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Salmo 1: El justo y los pecadores

El Salmo 1 es el primer capítulo del Libro de los salmos, texto canónico de los Ketuvim (de la Tanaj hebrea) y de la Biblia cristiana. Se trata de un texto particular debido a que no tiene título.

Es considerado un texto tardío debido al uso de la imagen de los dos caminos, que forma como el esqueleto del salmo y que pertenece a la doctrina judía. Más aún, se piensa que en tiempos del primer cristianismo formaba un solo salmo con el segundo debido, por ejemplo, donde se cita el Salmo 2 diciendo: «como está escrito en el primero salmo».

Su elaboración delicada se puede constatar por el hecho de que comienza por la primera letra del alfabeto hebreo y concluye con la última.

El salmo habla de los dos caminos que puede seguir el hombre y describe el camino del justo como el comportamiento de quien medita y practica los mandatos de Yahveh y se aleja de una serie de conductas propias del camino del impío: seguir consejos de otros impíos o el camino de los errados, o la reunión de quienes se burlan, etc. Es decir, el autor del salmo identifica al impío con quien sigue su propio criterio en vez de los mandamientos divinos. En la simbología bíblica la expresión «vía» o «camino» significa «vida» o «actitud» y el símil de las dos vías es muy usado.

Compara al justo con un árbol que toma su agua de un arroyo y da frutos permanentes: Esta imagen es usada también por el profeta Jeremías y en textos semejantes egipcios como las Instrucciones de Amenemope. En cambio el impío es comparado con la paja que el viento se lleva: no tiene firmeza y resulta al final inconsistente. Sobre estos dos caminos, Ángel González afirma:

En realidad, estos caminos no son dos formas de vida positivas, que se ofrecen igualmente a la elección, pues la segunda es negativa, conduce a la perdición y no tiene consistencia. Son, con todo, dos modos existenciales, en que para el salmista se divide el mundo de los hombres.

Dónde encontrar ayuda en el Libro de los Salmos

Para Cuando usted se sienta:

  • Abrumado: 25; 69; 142
  • Impaciente: 13; 27; 37; 40
  • Afligido: 13; 25; 31; 40; 107
  • Inseguro: 3; 5; 12; 91
  • Agradecido: 118; 136; 138
  • Insignificante: 8; 90; 139
  • Amenazado: 3; 11; 17
  • Insultado: 41; 70
  • Arrepentido: 32; 51; 66
  • Perdido: 23; 139
  • Atrapado: 7; 17; 42; 88; 142
  • Preocupado: 37
  • Cansado o débil: 6; 13; 18; 28; 29; 40; 86
  • Rencoroso: 11
  • Celoso: 37
  • Seguro de sí mismo: 24
  • Con deseos de renunciar: 29; 43; 145
  • Sin propósito: 14; 25; 39; 49; 90
  • Con deseos de adorar: 8; 19; 27; 29; 150
  • Soberbio: 14; 30; 49
  • Confundido: 10; 12; 73
  • Solitario: 9; 10; 12; 13; 27; 40; 43
  • Gozoso: 19; 96
  • Temeroso: 3; 4; 27; 46; 49; 56; 91; 118
  • Culpable: 19; 32; 38; 51
  • Tenso: 4
  • Deprimido: 27; 34; 42; 43; 88; 143
  • Triste: 13
  • Destruido: 6; 63
  • Vengativo: 3; 7; 109
  • Engañado: 41

Cuando se enfrente a:

