Se nos enseña, en segundo lugar, que el segundo advenimiento será un acontecimiento muy repentino. Nuestro Señor lo describió por medio de una figura muy notable. Dijo así: «Como el relámpago, relampagueando desde una parte que está debajo del cielo, resplandece hasta la otra que está debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día..
Del día y la hora en que dicho acontecimiento tendrá lugar, no sabemos nada. Más sí sabemos esto: que para la iglesia y para el mundo su venida será repentina, instantánea, sin previo aviso. Las Escrituras nos lo enseñan así en varios lugares.
«El Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis.» «El día del Señor como ladrón en la noche así vendrá.» Mat_24:44; 1Th_5:2.
Bien solemne es por cierto la idea de que el segundo advenimiento de Cristo será repentino. Ante ella debiéramos sentirnos impulsados a hacer esfuerzos por preparar nuestra conciencia. El deseo más ardiente de nuestro corazón debiera ser estar siempre listos para recibir a nuestro Señor, y no hace nada de que tuviésemos que avergonzarnos si apareciese repentinamente. «Bienaventurado,» dice el apóstol S. Juan, «el que vela y guarda sus vestiduras..
Es este pasaje se nos enseña, en tercer lugar, que en las Escrituras se nos revelan dos advenimientos de Cristo en persona.
Jesús vino la primera vez como débil y humilde, a padecer y morir; la segunda vez se presentará en poder y gloria para poner a sus enemigos bajo sus plantas. En la primera venida cargó con nuestros pecados y fue crucificado; en la segunda aparecerá sin pecado para salvar a su pueblo. De ambos advenimientos habla nuestro Señor expresamente en los versículos citados. Al primero se refiere cuando dice que es necesario que «padezca mucho y sea reprobado.» Hace alusión al segundo cuando dice que el Hijo del hombre es como el relámpago que resplandece desde la una parte del cielo hasta la otra.
Lucas 17:26-37
El tema de que tratan los versículos que quedan citados es muy solemne: es el segundo advenimiento del Hijo de Dios.
Nuestro Señor describió con sus propios labios ese notable acontecimiento, y todos los sucesos que con él tienen relación.
Debemos observar, en primer lugar, cuan aterrador es el cuadro que bosqueja el Señor del estado en que se encontrará la iglesia a Su segunda venida. Se nos dice que como fue en los días de Noé y de Lot, así será en los días en que se revele el Hijo del hombre. No queda duda alguna sobre el significado de esas palabras. Se nos dice con toda claridad que los hombres se ocupaban entonces solo de comer, casarse, comprar, vender, plantar, edificar. Más en los días de Noé vino al cabo el diluvio y ahogó a todos, salvo a los que estaban en el arca; en los días de Lot descendió fuego del cielo con excepción de Lot, su esposa, y sus hijas. Y nuestro Señor dijo que sucesos como esos tendrían también lugar cuando El apareciese otra vez, esto es, al fin, del mundo. «Cuando dirán: Paz y seguridad; entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente.» 1Th_5:3. Las palabras en que el pasaje está concebido nos enseñan que el mundo estará lleno de maldad y de corrupción el día en que Cristo aparezca. Los incrédulos y los no convertidos serán muy numerosos: los creyentes y los piadosos muy escasos.
Debemos observar, en segundo lugar, de qué manera tan solemne nos exhorta nuestro Señor a que nos guardemos de la falla de fe religiosa. Nos dice: «Acordaos de la mujer de Lot..
La mujer de Lot tenía toda la apariencia de ser religiosa. Era esposa de un hombre justo; gracias a su enlace, podía contar a Abrahán entre sus mayores; y cuando su esposo huyó de Sodoma, en obediencia al mandato de Dios, ella lo acompañó.
Más, a pesar de todo esto, era muy distinta de su marido: aunque huyó con él, su corazón se inclinaba aún hacia Sodoma, y de su propia voluntad desobedeció la admonición del ángel. Por lo tanto fue convertida en un pilar de sal, y pereció en sus pecados. Acordaos de ella. «Acordaos,» dice nuestro Señor,› ‹de la mujer de Lot..
Lo que sucedió a la mujer de Lot ha sido consignado en la Biblia para que sirva de escarmiento y prevención a los cristianos que hayan hecho profesión de fe. Es de temerse que en el segundo advenimiento haya muchos que se parezcan a ella. En nuestros días hay gran número de personas que practican la religión hasta cierto punto; que imitan lo que sus amigos hacen exteriormente; que hablan con comedimiento y veneración, y cumplen con todos los ritos externos; pero que están lejos de agradar a Dios, porque todavía aman al mundo. Empero, muy luego, en el día de la prueba el mundo descubrirá su hipocresía. La mujer de Lot no fue única en su clase.
Observemos, por último, cuan terrible será la separación que tendrá lugar en el segundo advenimiento. Nuestro Señor la describe con las siguientes palabras tan notables: «En aquella noche estarán dos en una cama: el uno será tomado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada y la otra será dejada..
