Los versículos 21 y 22 tratan la relación entre el oyente y el enemigo (“aborrecer” u “odiar”). El enemigo se encuentra en un estado de extrema necesidad (hambre y sed). En vez de aprovechar la situación para quitarle algo o burlarse de él, el oyente ha de ser su auxilio dando vergüenza al enemigo y recibiendo recompensa de Dios.
Los proverbios pintorescos
El versículo 23 vuelve a citar una metáfora de la naturaleza. Se compara el viento del norte con el rostro airado o “indignado”. El viento “gira hacia afuera” la lluvia mientras el rostro “gira hacia afuera” la lengua detractora (“encubierta”, “secreto”), así la lengua encubierta se abre y sale afuera lo oculto.
El versículo 24 repite 21:9, con una pequeña modificación, en que se elimina la preposición le (para), lo cual no cambia el sentido.
El versículo 25 utiliza la metáfora del agua fría al alma (o “garganta”, de la palabra nepesh) con las buenas nuevas de lejanas tierras.
El versículo 26 muestra cómo el justo que vacila (o “tambalea”) ante el impío, es como la vertiente y la fuente que son deliberadamente contaminadas; la vertiente por medio de pisar el agua embarrándola y haciéndola inútil, y la fuente a través de ser arruinada a propósito.
El texto hebreo del versículo 27 no es muy claro. Sin embargo, la interpretación apunta al rechazo de la mucha miel y la vanagloria o posiblemente la alabanza de otras personas.
El versículo 28 compara una ciudad sin muralla a un espíritu del hombre sin “control” (una palabra que se refiere al dominio propio;. Tal persona es muy vulnerable y se autodestruye. Hay un dicho que afirma este mashal: “Un barco sin timón tendría más posibilidades que un hombre sin disciplina.”