  • Asesinatos: 6; 46; 83
  • Exito: 18; 112; 127; 128
  • Ateos: 10; 14; 19; 52; 53; 115
  • Herejía: 14
  • Calumnias o insultos: 7; 15; 35; 43; 120
  • Hipocresía: 26; 28; 40; 50
  • Castigo: 6; 38; 39
  • Malvados: 10; 35; 36; 49; 52; 109; 140
  • Competencia: 133
  • Mentiras: 5; 12; 120
  • Crítica: 35; 56; 120
  • Muerte: 6; 71; 90
  • Crueldad verbal: 35; 120
  • Peligro: 11
  • Decisiones: 1; 119
  • Persecución: 1; 3; 7; 56
  • Desvalidos / enfermos: 6; 139
  • Pobreza: 9; 10; 12
  • Discriminación: 54
  • Problemas: 34; 55; 86; 102; 142; 145
  • Dolor: 23; 34
  • Tentación: 38; 141
  • Dudas: 34; 37; 94
  • Vejez: 71; 92
  • Enemigos: 3; 25; 35; 41; 56; 59
  • Cuando quiera:
  • Aceptación: 139
  • Liderazgo: 72
  • Amistad: 16
  • Milagros: 60; 111
  • Comunión con Dios: 5; 16; 25; 27; 37; 133
  • Oración: 5; 17; 27; 61 Paz: 3; 4
  • Confianza: 46; 71
  • Conocimiento: 2; 8; 18; 19; 25; 29; 97; 103
  • Descanso: 23; 27
  • Perdón: 32; 38; 40; 51; 69; 86; 103; 130
  • Perspectiva: 2; 11
  • Protección: 3; 4; 7; 16; 17; 18; 23; 27; 31; 91; 121; 125
  • Dinero: 15; 16; 17; 49
  • Respuestas: 4; 17
  • Dirección: 1; 5; 15; 19; 25; 32; 48
  • Sabiduría: 1; 16; 19; 64; 111
  • Esperanza: 16; 17; 18; 23; 27
  • Salvación: 26; 37; 49; 126
  • Estabilidad: 11; 33; 46
  • Sanidad: 6; 41
  • Gozo: 9; 16; 28; 126
  • Santidad: 15; 25
  • Humildad: 19; 147
  • Sustento: 23
  • Inspiración: 19
  • Valor: 11; 42
  • Integridad: 24; 25
  • Vindicación: 9; 14; 28; 35; 109
  • Justicia: 2; 7

Razones para leer Los Salmos

  • Encontrar consuelo: Salmo 23
  • Encontrarse con Dios íntimamente: Salmo 103
  • Aprender una nueva oración: Salmo 136
  • Aprender una nueva canción: Salmo 92
  • Aprender más acerca de Dios: Salmo 24
  • Comprenderse a usted mismo con más claridad: Salmo 8
  • Saber cómo ir a Dios diariamente: Salmo 5
  • Recibir perdón de pecados: Salmo 51
  • Sentirse valorado: Salmo 139
  • Comprender por qué debe leer la Biblia: Salmo 119
  • Alabar a Dios: Salmo 145
  • Saber que Dios tiene las riendas: Salmo 146
  • Dar gracias a Dios: Salmo 136
  • Complacer a Dios: Salmo 15
  • Saber por qué debe adorar a Dios: Salmo 104

La Palabra de Dios se escribió para ser estudiada, comprendida y aplicada, y el libro de Salmos se presta más directamente a la aplicación. Comprendemos mejor los salmos cuando dejamos que nos caigan encima y nos empapen como la lluvia. Podemos ir a los salmos en busca de algo, pero tarde o temprano encontraremos a Alguien. Cuando leemos y nos aprendemos los salmos, gradualmente descubrimos que en gran medida ya son parte de nosotros. Expresan en palabras nuestros más profundas heridas, anhelos, pensamientos y oraciones. Poco a poco nos llevan a ser lo que Dios tenía pensado que fuéramos: gente que lo ama y vive para El.

Sal 1:1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Bienaventurado : No sólo es la palabra con que comienza este salmo, sino que en ella está la esencia de la promesa dada a aquellos que leen estos poemas y meditan en ellos. En hebreo, como en castellano, el término bienaventurado equivale a la palabra griega que significa «bendito» o «feliz». Los amigos que escogemos influyen significativamente en el futuro y el éxito de nuestras vidas; en su sentido más amplio, el consejo divino es un prerrequisito de la prosperidad.

El escritor comienza su salmo ensalzando el gozo de obedecer a Dios y no escuchar a los que lo desacreditan o ridiculizan. Nuestros amigos o socios pueden tener una influencia profunda en nosotros, a menudo en forma muy sutil. Si insistimos en tener amistad con los que se burlan de lo que Dios considera importante, nos veremos llevados hacia el pecado y nos volveremos indiferentes a la voluntad de Dios. Esta actitud es igual a la burla. ¿Lo edifican en su fe sus amigos o se la destruyen? Los amigos verdaderos deben acercarnos a Dios.

