Los dos primeros Salmos son introducciones. Se cree que originalmente el Salmo 2 servía como introducción a los libros I y II del Salterio; que son los salmos que más tienen que ver con David. Más tarde, cuando tomó forma todo el libro, el primer Salmo fue puesto como introducción a todo. El Talmud indica que en una etapa los Salmos 1 y 2 estaban unidos. Esto explica por qué algunos manuscritos dicen “el Salmo primero”. El Salmo 1 no indica cuándo fue escrito, pero debe haber sido antes de
Jer 17:5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
Jer 17:6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Jer 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Jer 17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,(A) que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
que es una paráfrasis del Salmo 1.
Este Salmo es sapiencial. Es decir, es un canto de sabiduría. Su estilo sapiencial enseña por contrastes. Su vocabulario también es típico de la literatura sapiencial. (Otros Salmos sapienciales son 37, 49, 73, 78, 91, 101, 112, 119, 127, 128 y 133.) El Salmo tiene el claro propósito de enseñar, guiar, señalar el camino y pedir una decisión. Destaca que hay una diferencia entre el que sigue a Dios y el que rechaza ese camino. Hay una diferencia grande en cuanto a su decisión, en cuanto a sus valores y en cuanto a su estilo de vida.
El camino de los justos
Bienaventurado, “¡Qué dichoso!” ¡Qué buena manera de empezar el libro que se ocupa de la comunión entre el hombre y Dios! Martín Lutero dijo que la búsqueda de la felicidad personal es común a todos los hombres; sin embargo, todos se han desviado de ella; sobre todo los que han hecho una búsqueda especial, como los filósofos. Son miserables, han perdido la felicidad tanto en esta vida como en la futura. Dios quiere que el ser humano tenga felicidad, pero la felicidad verdadera sólo se encuentra en el camino que este Salmo presenta. Y nótese que no es para una clase especial, no es sólo para una elite; el Salmo habla del justo y los malos, pero aquí al principio lo llama el hombre; cualquier varón o mujer, cualquier ser humano puede escoger este camino. El camino de salvación está abierto a todo el que quiera entrar.
Ayuda práctica
1. El mejor remedio para la contienda es evitarla. Cuando se interponen los intereses humanos, surgen las pugnas, afloran las avaricias y se crispan los ánimos.
2. El peligro de dejarse encandilar por falsos paraísos. Sodoma y Gomorra pueden parecer Edenes. La abundancia material empobrece la abundancia espiritual.
3. Dejar a Dios la elección. Dios se encarga de disipar los temores y se compromete a cubrir todas nuestras necesidades. Dios cuida de los suyos y evita que sean arrebatados por el viento.
Consejos negativos
Este camino se describe primero con algunos consejos negativos. El que sigue a Dios tiene que evitar ciertas cosas. No anda habla de un camino, habla de un estilo de vida. Los primeros cristianos fueron llamados “los del Camino”. Este camino implica un costo, porque es necesario negarnos lo que no complace a Dios.
No anda… ni se detiene… ni se sienta. Presenta un lindo ejemplo del paralelismo heb. Las tres líneas repiten la misma idea. Algunos ven aquí un paralelismo sinónimo, es decir las tres líneas dicen la misma cosa; otros ven un paralelismo sintético, es decir, que cada línea agrega algo más (aunque las palabras usadas para los pecadores no sigan un proceso de incremento, pues la palabra heb. usada en la primera línea para impíos, rashá?, es más fuerte que la de la segunda línea, pecadores, jatá?). Lo que es claro es que el justo evita todas las dimensiones del camino malo. Es posible ver aquí un proceso en la decadencia del varón que no es bienaventurado. Primero, se deja influenciar por los consejos de los malos. No hemos de elegir compañeros malos. Uno se conoce por los compañeros que escoge. Segundo, empieza a participar con los pecadores. Aunque estos “pecadores” no parezcan muy malos (nótese que el jatá?, “pecador”, uno que yerra el blanco, es mucho menos malo que el rashá?x, “impío”, el que es prisionero de sus malos deseos), el “no bienaventurado” colabora con sus proyectos y participa en sus hechos. Esto tiene que ver con el estilo de vida, con los valores de uno. Cuántos cristianos hoy día son tan materialistas en sus estilo de vida y sus valores como “los buenos vecinos” que no siguen a Cristo. Este Salmo nos insta a examinar nuestra vida. Tercero, se identifica tanto con los que no son del camino que se burla de lo bueno. Toma el lado del mundo contra los principios cristianos. Aun dentro de la iglesia hoy existen los que se burlan de lo sobrenatural y de las convicciones morales basadas en la revelación bíblica.
