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Números 26: Censo del pueblo en Moab

Núm 26:54 A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.

Núm 26:55 Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán.

Núm 26:56 Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño.(B)

La proporción de las parcelas dependía del censo precedente. La tierra se dividiría echando suertes, y las heredades se asignarían a las tribus de acuerdo con su tamaño. Estos dos principios para la distribución de la tierra podrían causar conflictos si arrojaban resultados divergentes. En el texto se asume que el Señor controlaba el sorteo y que sus resultados corresponderían al tamaño de las tribus. De ahí en adelante no habría motivo para que una tribu desbordara sus límites, porque éstos habían sido repartidos por suerte (un principio autorizado divinamente), así como según su tamaño (un principio pragmático).

Censo de la tribu de Leví

Núm 26:57 Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.

Núm 26:58 Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram.

Núm 26:59 La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana.

Núm 26:60 Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.(C)

Núm 26:61 Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová.(D)

Núm 26:62 De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.

Los varones eran censados desde que tenían un mes de nacidos, no cuando cumpliesen 20 años, porque el servicio militar no incluía a los levitas, ni tampoco el reparto de la

Caleb y Josué sobreviven

Núm 26:63 Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó.

Núm 26:64 Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.

Un nuevo censo para una nueva generación. Ya habían pasado treinta y ocho años desde el primer gran censo en el capítulo uno de Números. Durante ese tiempo, cada hombre o mujer israelita mayor de veinte años (excepto Caleb, Josué y Moisés) habían muerto, y todavía las leyes de Dios y el carácter espiritual de la nación permanecían intactos. Números registra algunos milagros dramáticos. Este es un milagro tranquilo pero poderoso que por lo general se pasa por alto: una nación entera se traslada de una tierra a otra, pierde completamente su población adulta, y aún así se las arregla para mantenerse en la senda espiritual correcta. A veces nos preguntamos por qué Dios no realiza milagros dramáticos en nuestras vidas. Pero Dios por lo común trabaja tranquilamente para llevar a cabo sus propósitos a largo plazo.

Núm 26:65 Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto;(E) y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.

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