Dios no juzga a la gente sobre la base de la raza, sexo o nacionalidad. La juzga sobre la base de su fe en El y la respuesta que dan a su voluntad revelada. Los que con diligencia tratan de obedecer la voluntad de Dios son como árboles sanos que dan fruto y que tienen grandes raíces y Dios promete cuidarlos. La sabiduría de Dios guía sus vidas. En contraste, los que no confían en El ni le obedecen tienen vidas sin significado que el viento se lleva como si fuera polvo.

Sólo existen dos caminos en la vida: el camino de la obediencia a Dios o el camino de la rebelión y destrucción. Asegúrese de elegir la senda de Dios porque su elección determinará dónde pasará la eternidad

Sal 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

medita, hagah: Reflexionar; gemir, murmurar; cavilar; el hacer un sonido quedo como el de un suspiro; meditar o contemplar algo mientras se repiten las palabras. Hagah representa algo distinto a la palabra «meditación», lo cual sólo puede ser un ejercicio mental. En el pensamiento hebreo el meditar acerca de las Escrituras implica repetirlas silenciosamente con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo cualquier distracción externa. De esta tradición nos llega un tipo especializado de oración judía en la cual se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Evidentemente esta dinámica forma de oración y meditación se remonta a los tiempos de David.

Ley: (en hebreo torã connota algo más que un código escrito; es el conjunto de normas por el que se guía el pueblo de Dios.

Usted puede aprender a seguir a Dios al meditar en su Palabra. Meditar significa pasar tiempo leyendo y pensando en lo que ha leído. Además significa pensar acerca en cómo cambiar para vivir como a Dios le agrada. Conocer y meditar la Palabra de Dios son los primeros pasos para aplicarla a su diario vivir. Si usted quiere seguir a Dios más de cerca, debe conocer lo que El dice.

Esta «ley de Jehová» se refiere a toda las Escrituras: los primeros cinco libros de Moisés, los profetas, y los otros escritos. Mientras más conozcamos el punto de vista de la Palabra de Dios, más recursos tendremos para tomar nuestras decisiones diarias.

Sal 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

Se exige responsabilidad en el plan de prosperidad de Dios , Prosperidad de Dios. «Y todo lo que hace, prosperará». Esto incluye todo: familia, progenie, matrimonio, negocio, empleo y salud. Significa que Dios desea cumplir lo que dice: todo prosperará.

Pero, ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción responsable de parte nuestra. Nadie prosperará mientras no comience a hacer lo que Dios dice. Mucha gente desea los resultados prometidos sin el compromiso responsable que le acompaña. Pero ninguno de nosotros ganará algo que valga la pena instantáneamente. No esperes que las respuestas divinas se ajusten a tu itinerario. Recuerda que sus respuestas llegan cuando pones su palabra en acción. Así como un período de intenso estudio precede a un título universitario, a través de la paciente búsqueda de su promesa podemos esperar que la palabra de Dios madure en nuestras vidas.

Hay una pizca muy simple de sabiduría en estos dos versículos. Mientras más nos deleitamos en la presencia de Dios, más fructífero seremos. Por otro lado, mientras más permitamos que los que ridiculizan a Dios afecten nuestros pensamientos y actitudes, más nos separamos de la fuente real de alimento espiritual. Debemos tener contacto con los incrédulos si es que queremos hablarles de Dios. Pero no debemos imitar su conducta pecaminosa. Si usted desea desesperarse, pase tiempo con los escarnecedores. Pero si desea felicidad,cultive la amistad de los que aman a Dios y su Palabra.

Cuando las Escrituras prometen «y todo lo que hacen, prosperará», no significa que sean inmunes al fracaso o a las dificultades. Tampoco es una garantía de salud, riqueza y felicidad. Lo que la prosperidad significa en las Escrituras es esto: cuando la sabiduría de Dios se aplica en nuestras vidas, el fruto (resultados o productos derivados) que produce en nosotros será bueno y recibirá la aprobación de Dios. Así como un árbol absorbe el agua y produce muchos frutos, nosotros debemos absorber la Palabra de Dios, para producir hechos y actitudes que lo honren. Para alcanzar logros que valgan la pena, debemos tener la Palabra de Dios en nuestro corazón.

Sal 1:4 No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.

Tamo : La cápsula que envuelve al grano, la cual no pesa lo suficiente cuando está vacía como para resistir al viento de la adversidad que la arrastra.

