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Lucas 17: Las leyes de la Vida Cristiana

17.6 El grano de mostaza es muy pequeño, pero está vivo y crece. Como esta semillita, una pequeña cantidad de fe genuina en Dios se enraizará y crecerá. Apenas visible al principio, empezará a esparcirse, primero bajo tierra y luego de manera visible. Sin embargo, cada cambio será gradual e imperceptible, pronto esta fe producirá mayores resultados que sacarán de raíz y destruirán lealtades que compiten entre sí. No necesitamos más fe; una pequeña semilla es suficiente si está viva y en crecimiento.

17.7-10 Si obedecemos a Dios, solo cumplimos con nuestra obligación y debemos considerarlo un privilegio. ¿Sintió alguna vez que merece un crédito extra por servir a Dios? La obediencia es nuestro deber, no un acto de caridad. Jesús no considera nuestro servicio sin sentido ni inútil, ni nos deja sin recompensa. Ataca la injustificable autoestima y el orgullo espiritual.

17.11-14 A estos leprosos se les demandó que se mantuvieran alejados de otras personas y que anunciaran su presencia si alguien se les acercaba. Algunas veces los leprosos entraban en remisión. Si un leproso pensaba que ya no tenía lepra, se suponía que debía presentarse a un sacerdote que podría declararlo limpio (Levítico 14). Antes que sanaran, Jesús envió a los diez leprosos al sacerdote, ¡y sanaron! Respondieron con fe y Jesús los sanó en el camino. ¿Es su confianza en Dios tan grande que cree lo que El dice aun antes de suceder?

17.16 Jesús sanó a los diez leprosos, pero solo uno regresó para darle las gracias. Es posible recibir grandes regalos de Dios con un espíritu ingrato, nueve de los diez leprosos actuaron así. Sin embargo, el leproso agradecido aprendió que su fe jugó un papel importante en su curación. Así pues, los cristianos agradecidos crecerán en el conocimiento de la gracia de Dios. Dios no demanda que le demos gracias, pero se complace cuando lo hacemos y usa nuestro espíritu de agradecimiento para enseñarnos más acerca de El.

17.16 Este hombre además de leproso era samaritano, raza despreciada por los judíos por su idolatría y por ser medio judíos (véase la nota a 10.33). Una vez más Lucas señala que la gracia de Dios es para todos.

17.20, 21Los fariseos preguntaron cuándo vendría el Reino de Dios sin darse cuenta de que ya había llegado. El Reino de Dios no es como uno terrenal con límites geográficos. Más bien consiste en la obra del Espíritu de Dios en las personas y sus relaciones. Hoy en día debemos resistirnos a ver las instituciones o programas como evidencias del progreso del Reino de Dios. En su lugar, debemos atender a lo que Dios hace y puede hacer en el corazón de las personas.

17.23, 24 Muchos dirán ser el Mesías y otros que Jesús volvió, y bastante les creerán. Jesús nos advierte para que nunca tomemos en serio tales informes, sin importar cuán convincentes resulten. Cuando Jesús vuelva, su poder y presencia será evidente para todos. Nadie necesitará difundir el mensaje porque todos lo verán.

17.23-36 La vida andará por su rumbo el día que Cristo vuelva. No habrá advertencia previa. La gente cumplirá sus tareas cotidianas, indiferente a las demandas de Dios. Se sorprenderá con la venida de Cristo, como las personas en el día de Noé cuando vino el diluvio (Gen_6:8) o la gente en los días de Lot durante la destrucción de Sodoma (Génesis 19). No sabemos el día ni la hora del regreso de Cristo, pero sabemos que vendrá. Quizás sea hoy o mañana o en siglos futuros. De cualquier modo debemos estar listos. Viva como si Jesús viniera hoy.

17.26-35 Jesús advirtió en contra de una falsa seguridad. Debemos abandonar los valores y preocupaciones de este mundo a fin de estar listos para la venida de Cristo. Esto ocurrirá de repente, cuando El venga no habrá una segunda oportunidad. Se llevarán algunos para estar con El y el resto se quedará atrás.

17.37 Para responder la pregunta de los discípulos, Jesús se refirió a un proverbio familiar. Un águila revoloteando sobre nuestra cabeza no significa mucho, pero la unión de muchas águilas significa un cuerpo muerto en descomposición. Asimismo, quizás «una señal del fin» no signifique mucho, pero cuando las señales se multiplican con rapidez, su Segunda Venida está cerca.

Lucas 17:1-4

Los versículos que quedan citados nos enseñan, primeramente, que el que es ocasión de escándalo o de tropiezo a sus semejantes, comete un gran pecado.

Nuestro Señor Jesucristo dice:»¡Ay de aquel por quien vienen escándalos! Mejor le seria si una piedra de molino de asno le fuera puesta al cuello, y fuese echado en la mar, que escandalizar a uno de estos pequeñitos..

¿Cuándo es que los hombres escandalizan? ¿Cuándo sirven de tropiezo? Sin duda, cuando persiguen a los creyentes, o cuando procuran impedir a otros que sirvan a Cristo. Mas esto, por desgracia, no es todo: los que hemos profesado la fe cristiana también escandalizamos y servimos de tropiezo. Hacemos esto siempre que por nuestro mal humor, nuestras palabras ociosas o nuestros hechos pecaminosos, deshonramos la religión que pretendemos venerar; siempre que hacemos esa religión antipática a los ojos del mundo por medio de una conducta que esté en pugna con las creencias que profesamos. Si bien es cierto que el mundo no entiende a veces las doctrinas y los principios de los creyentes, sí tiene un ojo muy perspicaz para notar su conducta.

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