Lucas 1:26-33
Estos versículos contienen el anuncio del acontecimiento más maravilloso que jamás haya acaecido en este mundo–la encarnación y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Este es un pasaje que siempre debemos leer con admiración mezclada con sentimiento de amor y alabanza.
Debemos notar, en primer lugar, el modo humilde como se presentó el Salvador del género humano cuando vino a vivir entre nosotros. El ángel que anunció Su venida, fue enviado a un lugar oscuro de Galilea, llamado Nazaret. La mujer que tuvo el alto honor de ser la madre de nuestro Señor, ocupaba, evidentemente, una posición humilde. Tanto en su situación como en su morada, había carencia absoluta de lo que el mundo llama «grandeza..
Sin vacilación alguna tenemos que reconocer, que en todo este Arreglo se ve una providencia sabia. La divina Providencia que todo lo dispone en el cielo y en la tierra, pudo con la misma facilidad haber designado a Jerusalén para que fuese el lugar de la residencia de María, como a Nazaret, o pudo haber elegido a la hija de Algún escriba rico para que fuese la madre de nuestro Señor, de la misma manera que eligió a una mujer pobre. Mas bueno fue que así no sucediese.
La primera venida del Mesías había de ser llena de humillación. Y esta humillación había de empezar aun desde la hora en que lo concibió María.
Guardémonos de despreciar a los pobres, y de avergonzarnos da la pobreza si Dios nos la envía a nosotros mismos. El rango que Jesús escogió voluntariamente debe mirarse siempre con reverencia sagrada. A la tendencia que es hoy tan común de inclinarse ante los ricos, y de hacer un ídolo del dinero, debe ofrecerse resistencia y eficaz oposición. El ejemplo de nuestro Señor ofrece respuesta suficiente a mil máximas viles repetidas por los hombres En la alabanza de la riqueza. «Se hizo pobre siendo rico, para que vosotros por su pobreza fueseis ricos.» 2 Cor. 8.9.
Admiremos la condescendencia asombrosa del Hijo de Dios. El .Heredero de todo lo que existe no solo tomó sobre sí nuestra naturaleza, sino que la tomó en la forma mas humillante que pudiera iberia asumido. Habría sido condescendencia venir a gobernar la tierra como rey. Fue un milagro de misericordia superior a nuestra comprensión venir a la tierra como pobre, a ser despreciado, y padecer, y morir. Que Su amor nos constriña a vivir no para nosotros mismos, sino para él. Que su ejemplo traiga cada día nuestra monte el precepto de la Escritura: « No altivos, sino acomodándoos a los humildes.» Rom. 11.16.
Debemos notar en segundo lugar, el alto privilegio de la Virgen María. El lenguaje que el ángel Gabriel usa cuando se dirige a ella es digno de consideración. El la llama «altamente favorecida.» El le dice, que «el Señor está con ella.» La dice, «Bendita eres entre las mujeres.» Es un hecho bien sabido, que la iglesia Católica Romana tributa a María un honor apenas inferior al que tributa a su bendito Hijo ‹La iglesia Católica Romana ha declarado con toda solemnidad, que María «fue concebida sin pecado.» Y sus miembros la exaltan como objeto de adoración, y le oran como a mediadora entre Dios y el hombre, no menos poderosa que el mismo Cristo. Téngase presente, que para nada de esto hay la mas ligera autoridad en la Escritura. No la hay en los versículos que tenemos a la vista, ni en ninguna otra parte de la palabra de Dios. Mas a la vez que decimos esto, es menester concedamos con sinceridad, que ninguna mujer recibió jamás tan alto honor como la madre de nuestro Señor. Es evidente que de los millones innumerables que forman la raza humana solo una mujer se necesitaría para que Dios «se manifestase en la carne,» y la Virgen María tuvo el gran privilegio de ser la elegida. Con el pecado de una mujer, el mal y la muerte hicieron su entrada en el mundo. Con el alumbramiento de una mujer, aparecieron la vida y la inmortalidad. No es de extrañar que solo a esta mujer se dijese que era «altamente favorecida» y «bendita..
Relativamente a esta materia, hay un punto que los Cristianos jamás deben olvidar. Hay ciertas relaciones que nos ligan a Cristo de las cuales podemos gozar todos nosotros–relaciones mucho mas íntimas que las de consaguinidad–relaciones de que gozan todos los que se arrepienten y creen : «Cualquiera que hiciere la voluntad de Dios,»dice Jesús,» ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.» «Bienaventurado el vientre que te llevó, y los pechos que te alimentaron,»fue el dicho de una mujer. ¿Más cuál fue la réplica? «Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan.» Marcos 3.35; Luk_11:27.
Debemos notar, finalmente, en estos versículos la descripción gloriosa de nuestro Señor Jesucristo, que hace el ángel a María. Cada parte de la descripción tiene una significación profunda y merece atención detenida.
Jesús «será grande,» dice Gabriel. De su grandeza ya sabemos algo: nos ha traído una gran salvación. El ha demostrado que es un Profeta más grande que Moisés. él es el gran Sumo Sacerdote Y su grandeza será aun mayor cuando sea reconocido como Rey Jesús «será llamado Hijo del Altísimo,» dice Gabriel Lo era Antes que viniese al mundo, igual en todo al Padre. Era desde toda la eternidad el Hijo de Dios.
Pero era preciso que la iglesia lo reconociese como tal. El Mesías había de ser reconocido y adorado nada menos que como el mismo Dios.
