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Números 26: Censo del pueblo en Moab

Núm 26:1 Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo:

El nuevo censo era necesario porque la primera generación había perecido. Este capítulo da inicio a la segunda sección principal tras la partida del Sinaí, y trata de la preparación de una nueva generación para la tierra prometida. No se informa de más murmuraciones, quejas o rebeliones. La distribución de la tierra y los preparativos de su conquista, junto a varias instrucciones nuevas, completan lo que falta del libro de Números.

Ofrecen los resultados del censo. Los nombres de las familias son aquellos que designaban a los antepasados de las doce tribus de la primera generación israelita.

Explican el propósito del censo, esto es, la distribución de la tierra entre las tribus. En ello se distingue del censo de la primera generación, cuyo objetivo era determinar el orden que les correspondía en la marcha y en las batallas. Ofrecen el censo de los levitas que no tomarían parte en el reparto de las tierras.

Núm 26:2 Tomad el censo(A) de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel.

Todos los que pueden salir a la guerra : Prevé la conquista de la tierra prometida

Núm 26:3 Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó, diciendo:

Núm 26:4 Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel que habían salido de tierra de Egipto.

Núm 26:5 Rubén, primogénito de Israel; los hijos de Rubén: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas;

Núm 26:6 de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.

Núm 26:7 Estas son las familias de los rubenitas; y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta.

Núm 26:8 Los hijos de Falú: Eliab.

Sólo se relacionan tres generaciones desde Rubén a Datán y Abiram. Obviamente, la genealogía aparece aquí abreviada, ya que Israel estuvo en Egipto varios cientos de años. Ello debe servir de advertencia a aquellos que suponen que las genealogías bíblicas son lo suficientemente completas como para calcular la historia de la humanidad desde los tiempos de Adán.

Núm 26:9 Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos Datán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que se rebelaron contra Moisés y Aarón con el grupo de Coré, cuando se rebelaron contra Jehová;

Núm 26:10 y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando aquel grupo murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, para servir de escarmiento.

Núm 26:11 Mas los hijos de Coré no murieron.

Coré era un levita que aquí se menciona debido a su asociación con Datán y Abiram, quienes eran rubenitas. Coré fue aparentemente muerto frente a la tienda de reunión, de ahí que la tierra no se tragara a sus hijos. Véase 16.27, donde no se menciona a los hijos de Coré.

Núm 26:12 Los hijos de Simeón por sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas;

Núm 26:13 de Zera, la familia de los zeraítas; de Saúl, la familia de los saulitas.

Núm 26:14 Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos.

Núm 26:15 Los hijos de Gad por sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas;

Núm 26:16 de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;

Núm 26:17 de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.

Núm 26:18 Estas son las familias de Gad; y fueron contados de ellas cuarenta mil quinientos.

Núm 26:19 Los hijos de Judá: Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.

Núm 26:20 Y fueron los hijos de Judá por sus familias: de Sela, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeraítas.

Núm 26:21 Y fueron los hijos de Fares: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas.

Núm 26:22 Estas son las familias de Judá, y fueron contados de ellas setenta y seis mil quinientos.

Núm 26:23 Los hijos de Isacar por sus familias; de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas;

Núm 26:24 de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas.

Núm 26:25 Estas son las familias de Isacar, y fueron contados de ellas sesenta y cuatro mil trescientos.

Núm 26:26 Los hijos de Zabulón por sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.

Núm 26:27 Estas son las familias de los zabulonitas, y fueron contados de ellas sesenta mil quinientos.

Núm 26:28 Los hijos de José por sus familias: Manasés y Efraín.

Se relacionan los antepasados de Manasés hasta la actual generación (salvo las posibles omisiones) debido al problema de los derechos de herencia de aquellos que no tenían hijos.

Núm 26:29 Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas.

Núm 26:30 Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;

Núm 26:31 de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas;

Núm 26:32 de Semida, la familia de los semidaítas; de Hefer, la familia de los heferitas.

Núm 26:33 Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.

