¿Cuál era la cantidad que Jacob ofrecía a cambio de la primogenitura? La Biblia dice: ¡un guisado de color rojo! ¡Algunos dicen que eran lentejas! Para nosotros sería como ¡un plato de frijoles o porotos!
Segundo, Jacob aprovecha la oportunidad y pide comprar la primogenitura. Ambos hermanos conocían muy bien el significado de la primogenitura en el contexto cultural y especialmente en el del pacto. En el sistema patriarcal era el derecho del hijo mayor de suceder al padre como jefe de la familia o clan. Le correspondía una porción doble de los bienes y era el recipiente de la bendición paterna. En la familia de Isaac se agrega el derecho a la promesa de Dios a Abraham. Todo esto pone en juego Esaú al vender su primogenitura. El razonamiento de Esaú: Yo me voy a morir; ¿de qué, pues, me servirá la primogenitura?, refleja fielmente que el pacto dependía totalmente de promesas cuyos cumplimientos estaban en el futuro, en la descendencia y no tenía recompensas inmediatas. Además, esas promesas estaban fuera del control humano inmediato; dependían de la generosidad de Dios y demandaban confianza y espera. Aquí vemos a un hombre confiado sólo en sí mismo, en el poder de sus recursos y en recibir su recompensa. Sacrifica el futuro por el presente. Al ver la poca seriedad de Esaú respecto a su derecho de primogenitura, Jacob aprovecha aun más y solemniza la adquisición con un juramento por parte de Esaú. Esta acción equivalía a un contrato privado formal y válido legalmente. Esaú obtiene lo que desea: el pan y guisado de lentejas y Jacob el derecho de primogenitura.
Tercero, hay una evaluación de la transacción: se considera un menosprecio de la primogenitura. Los hermanos negociaron por sí solos. Esaú se sintió con la autoridad de disponer de la primogenitura sin más. Dios, los padres, la humanidad pendiente de ese plan redentor no contaron para nada. Aquí hay egoísmo y desprecio arrogante: Se hace que el plan redentor de Dios sea negociable, un artículo más en venta y ¡a precio de remate!. En Hebreos se considera a Esaú inmoral y profano por vender su primogenitura y como un ejemplo de advertencia a los creyentes. Como recuerdo y característica de Esaú en esta acción, recibe una segunda identificación: Edom o “rojo” que hace referencia a su pedido del “guiso rojo”. Más adelante aparecerán otros conflictos entre estos dos hermanos.
Verdades prácticas ¡Qué fácil fue para Esaú vender su primogenitura! No pensó que allí estaba, en embrión, el plan redentor de Dios. La salvación de la humanidad estaba pendiente de ese privilegio, pero él, casi sin darse cuenta, la vendió. En nuestros días hay muchos «vendedores» de pan y guisos de lentejas a cambio de nuestra primogenitura. Estemos atentos de no vender las bendiciones que Dios tiene para nosotros a cambio de un momento de placer. Debemos aprender a mirar las implicaciones que los placeres o decisiones que tomamos ahora tendrán para el futuro. Generalmente es mejor sacrificar un placer del presente y avanzar con paso firme hacia una satisfacción más trascendental.