El tamo es la cubierta exterior (o cáscara) que se debe retirar para obtener las semillas de grano que están dentro. El tamo se retiraba por medio de un proceso llamado trilla y aventamiento. Después que se cortaban las plantas, eran aplastadas, y luego las piezas eran aventadas al aire. El tamo es muy liviano y el más mínimo viento se lo lleva, mientras que el grano bueno cae en la tierra. El tamo es símbolo de una vida infiel que vaga sin dirección. El grano bueno es símbolo de una vida fiel que Dios puede utilizar.

Sal 1:5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Sal 1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

Un Salmo didáctico sobre el camino feliz del justo

El Salmo 1 es una joya de la literatura hebrea. El gran predicador Spurgeon dijo que este Salmo es el texto del cual todo el Salterio es el sermón. Empieza con bienaventurado, que nos hace pensar en el Sermón del monte, de Jesús. Esta palabra “bienaventurado” puede ser traducida mejor por: “¡Oh la felicidad!” o “¡Qué dichoso!” Aparece 26 veces en los Salmos.

Los dos primeros Salmos son introducciones. Se cree que originalmente el Salmo 2 servía como introducción a los libros I y II del Salterio; que son los salmos que más tienen que ver con David. Más tarde, cuando tomó forma todo el libro, el primer Salmo fue puesto como introducción a todo. El Talmud indica que en una etapa los Salmos 1 y 2 estaban unidos. Esto explica por qué algunos manuscritos dicen “el Salmo primero”. El Salmo 1 no indica cuándo fue escrito, pero debe haber sido antes de

Jer 17:5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

Jer 17:6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.

Jer 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

Jer 17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,(A) que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

que es una paráfrasis del Salmo 1.

Este Salmo es sapiencial. Es decir, es un canto de sabiduría. Su estilo sapiencial enseña por contrastes. Su vocabulario también es típico de la literatura sapiencial. (Otros Salmos sapienciales son 37, 49, 73, 78, 91, 101, 112, 119, 127, 128 y 133.) El Salmo tiene el claro propósito de enseñar, guiar, señalar el camino y pedir una decisión. Destaca que hay una diferencia entre el que sigue a Dios y el que rechaza ese camino. Hay una diferencia grande en cuanto a su decisión, en cuanto a sus valores y en cuanto a su estilo de vida.

El camino de los justos

Bienaventurado, “¡Qué dichoso!” ¡Qué buena manera de empezar el libro que se ocupa de la comunión entre el hombre y Dios! Martín Lutero dijo que la búsqueda de la felicidad personal es común a todos los hombres; sin embargo, todos se han desviado de ella; sobre todo los que han hecho una búsqueda especial, como los filósofos. Son miserables, han perdido la felicidad tanto en esta vida como en la futura. Dios quiere que el ser humano tenga felicidad, pero la felicidad verdadera sólo se encuentra en el camino que este Salmo presenta. Y nótese que no es para una clase especial, no es sólo para una elite; el Salmo habla del justo y los malos, pero aquí al principio lo llama el hombre; cualquier varón o mujer, cualquier ser humano puede escoger este camino. El camino de salvación está abierto a todo el que quiera entrar.

Ayuda práctica

1. El mejor remedio para la contienda es evitarla. Cuando se interponen los intereses humanos, surgen las pugnas, afloran las avaricias y se crispan los ánimos.

2. El peligro de dejarse encandilar por falsos paraísos. Sodoma y Gomorra pueden parecer Edenes. La abundancia material empobrece la abundancia espiritual.

3. Dejar a Dios la elección. Dios se encarga de disipar los temores y se compromete a cubrir todas nuestras necesidades. Dios cuida de los suyos y evita que sean arrebatados por el viento.

Consejos negativos

Este camino se describe primero con algunos consejos negativos. El que sigue a Dios tiene que evitar ciertas cosas. No anda habla de un camino, habla de un estilo de vida. Los primeros cristianos fueron llamados “los del Camino”. Este camino implica un costo, porque es necesario negarnos lo que no complace a Dios.