La ausencia de descendencia masculina en una familia de la generación del éxodo causaba problemas a los herederos, debido a que las mujeres eran provistas por sus hermanos y esposos. El hecho de que no existiese algún hermano significaba que una tribu israelita perdía una familia. En 27.1-12 se ofrecen soluciones para estos casos.

Núm 26:34 Estas son las familias de Manasés; y fueron contados de ellas cincuenta y dos mil setecientos.

Núm 26:35 Estos son los hijos de Efraín por sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas.

Núm 26:36 Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas.

Núm 26:37 Estas son las familias de los hijos de Efraín; y fueron contados de ellas treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias.

Núm 26:38 Los hijos de Benjamín por sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas;

Núm 26:39 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas.

Núm 26:40 Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas.

Núm 26:41 Estos son los hijos de Benjamín por sus familias; y fueron contados de ellos cuarenta y cinco mil seiscientos.

Núm 26:42 Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias.

Núm 26:43 De las familias de los suhamitas fueron contados sesenta y cuatro mil cuatrocientos.

Núm 26:44 Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas.

Núm 26:45 Los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.

Núm 26:46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sera.

Núm 26:47 Estas son las familias de los hijos de Aser; y fueron contados de ellas cincuenta y tres mil cuatrocientos.

Núm 26:48 Los hijos de Neftalí, por sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;

Núm 26:49 de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas.

Núm 26:50 Estas son las familias de Neftalí por sus familias; y fueron contados de ellas cuarenta y cinco mil cuatrocientos.

Núm 26:51 Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos un mil setecientos treinta.

Orden para la repartición de la tierra

Núm 26:52 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Núm 26:53 A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres.

Núm 26:54 A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.

Núm 26:55 Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán.

Núm 26:56 Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño.(B)

La proporción de las parcelas dependía del censo precedente. La tierra se dividiría echando suertes, y las heredades se asignarían a las tribus de acuerdo con su tamaño. Estos dos principios para la distribución de la tierra podrían causar conflictos si arrojaban resultados divergentes. En el texto se asume que el Señor controlaba el sorteo y que sus resultados corresponderían al tamaño de las tribus. De ahí en adelante no habría motivo para que una tribu desbordara sus límites, porque éstos habían sido repartidos por suerte (un principio autorizado divinamente), así como según su tamaño (un principio pragmático).

Censo de la tribu de Leví

Núm 26:57 Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.

Núm 26:58 Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram.

Núm 26:59 La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana.

Núm 26:60 Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.(C)

Núm 26:61 Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová.(D)

Núm 26:62 De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.

Los varones eran censados desde que tenían un mes de nacidos, no cuando cumpliesen 20 años, porque el servicio militar no incluía a los levitas, ni tampoco el reparto de la

Caleb y Josué sobreviven

Núm 26:63 Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó.

Núm 26:64 Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.

Un nuevo censo para una nueva generación. Ya habían pasado treinta y ocho años desde el primer gran censo en el capítulo uno de Números. Durante ese tiempo, cada hombre o mujer israelita mayor de veinte años (excepto Caleb, Josué y Moisés) habían muerto, y todavía las leyes de Dios y el carácter espiritual de la nación permanecían intactos. Números registra algunos milagros dramáticos. Este es un milagro tranquilo pero poderoso que por lo general se pasa por alto: una nación entera se traslada de una tierra a otra, pierde completamente su población adulta, y aún así se las arregla para mantenerse en la senda espiritual correcta. A veces nos preguntamos por qué Dios no realiza milagros dramáticos en nuestras vidas. Pero Dios por lo común trabaja tranquilamente para llevar a cabo sus propósitos a largo plazo.

Núm 26:65 Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto;(E) y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.

Preparativos para entrar en la tierra prometida

Después de la muerte de unos 24.000 hombres a causa de la apostasía con Baal de Peor, hay que reorganizar al pueblo antes de que pueda hacer una campaña contra Madián o una guerra para tomar posesión de Canaán. Hay que contar al pueblo para organizar el ejército, establecer los principios de herencias dentro de la tierra y proveer para el liderazgo del pueblo.

El segundo censo

El censo militar.

