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Sofonías 3: El pecado de Jerusalén, y su redención

Esta sección es una promesa de salvación para todos los pueblos y para el remanente de Israel . En su más amplio sentido, anticipa la salvación, tanto de judíos como de gentiles, por medio de Jesucristo.

Las características de este pueblo serán: Servir a Dios de común consentimiento, con humildad, justicia, no mintiendo, no engañando y sin temor.

Pureza de labios : Véase la introducción a Sofonías: «El Espíritu Santo en acción»

Dios purificará y unificará el idioma para que su pueblo proveniente de todas las naciones lo adoren al unísono. En la nueva tierra, los creyentes hablarán el mismo idioma, la confusión del lenguaje en la torre de Babel será revertida.

A lo largo de las Escrituras, los profetas que mencionan juicio para el pueblo de Dios continúan con la promesa de redención. Hay esperanza para los que lo obedecen y confían en El. En la actualidad, como en los tiempos bíblicos, Dios ofrece redención a los que se vuelven a El.

Sofonías 3:10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda.

Sofonías 3:11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte.

Sofonías 3:12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.

confiará, chasah: Fiar, esperar, refugiarse en alguien. Este verbo aparece 36 veces en el Antiguo Testamento. El Salmo 57:1 lo ilustra bellamente, porque describe a David buscando refugio bajo las alas divinas, de forma similar a como lo hacen los polluelos. El versículo central de la Biblia se halla en el Salmo 118, y afirma: «Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre».

Dios se opone a la soberbia y a la altivez de todas las generaciones. Sin embargo, los pobres y los humildes recibirán bendición, tanto física como espiritual, debido a su confianza en Dios. La confianza en uno mismo y la arrogancia no tienen lugar entre el pueblo de Dios ni en su reino.

 Sofonías describe la victoria de Dios y su regocijo junto al pueblo redimido. Como vencedor, él salvará . Su amor se presenta como un sentimiento profundo ( callará de amor ) . La satisfacción con su pueblo se expresará con cánticos de alegría ( se regocijará sobre ti con cánticos ) .

Sofonías 3:13 El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa;(A) porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.

Sofonías 3:14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.

Similar por su estilo a los Salmos 47, 95 y 97, esta sección final ofrece una esperanza. Habla de otros aspectos positivos de aquel futuro Día del Señor. Habrá cánticos, exclamaciones y regocijo (versículo 14), liberación de sus enemigos (versículo 15), y la exaltación del pueblo de Dios (versículo 20). De nuevo, esto se cumple parcialmente a través del reinado de Jesús en la Iglesia y se consumará en el mundo por venir.

Pecamos cuando vamos en pos de la felicidad separándonos de nuestra relación con Dios, el único que nos puede hacer en verdad felices. Sofonías señala que la «gran alegría» surge cuando permitimos que Dios esté con nosotros. Esto lo logramos al seguirlo y al obedecer su Palabra con fidelidad. Luego Dios se regocija con un canto de felicidad por nosotros. Si quiere ser feliz acérquese a la fuente de felicidad al obedecer a Dios.

Sofonías 3:15 Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal.

Sofonías 3:16 En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.

Sofonías 3:17 Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

Sofonías 3:18 Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga.

Sofonías 3:19 He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra.

Sofonías 3:20 En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.

«Delante de sus propios ojos» no significa que esta promesa se cumplirá en la generación de Sofonías. Más bien significa que la restauración de Señor será una obra obvia.

El mensaje de condenación al inicio del libro se vuelve al final un mensaje de esperanza. Habrá un nuevo día cuando Dios bendecirá a su pueblo. Si los líderes de la iglesia de hoy tuvieran que escuchar un mensaje de un profeta de Dios, el mensaje tal vez se parecería al libro de Sofonías. Bajo las reformas religiosas de Josías, el pueblo volvió a Dios en apariencias, pero su corazón estaba muy lejos de El. Sofonías alentó a la nación a que se uniera y orara por salvación. También nosotros debemos preguntarnos: ¿Es nuestra reforma una simple señal externa o está cambiando nuestros corazones? Necesitamos unirnos y orar, caminar humildemente con Dios, hacer lo bueno y escuchar el mensaje de esperanza relacionado con el nuevo mundo venidero.

Jerusalén: la ciudad podrida

El último de los oráculos contra las naciones es como una acusación legal dada a los jueces de la ciudad contra la conducta de la capital, la “ciudad Santa”, la ciudad de David. Lamentablemente sus pecados son iguales o peores que los de las naciones y las ciudades paganas. Los profetas del siglo VIII, Amós y Miqueas, condenaron las ciudades de Israel y Judá como centros de vicio, opresión social e injusticia. Lo que más asombra a Sofonías es el fracaso total del liderazgo de Jerusalén. Jueces, profetas y sacerdotes no han cumplido en lo más mínimo sus responsabilidades

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