No anda… ni se detiene… ni se sienta. Presenta un lindo ejemplo del paralelismo heb. Las tres líneas repiten la misma idea. Algunos ven aquí un paralelismo sinónimo, es decir las tres líneas dicen la misma cosa; otros ven un paralelismo sintético, es decir, que cada línea agrega algo más (aunque las palabras usadas para los pecadores no sigan un proceso de incremento, pues la palabra heb. usada en la primera línea para impíos, rashá?, es más fuerte que la de la segunda línea, pecadores, jatá?). Lo que es claro es que el justo evita todas las dimensiones del camino malo. Es posible ver aquí un proceso en la decadencia del varón que no es bienaventurado. Primero, se deja influenciar por los consejos de los malos. No hemos de elegir compañeros malos. Uno se conoce por los compañeros que escoge. Segundo, empieza a participar con los pecadores. Aunque estos “pecadores” no parezcan muy malos (nótese que el jatá?, “pecador”, uno que yerra el blanco, es mucho menos malo que el rashá?x, “impío”, el que es prisionero de sus malos deseos), el “no bienaventurado” colabora con sus proyectos y participa en sus hechos. Esto tiene que ver con el estilo de vida, con los valores de uno. Cuántos cristianos hoy día son tan materialistas en sus estilo de vida y sus valores como “los buenos vecinos” que no siguen a Cristo. Este Salmo nos insta a examinar nuestra vida. Tercero, se identifica tanto con los que no son del camino que se burla de lo bueno. Toma el lado del mundo contra los principios cristianos. Aun dentro de la iglesia hoy existen los que se burlan de lo sobrenatural y de las convicciones morales basadas en la revelación bíblica.

Consejos positivos

Ahora el salmista habla de lo positivo que caracteriza la vida del bienaventurado. En la ley, es decir, en la revelación de Dios está su delicia. Hubo una señora que leyó cierto libro. Le pareció bueno, pero no demasiado interesante. Después, conoció al autor de ese libro y con qué interés volvió a leer el libro. Así es el cristiano, ya que conoce al autor, lee, escudriña y estudia con sumo interés la Biblia. No hay sustituto para la Palabra de Dios en la vida del creyente. Es su comida espiritual, es su sustento, es su mapa para el “camino”. Su delicia es conocer más la Palabra de Dios y por medio de ella conocer más a Dios. Su delicia, jefets, expresa “el deseo”, o “propósito”, o “interés” de uno. Se traduce la voluntad de Jehová y en el mismo versículo la forma verbal se traduce quiso. El cristiano se goza en escudriñar la Biblia, pero aun cuando no siente un deseo especial, sigue siendo su “voluntad” y su hábito hacerlo. Medita de día y de noche. La palabra heb. para “meditar” lit. significa “susurrar”. Refleja la manera en que estudiaron los rabinos, repitiendo en un murmullo las palabras que leían. Nos indica que debemos asimilar la Palabra de Dios; debemos pensarla y aplicarla a nuestra vida. De día y de noche. Los miembros generales de la comunidad de Qumrán (judíos cerca del tiempo del Jesús) tomaron esto muy lit. En su comunidad, era necesario que la Biblia estuviera siendo meditada siempre, en todo momento, las 24 horas de todos los días. Por lo tanto, los miembros generales de la comunidad debían vigilar la tercera parte de las noches del año estudiando la ley y adorando juntos. Tal vez no tenemos que ser tan legalistas. Pero el que ama a Dios va a tomar tiempo para conocer su voluntad que se perfila en su revelación. Una persona que no encuentre el propósito de su vida, vive en un vacío, no es bienaventurada. En la revelación de Dios se encuentra el significado de la vida. Todos, como Josué, un hombre de acción, tienen que meditar en la Palabra de Dios. Lo que moldea la mente forma la vida; si nuestra mente está moldeada por la Biblia, los efectos serán evidentes en todos los aspectos de la vida, como el próximo versículo aclara.

“No es haciendo aquello que nos agrada hacer, sino agradándonos de aquello que debemos hacer, lo que hace que la vida sea bendecida.” Goethe

Los resultados

Será, indica el resultado de vivir según la voluntad del Dios que nos creó. El árbol es una figura común de vida y firmeza. Y todos sabemos que una palmera o un sauce al lado de un río o un canal siempre está verde, lleno de vida, aun en la sequía cuando otro árbol se seca. Si el cristiano ahonda sus raíces en la Palabra de Dios, en la fuente de vida, también será un ejemplo de frescura y firmeza, vivirá la realidad de este versículo. Da su fruto. No hemos de forzar el fruto, es un resultado natural de estar unido a la fuente de vida. Jesús dijo: El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. A su tiempo. Uno puede hacer muchos paralelos con la vida del creyente. No podemos esperar todo el fruto de un nuevo creyente inmediatamente; llevar fruto implica dar tiempo para madurar; Dios produce el fruto que necesita, cuando es tiempo.