El primer censo fue hecho en el monte Sina; éste se hace 38 años después en los campos de Moab. El propósito es igual: determinar la cantidad de hombres de 20 años para arriba, disponibles para el servicio militar, en cada tribu. Además de dar la cantidad de hombres en cada tribu, el censo aquí incluye una lista de los clanes dentro de cada tribu.

Estos clanes corresponden a la lista de los nietos de Jacob con algunas discrepancias. Estas diferencias pueden explicarse mayormente como variaciones de los mismos nombres, pero hay algunos otros problemas. Ohad, hijo de Simeón, e Isva, hijo de Aser, se mencionan en Génesis 46 pero no aparecen en la lista aquí. La lista de los clanes de Benjamín parece ser corrupta. Bequer, mencionado como un hijo de Benjamín, aparece como un clan de Efraín. Ard y Naamán, mencionados entre los hijos de Benjamín se nombran como hijos de Bela, y así nietos de Benjamín. Eji y Ros se nombran como hijos de Benjamín, pero no aparecen en la lista aquí.

La otra cosa notable es la mención de las hijas de Zelofehad entre los de la tribu de Manasés. Las hijas generalmente no se mencionan, pero estas mujeres figuran en el establecimiento de algunas leyes importantes en cuanto a la herencia.

Hay algo de variación en el número dado para cada tribu entre el primer y el segundo censo. Siete de las tribus crecieron, con el aumento más notable en los casos de Manasés (32.200 a 52.700) y Benjamín (35.400 a 45.600). Hay cinco tribus que menguaron: Rubén (46.000 a 43.730); Simeón (59.300 a 22.200); Gad (45.650 a 40.500); Efraín (40.500 a 32.500); y Neftalí (53.400 a 45.000). La diferencia más notable es el caso de Simeón; perdió más del 60% de su población en el primer censo. Puede ser que muchos de los hombres de Simeón apoyaron a Zimri en su pecado y murieron en la mortandad. Además de esta sugerencia, no sabemos las razones específicas para la reducción en el número de estas tribus.

La cifra total para todo Israel se da como 601.730. Esta cifra es un poco menos que la dada en 1:46 de 603.550. Vemos que hay dos corrientes contrarias que operaron en Israel. Primeramente, están las promesas divinas de multiplicar en gran manera a los descendientes de los patriarca. A la vez, la desobediencia del pueblo actúa para limitar la bendición divina sobre el pueblo. Quizás algunos murieron por su murmuración en Tabera, y la plaga en Quibrothataavah mató a varios. Los seguidores de Coré, Datán y Abiram murieron por su rebeldía, y la mortandad que siguió mató a otros 14.700. Las serpientes ardientes mataron mucha gente, y 24.000 murieron por la mortandad a causa de la apostasía del pueblo con Baal de Peor. El hecho de que el pueblo sobreviva con casi la misma población que tenía en el censo anterior es un testimonio a la gracia y la fidelidad de Dios a sus promesas a pesar de la rebeldía de su pueblo.

El censo como base de la repartición de la tierra prometida.

Además de determinar el número de hombres disponibles para el servicio militar, este censo se usa también para determinar la porción de tierra que corresponde a cada tribu. Las tribus más grandes deben recibir una herencia más grande. Algunos ven un conflicto entre esta afirmación y el mandato de que la repartición debe ser por sorteo. Pero como indica, el tamaño de la heredad se fija según la población de la tribu, mientras la ubicación geográfica de su porción se fija por sorteo.

El censo de los levitas.

En Sinaí, los levitas fueron contados en un censo aparte porque hacen el servicio del tabernáculo, y por eso, no están disponibles para el servicio militar. Además de ese motivo, aquí se cuentan en un censo distinto porque no recibirán una porción de la tierra prometida como herencia como las demás tribus. El total de los levitas varones de un mes para arriba aquí es 23.000; comp. la cifra de 22.000 en 3:39. La lista de los clanes levíticos en 26:58 presenta algunas discrepancias con las listas, porque no aparecen los nombres de Libni, Amram, Izjar y Uziel. Además.

Resumen. La generación rechazada ha pasado. Además de Moisés, que ha de morir dentro de poco, los únicos que sobreviven de los contados en el primer censo en Sinaí son Caleb y Josué.

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