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Miqueas 5: Su nacimiento profetizado

El versículo 4 enfatiza la distinción entre el Mesías y su pueblo. él (singular) se levantará (tomará su posición) y los (plural) apacentará. La escena es típica de un pastor y sus ovejas. Con la grandeza y fuerza de Jehová, el Mesías dará al fin seguridad a Israel, y él (es decir, el Mesías) será engrandecido por toda la tierra. Se dice que el extraordinario mausoleo de la India, el Taj Majal, posee una acústica perfecta. Para probarla un misionero articuló la palabra Jesús, y el eco resonó por todas las partes del edificio. Algún día toda la tierra repetirá el eco de su grandeza y dignidad.

Su paz notable

¡Y éste será la paz! ¡Qué tema de estudio! Jesucristo es el Príncipe de Paz, anuncia la paz y nos da su paz. Asiria aquí se representa como adversario de Israel, y aunque perecería como imperio, siendo absorbido por el poderío babilónico, Esdras 6:22 todavía lo emplea con referencia a Persia. Es interesante que en vez de soldados para combatir al enemigo, se levantarían siete pastores y ocho hombres principales. Siete es número completo y de perfección Ocho sería uno más que completo y significa superabundante.

El Mesías librará a su pueblo de los asirios (es decir, de los enemigos). Se usa la palabra librar (natzal) aquí y en el 4:10; esta palabra tiene un sentido físico, a veces se usa como “arrebatar” de un peligro o sacar de un apuro. La salvación para el hebreo es integral: incluye lo espiritual y eterno pero se ve tantas veces vinculada con lo físico y externo.

Se menciona mucho en Miqueas el concepto de “remanente” o “el resto”. Las Escrituras no aseveran que todo israelita será salvo; en Romanos 11:26 se ve que el “todo” será el remanente; Dios ultima sus propósitos mediante el remanente de escogidos, que siempre ha habido y siempre habrá. Nada puede frustrar los propósitos de Dios. Este remanente será como el rocío, el hombre no lo puede producir, es cosa espontánea y cae del cielo, de arriba. Así será el pueblo de Israel cuando Dios culmine su obra en él. Será para bendición y no para maldición; su poder será como de león y nadie podrá maltratar a su pueblo. No habrá más necesidad de muros y baluartes (versículo 11); todos los instrumentos de guerra serán eliminados, pero hay que recordar que todo esto acontecerá en aquel día, no ahora. Desafortunadamente todavía existe la necesidad de esas cosas.

Su pureza necesaria

La exaltación del remanente de Israel viene con la presencia de Cristo, la paz que él trae y la pureza que instituye. La idolatría fue un problema perpetuo en Israel hasta su cautiverio en Babilonia; esos 70 años de cautiverio curaron en gran parte al pueblo de la idolatría. Se mencionan hechicerías, que serían encantamientos y magia negra. Los que practican la magia se refiere a los que observan las nubes; esta palabra se traduce “agoreros” o “adivinos” en Isaías 2:6. Quizás proferían sus observaciones evaluando la configuración de las nubes o el aspecto del cielo.

Juntamente con estos, se mencionan los ídolos y las piedras rituales (versículo 13). Los ídolos son de madera o metal. Las piedras rituales son estatuas o imágenes de piedra. Además se mencionan los árboles (imágenes) de Asera. Eran símbolos de los dioses de la naturaleza establecidos por los cananeos. Estas representaciones de un culto ofrecido a dioses falsos son prohibidas por Dios, y serían destruidas juntamente con las ciudades que servían como centro de idolatría. El castigo a las naciones será justo porque no escucharon. No es que nunca se les dijo, sino que no atendieron a la voz de advertencia. La versión griega LXX traduce claramente: “porque no oyeron con atención”.

La palabra “ídolo” viene del griego eidos que se refiere a forma; esta forma puede ser visible, pero en algunos casos puede ser “clase” o “especie” de algo. Por ejemplo, en 1 de Tesalonicences 5:22 la palabra apariencia a veces se traduce “especie”. La imagen puede ser visible solo a la persona cuya mente la hospeda. Un niño preguntó a su madre: —¿Piensa usted que papá va a ir al cielo? —Espero que sí, —contestó la madre— pero, ¿por qué preguntas?

—Porque yo creo que nunca podría dejar la tienda, —dijo el niño—. Esa tienda era la vida del hombre. Su dedicación a ella no había dejado lugar para Dios o para la familia en su mente y corazón. Era su ídolo.

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