Cuya hoja no cae habla de lo duradero de esta vida. El próximo versículo muestra el contraste de los malos que pueden parecer prósperos y felices en un momento, pero cuando vengan las crisis, no pueden aguantar. Todo… prosperará. La Biblia no promete al creyente que no habrá problemas. Los creyentes participamos en la misma vida que sufre de la caída y la alienación de la gente. Pero el que vive según las normas de Dios naturalmente va a evitar muchos de los males que el mundo conoce. Así tendrás éxito, y todo te saldrá bien. Es lindo pasar tiempo con un hombre o mujer de Dios que ha vivido una vida en comunión con Cristo. Se palpa un gozo, una frescura, una paz que se irradia e influye en todos aquellos con quienes tiene contacto.

“No malgastes el tiempo esperando y anhelado grandes oportunidades que quizá no vengan nunca. Pero afronta fielmente las pequeñas cosas que están siempre reclamando tu atención.” F. B. Meyer

El camino de los malos

Sin estabilidad

No sucede así, significa un absoluto contraste. Los malos no son así. La palabra así, viene de “estar firme”. El autor pudo haber tenido en mente esta connotación de “no ser estable”.

La Vida es como un árbol plantado junto a corrientes de aguas… El tamo es el epítome, el mejor ejemplo de algo inestable. Así el salmista dice que los malos no tienen sustancia, son inestables, no duran. Ellos no pueden aguantar el viento de la adversidad; cambian con cualquier viento. No debemos ser celosos de la vida cómoda de los malos. Nótese que el salmista hace muy corta la descripción de los malos. Puesto que su vida es efímera, no vale la pena extender su descripción.

Sin esperanza

Nótese de nuevo el paralelismo en este versículo. No podrán estar de pie en el juicio. Dios es juez; el que no le obedece será juzgado. Algunos ven en el juicio aquí la providencia divina o la intervención de Dios en los asuntos del hombre. Otros piensan que se refiere al tiempo de su muerte. Pero es mejor entender el día de juicio o el juicio final. Así lo entendieron los judíos en los tárgumes y en la Mishna. (Es interesante que aquí no se usa la terminología técnica de los profetas para hablar del día de juicio, como “aquel día”. Esto es una indicación de que el salmo fue escrito antes de los grandes profetas.) Ni … en la congregación de los justos. ¡Qué triste! ¡Qué fuertes son las sentencias de la Biblia! Los “no salvos” serán excluidos para siempre. Se refiere al juicio, pero igualmente no caben con los justos. Ni se sentirían cómodos. Donde hay gente que ama a Dios, los malvados no quieren estar.

Conclusión: La gran diferencia al final

El salmista está mostrando el contraste entre los justos y los malos, pero sólo ahora al final del Salmo usa la palabra justos. Al principio del salmo el creyente quedó “fuera de moda” porque no participó con los malos, pero al final el malo queda “afuera”.

Jehová conoce el camino. Esta frase contiene un mundo de significado. “Conocer” en heb. es mucho más que un saber. Indica una relación especial, un cuidado sobre la persona. Entonces Dios cuida y guía el camino del justo. Esta verdad se nota a menudo en los salmos.

Otra vez habla del camino. La vida del que sigue a Dios es un camino, significa un estilo de vida, es un andar con Dios. Aquí se usa la misma palabra para el camino de los impíos. La vida de los malos también es una manera de vivir, implica un estilo de vida. Pero este camino está destinado a la destrucción. Entonces, ¿por qué hay tantos cristianos que quieren copiar tal estilo de vida?

El Salmo 1 presenta dos caminos, dos estilos de vida, con dos destinos. Nos enseña por medio del contraste. Pero este contraste llama a una decisión definida. Cada ser humano tiene que decidir cuál de estos caminos sigue. Si escoge el del bienaventurado, los demás salmos le ayudarán a seguirlo y desarrollar este estilo de vida, en comunión con Dios. Nos hace recordar la misma decisión que Jesús pidió y enseñó por un contraste: Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición… pero iqué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida!

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