a Nínive, enemiga tradicional de Israel.

¿Por qué se enojó tanto Jonás cuando Dios perdonó a Nínive? Los judíos de la época de Jonás no querían compartir el mensaje de Dios con las naciones gentiles, semejante a la actitud que se vio en los días de Pablo. Habían olvidado su razón de ser como nación: servir de bendición al resto del mundo al proclamar el mensaje de Dios a las demás naciones. Jonás pensaba que Dios no podía salvar a una nación pagana tan perversa. Sin embargo, eso es exactamente lo que Dios hace con cualquiera que se le acerca con fe.

Nonás4:2 Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.

Jonás encuentra difícil separar su patriotismo y desviada teología de su conocimiento del carácter de Dios.

Jonás reveló por qué no había querido ir a Nínive. No quería perdón para los ninivitas: los quería destruidos. No entendía que el Dios de Israel era también el Dios del mundo entero. ¿Se sorprende cuando ciertas personas se entregan a Dios? ¿Tendrá usted una visión tan estrecha como la de Jonás? No debemos olvidar que, en realidad, nadie merece el perdón de Dios.

Nonás4:3 Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.

Jonás trató de eludir la tarea de llevar el mensaje de Dios a Nínive; luego sintió deseos de morir porque la destrucción no ocurrió. Qué pronto había olvidado lo misericordioso que fue Dios con él cuando estaba dentro del pez. Jonás se sintió feliz cuando Dios lo salvó, pero furioso cuando Nínive se salvó. Jonás estaba aprendiendo una valiosa lección en cuanto a la misericordia y el perdón de Dios. Dios no perdonaba solo a Jonás, sino a cualquiera que se arrepintiera y creyera.

A Jonás quizás le preocupaba más su reputación que la de Dios. Sabía que si la gente se arrepentía, el castigo de que hablaba no iba a llegar. Iba a sentir vergüenza, aunque Dios se glorificaría. ¿Está usted interesado en la gloria de Dios o en la suya?

Nonás4:4 Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?

El aspecto didáctico de este libro salta claramente a la vista en éste y los próximos versículos. Dios desea enseñarle a su profeta una lección sobre el valor de todos los hombres, la amplitud de la misericordia divina y el extravío de su teología.

Nonás4:5 Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad.

La soledad que rodeaba a Jonás, en su punto de observación al este de la ciudad, brinda a Dios una oportunidad ideal para instruirlo.

Dios trató tiernamente a Jonás como lo había hecho con Nínive e Israel, y como lo hace con nosotros. Dios pudo haber destruido a Jonás por su ira desafiante, pero optó por enseñarle una lección. Si obedecemos la voluntad de Dios, El nos guiará. Su fuerte castigo es para los que se empeñan en rebelarse.

Nonás4:6 Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.

Y preparó Jehová Dios una calabacera : Probablemente una planta que crece rápidamente y posee amplias hojas parecidas a la de la palma.

Nonás4:7 Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.

Nonás4:8 Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.

Nonás4:9 Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.

Jonás se enojó porque la higuera se secó, pero no se hubiera enojado por lo que le hubiera sucedido a Nínive. Muchos de nosotros hemos llorado por la muerte de un animal doméstico o porque se nos ha roto un objeto de mucho valor sentimental. ¿Hemos llorado porque un amigo no conoce a Dios? Es más fácil ser sensibles a nuestros propios intereses que a la necesidad espiritual de las personas que nos rodean.

Nonás4:10 Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció.

Jonás se apiada de una porción insignificante de la creación divina.

A veces la gente quisiera castigo y destrucción para las personas cuya perversidad parece merecer castigo inmediato. Pero Dios es más misericordioso de lo que nos imaginamos. Dios siente compasión por los pecadores que queremos que castigue, y busca la manera de que se acerquen a El. ¿Cuál es su actitud en cuanto a los perversos? ¿Quiere verlos destruidos? ¿O quiere que experimenten la misericordia y el perdón divino?

Nonás4:11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

La confusión de valores en la mente de Jonás se hace dolorosamente obvia. Dios lo desafía a considerar lo que valen los ninivitas. Que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda : Es un modismo que indica que los ninivitas, aun cuando no son moralmente inocentes, están indefensos y perplejos, sin saber cómo escapar del juicio divino. Sin un profeta, seguirían atrapados en su maldad.

