El versículo 13 acentúa la igualdad para ver qué tienen el pobre y el opresor. Se subraya el valor de la creación divina. Figurativamente, puede ser que significa el valor para discernir lo moral en el mundo.
La palabra hebrea ‘emet, que se define como “fidelidad, verdad, fidedigno”, es la clave del versículo 14. Aquella clave del juicio real afirma su trono para siempre. La madre de Lemuel exhorta a su hijo real a no pervertir el derecho de todos los afligidos. El tema de la justicia y del rey aparece con frecuencia en el libro (14:28, 35; etc.).
El versículo 15 anima a los padres a ejercer la disciplina sobre los hijos a través de la disciplina verbal (la corrección) y el castigo físico. La frase dejado por su cuenta interpreta el verbo que significa “mandar”, y figurativamente “mandar a alguien sin restringirlo, darle una licencia absoluta”. Tal actitud se rechaza en el versículo 15. La vergüenza será el fin de una licencia sin límites morales. Por lo tanto, los padres dejan la vida del hijo abierta a las consecuencias del pecado potencial. Hay un orden moral en el universo y el pecado tiene sus consecuencias.
El versículo 16 repite el tema de la inseguridad de los impíos y cómo los justos van a presenciar la caída de ellos.
El versículo 17 es igual al versículo 15, animando a los padres a corregir al hijo, evitar los problemas y aumentar las bendiciones. Tal hijo bien disciplinado es un gozo para sus padres.
En el versículo 18, la palabra jazon se define como visión y apunta a la experiencia extática del profeta. Es una palabra que viene del corazón de Dios para su pueblo. Presenta la frescura de la ley divina, y así lo muestra el paralelismo en el versículo. Un compromiso con la ley (y por ende la visión divina) produce la bienaventuranza, el favor divino. La ausencia de una visión, como la ausencia de una dirección o los consejeros, produce un pueblo que se desenfrena, de la palabra que significa “soltar” o “dejar a solas”. De ese modo, la visión del versículo 18 viene de Dios y pide que se siga la visión divina.
El versículo 19 pone énfasis en que a veces el castigo físico es la única medida que da resultado cuando las palabras no se siguen, aunque se entiendan. Sin duda, la conversación y la corrección verbal han de utilizarse en primer lugar y principalmente (así se afirma la importancia de lo escrito en Proverbios). La vara no ha de reemplazar la exhortación ni mostrar la ira o la falta de paciencia, sino que es un recurso último.
La pregunta retórica en el versículo 20 busca la respuesta “sí”, subrayando el carácter del hombre apresurado en la manera y el contenido del hablar. Tal persona se declara con menos esperanza que el necio, siendo un paralelo del hombre sabio en su propia opinión Deuteronomio 26:12. Al ver las características del necio que aborrece el conocimiento y no tiene una actitud correcta, el lector se da cuenta de la situación irremediable del hombre de labios apresurados. Le falta el dominio propio en el campo del hablar.
El versículo 21 se complica por la presencia de la palabra panaq H6445, que aparece sólo aquí en el AT, traducida mima, y heredero según el texto hebreo (modificado a “tristeza por ser incontrolable” en la LXX). De todas maneras, ser indulgente con el siervo es algo peligroso, con resultados sin remedio. El hombre puede ser indulgente con el hijo o con el siervo, perjudicándose a la larga a sí mismo.
El versículo 22 es paralelo con el proverbio en 15:18, en la primera parte del versículo. La segunda parte, sin embargo, es sinónima y no antitética como en 15:18. El adjetivo muchas subraya la grandeza de los errores. Las contiendas son un tema frecuente de Proverbios. También lo es el hombre iracundo.
