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Salmo 102: Descripción de sufrimiento

Suplica individual de un afligido

El título de este Salmo, en vez de referirse a un dato histórico, dice en qué situación se debe usar. No se sabe quién lo escribió ni cuándo, pero los detalles sugieren que fue un israelita enfermo y desanimado en el exilio, cerca del tiempo del regreso a Jerusalén. Es una súplica individual, pero el salmista ve su futuro enlazado con el de Sion; mira hacia la restauración de Jerusalén; y en esa mirada profética, Dios lo usa para mirar también hacia el Mesías.

El Salmo se incluye entre las llamadas “oraciones de los enfermos”; también se considera uno de los salmos penitenciales.

Descripción de sufrimiento

El salmista está enfermo y desesperado; describe su sufrimiento en términos de: angustia, fiebre, debilidad, extenuación, sequedad, insomnio, opresión, luto y desfallecimiento.

Los versículos 1 y 2 repiten frases de clamor a Dios de varios otros salmos. Dice: no escondas, porque durante el exilio pareciera que Dios había escondido su rostro. La repetición de clamores pudiera dar la impresión de duda: “¿Si pido una vez, no sería duda seguir pidiendo?”, preguntan algunos. Pero Jesús recomendó la persistencia en la oración. Dios quiere que sus hijos dependan de él y que pidan sinceramente.

El salmista está muy enfermo; se le va la vida; tiene fiebre; está extenuado. El corazón está herido y secado cuando la sangre falta. Las figuras en los versículos 6 y 7 recalcan la soledad de la enfermedad y del cautiverio. El búho y la lechuza buscan lugares desolados, son impuros. El enfermo no puede dormir, es como un pájaro solo en el techo mientras todos dentro de la casa duermen.

El escarnio y la opresión de los enemigos hacen peor el sufrimiento. Está tan bajo el salmista que come ceniza y toma lágrimas. Reconoce que su situación es resultado del juicio de Dios sobre él y sobre el pueblo. Cuando el pueblo sufre el castigo de Dios, todos su miembros deben arrepentirse. El salmista cree que está muriendo.

Si los salmos nos enseñan cómo orar, este párrafo nos muestra que el creyente que sufre puede exponer todos sus sufrimientos delante de Dios. Puede explicar a Dios los detalles y puede seguir clamando con sinceridad y confianza.

Petición y confianza en Dios

Pero tú marca un cambio en el tono del Salmo. El salmista sigue clamando a Dios; pide su intervención (levántate) inmediata; apela a su misericordia y amor en su pacto con su pueblo. Pero ya, en vez de mirar a su propia vida que se está desvaneciendo, mira a Dios que permanece para siempre y que ha hecho promesas a su pueblo. La base de su esperanza se nota a través de esta sección: Jehová es rey para siempre, ya ha llegado el tiempo de restaurar a Sion, los corazones del pueblo anhelan la restauración, Dios escucha el clamor de los despojados, presos y sentenciados a muerte, un nuevo pueblo será creado, Dios será alabado en Sion y serán atraídas otras naciones.

Este párrafo contiene grandes enseñanzas. Aunque Jerusalén queda en ruinas (piedras y polvo), los siervos de Dios la aman. Aunque la iglesia esté en ruinas, hemos de amarla porque es la iglesia de Dios. También el párrafo destaca la gran importancia de la oración. Cuando Dios quiere restaurar a su pueblo, levanta intercesores para orar a su favor. Los versículos 16 y 17 dicen que la restauración sucederá en respuesta a la oración de los despojados.

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