Dios salvó a los marineros cuando imploraron misericordia. Dios salvó a Jonás cuando oró dentro del pez. Dios salvó a los ninivitas cuanto aceptaron el mensaje de Jonás. Dios contesta la oración de los que lo invocan. Siempre hace que se cumpla su voluntad, y desea que todos se vuelvan a El para salvarse. Una persona se salva cuando presta atención a las advertencias de Dios en la Biblia. Si reaccionamos con obediencia, Dios será bondadoso, y recibiremos su misericordia, no su castigo.

Milagros de Libro de Jonás

Dios envió una tormenta: 1.4

Dios mandó un gran pez que se tragara a Jonás: 1.17

Dios ordenó al pez que vomitara a Jonás: 2.10

Dios preparó una calabacera que diera sombra a Jonás: 4.6

Dios mandó un gusano que secó la calabacera: 4.7

Dios mandó un viento abrasador sobre Jonás: 4.8

Egoísmo. El disciplinar de dios

El profeta enojado

El capítulo comienza con una manifestación del egoísmo del profeta y su nacionalismo estrecho. Como el pecado de David “desagradó” a Dios la misericordia de Dios desagradó al profeta rebelde. La palabra enojó viene de un verbo que significa “estar caliente o prenderse” (jarah). El enojo era como fuego dentro de Jonás. Al fin Jonás reconoce el motivo de su intento de huir de la presencia de Dios. No quería que los asirios gozaran de la misericordia de Dios ni ser mensajero de Dios a ellos. En verdad, de todos los enemigos de Israel los asirios eran los más crueles; no solamente destruyeron la ciudad de Samaria y deportaron a sus habitantes sino que pusieron otra gente en la tierra de manera que los judíos ni siquiera tenían patria a la cual regresar. No solamente Jonás tendría fuertes prejuicios contra ellos; muchos de sus compatriotas tampoco hubieran ido a darles un mensaje de parte de Dios.

Otro factor que afectó a Jonás era su conocimiento de la naturaleza de Dios. Una de las tradiciones más viejas de la Biblia describe a Dios con las mismas cualidades. Dios es clemente porque muestra su favor a los justos y a los injustos, es compasivo porque tiene un amor benévolo para toda la humanidad. Es paciente, lento para la ira, y grande en misericordia, que es el amor leal dispuesto a redimir al hombre de su pecado y entrar en pacto con él para siempre.

Entonces como Moisés y Elías habían hecho antes, Jonás pidió que Dios le quitara la vida. Es triste ver una oración tan distinta de su oración del capítulo 2. Viendo al “viejo Jonás” del cap. 1, podemos ver que obedeció el mandamiento de Dios porque sabía que no se puede huir de la presencia de Dios, pero quería morir antes de ver la salvación de los asirios.

La pregunta de Dios es una manera suave y compasiva de reprender al profeta. Debe moverlo a reconocer que su posición es absurda y a reflexionar sobre lo que él ya sabe es la naturaleza de Dios. Jonás no dijo nada y era evidente que Dios tendría que trabajar aún más con su mensajero rebelde.

Nínive, una ciudad grande

La ciudad de Nínive era la capital del imperio asirio, edificado al lado del río Tigris, en la parte norteña de lo que hoy en día es Iraq. Los arqueólogos dicen que la ciudad fue ocupada siglos antes de Cristo y llegó a ser capital de Asiria durante el reinado de Senaquerib (704-681 a. de J.C.).

Para las personas que vivían en Israel y Judá en aquel entonces Asiria era el país más cruel. Después de derrotar a Israel en el 722 a. de J.C. por poco capturan Jerusalén. La profecía de Nahúm demuestra el miedo y el odio que los judíos tenían para los asirios por su violencia y el terrorismo con que atacaban a sus enemigos. Nahúm le da el mensaje de Dios a la odiada Nínive, Pero acerca de ti, Jehová ha mandado : “Nunca más sea mencionado tu nombre. De la casa de tu dios destruiré los ídolos y las imágenes de fundición, y la convertiré en sepulcro; porque fuiste vil“. Termina su profecía con las palabras tan penetrantes, No hay medicina para tu quebranto; tu llaga es incurable.

La ciudad de Nínive cayó frente al ataque del ejército combinado de medos y babilonios en el 612 a. de J.C.

La ilustración gráfica

Puesto que Jonás era una persona tan terca es posible que él haya interpretado la pregunta de Dios como si esta significara que Dios no estaba engañado por el arrepentimiento falso de la gente, y que después de los 40 días la destrucción efectivamente caería sobre Nínive. Hizo una enramada semejante a las que los judíos hicieron para celebrar la fiesta de Tabernáculos. ¿Se puede imaginar el efecto psicológico sobre la gente de Nínive al ver al profeta de “malas noticias” esperando sobre una loma para ver los resultados de su profecía?

Una vez más vemos la intervención directa de Dios en la vida de Jonás; pues Jehová dispuso el crecimiento de una planta de ricino. Tal como había enviado la tempestad y el gran pez, y haciendo uso del mismo verbo hebreo que en el 1:17, Dios mandó otro fenómeno de la naturaleza. Se ve que Jonás no era buen constructor puesto que su enramada no le dio toda la sombra que necesitaba para refugiarse del sol del Medio Oriente. El ricino se distingue por sus hojas anchas y su rápido crecimiento. De nuevo vemos una nota del humor fino que caracteriza al libro. Un autor argentino observa que a veces no se sabe si Jonás es profeta o payaso (ver bibliografía). Jonás se pone muy contento por la planta que hace su tiempo de espera más cómodo. Parece que pone más valor sobre las cosas que sobre las personas, especialmente la gente de Nínive.

Su felicidad duró poco. Después de apenas 24 horas Dios dispuso el gusano que destruyó la planta de igual manera que Jonás pensaba que Dios haría con Nínive. En seguida Dios envió un sofocante viento oriental, el viento seco del desierto que llena el aire de polvo y calor. Aún hoy en día los habitantes de esa zona dicen que este viento los deprime cuando llega. Se nota el humor del autor cuando por perder su comodidad el profeta pide de nuevo la muerte. Es una cosa de lamentar la liberación de los enemigos tradicionales de Israel o ser señalado como profeta falso; pero Jonás demuestra una actitud muy superficial sobre la vida al pedir la muerte por tener calor y sed.

La aplicación de la ilustración

Otra vez Dios hace la misma pregunta del 4:4 pero esta vez con referencia a la planta. Por su respuesta Jonás demuestra su falta de madurez. El egoísmo excesivo siempre procede de la falta de madurez. Dios le demuestra que su actitud es absurda. Se desespera sobre la pérdida de una planta que ni siquiera él sembró ni cultivó; cuánto más debe pensar Dios en miles de personas que él ha creado a su imagen y semejanza. Se ve a Jonás como una persona muy impulsiva con muchos prejuicios y ahora con su escala de valores totalmente confundida.

La expresión más de l20.000 personas que no distinguen su mano derecha de su mano izquierda ha sido interpretada con el significado que, además de los adultos, había esta cantidad de niños demasiado pequeños para tener criterio moral. Si era así, la población total pudiera haber sido más de 600.000, que no sería imposible si uno tomara en cuenta las muchas poblaciones alrededor del centro de la ciudad. No obstante la cifra podría hacer referencia a los que no habían recibido la instrucción moral que Dios mandó a Israel a compartir con las naciones.

La lección de la ilustración es bien clara; el Señor de toda la tierra ama a toda su creación incluso a los animales. Para los hebreos de la época del AT era una conclusión revolucionaria. Si el Señor de Israel es también el Dios de Nínive, ¿dónde están nuestros privilegios? ¿Tenemos que compartir el amor y el cuidado de Dios con gente de todas las naciones? Como bien ha dicho un autor, hay un poco de Jonás en el corazón de cada uno de nosotros, engañándonos con nuestros prejuicios y tradiciones inválidas.

Como una de la parábolas del Señor Jesús, el libro termina de repente. El mensaje resalta con claridad. El exclusivismo que restringe el amor universal de Dios está destinado a fracasar totalmente; el amor y la misericordia de Dios se extienden a cada persona sobre la faz de la tierra. Como bien se ha dicho, el libro termina mostrando el contraste entre Dios y Jonás. Dios desea salvarlos a todos, mientras Jonás quiere salvar a algunos; el punto de vista de Dios es universal, el de Jonás es particular. Entre Jonás y Dios había un conflicto de voluntad. Jonás no negó el sueño de Isaías y Miqueas, que un día gente de todas las naciones va a correr al monte de la casa de Jehová. Como tantos en aquel entonces y hoy en día, pensó que Dios haría todo en la Era Mesiánica, no vió el imperativo de ser un pueblo misionero. Utilizando la figura del profeta rebelde, y un tanto cómico, el autor escribe un reto al pueblo de Israel llamándolos a cumplir con su tarea misionera a las naciones. Si no se cumpliera con dicha misión, Israel negaría el propósito de su elección a ser el pueblo de Dios. El libro no se escribió tanto para mostrar la compasión de Dios sino para desafiar a Israel a cumplir su destino como profeta a las naciones. Todos nosotros como cristianos somos herederos de esta misión profética al mundo entero.

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