Oír al ángel de Jehová declarar libre de iniquidad al sumo sacerdote, y mandar que lo vistan con ropa de gala, es ver la magnificencia de la bondad de Dios respaldando al líder espiritual, quien, a pesar de las acusaciones del adversario, es revestido del perdón y del poder para ejercer su ministerio. Notamos que Josué fue investido con todos los elementos sacerdotales para ejercer con toda libertad su ministerio.
Una de las profecías mesiánicas más relevantes de Zacarías se encuentra en los versículos 6 al 9, la profecía sobre un siervo llamado el Retoño, nombre singular en Zacarías. Históricamente se refiere a Zorobabel (aunque el texto no lo menciona por nombre), descendiente de David y heredero del trono real. Juntamente con Josué, sumo sacerdote, le es encomendada la tarea de dirigir la reconstrucción del templo. Pero el pasaje tiene un mensaje escatológico: el Mesías que vendrá, el Retoño combinará la función sacerdotal con la función real.
El Mesías es nombrado de diferentes maneras por casi todos los profetas. Zacarías lo llama Retoño, haciendo memoria del rey David y de la promesa que Dios le hizo sobre su reinado que prevalecerá para siempre. El retoño nos hace recordar al profeta Isaías, cuando habla del retoño que brotará del tronco de Isaí. También nos recuerda la profecía que habla de un retoño de David como un rey justo que practicará el derecho y la justicia. Esta profecía sobre el Retoño nos revela que el Mesías sería de la tribu de Judá, descendiente de David, y su ministerio sería de justicia y de derecho.
El mensaje sobre el Retoño es introducido con una advertencia a Josué y al grupo de líderes que estaban con él para gobernar la nación; es amonestado a andar conforme a las ordenanzas de Dios. Tanto él como sus amigos son solo figura del que ha de venir pero, para representarlo, deben vivir un estilo de vida acorde al personaje que representan.
La piedra puesta delante de Josué, como única piedra, es símbolo del Mesías divino. Los siete ojos significan la providencia de Dios y su perfecta visión. Solo alguien que tenga siete ojos podrá actuar con justicia y según el derecho, porque verá de cualquier ángulo. Los siete ojos es una manera de indicar que la visión de Dios es completa; necesariamente el Retoño será divino para tener este atributo de omnisciencia. ¿Cuál será el grabado? Clarke dice: “¿No serán las siguientes palabras: ‘quitaré la iniquidad de la tierra en un día’? ¿Y no aconteció esto cuando Jesucristo expiró en la cruz?”. La venida del Retoño divino marcará un cambio en el curso de la historia. Jehová de los Ejércitos anuncia un día en que erradicará la iniquidad de una vez por todas. Por supuesto, esto es una profecía escatológica que tendrá su cumplimiento en la segunda venida de Cristo sobre esta tierra.
El versículo 10 ilustra el tipo de vida que vivirán los redimidos en aquel día. Ese día será un día de paz, de reposo y de tranquilidad. La figura que menciona Zacarías aquí, sentarse debajo de su vid y debajo de su higuera, es la figura típica de los tiempos de paz, desconocidos para esta generación que había vivido en cautiverio y que ahora regresa temerosa a su tierra luego de haber pasado 70 años fuera de ella. Sin muros, sin templo, pero con la promesa de la presencia de Jehová que restaurará a su pueblo y el culto, restituyendo al sumo sacerdote. La restauración completa se vislumbra con la venida del Retoño. El Retoño traerá paz completa, que será precedida por el perdón de los pecados; y es que no hay paz si no hay perdón de pecados.
Aplicación a la vida
¿Cómo se sentirá una persona sin bañarse y sin cambiarse de ropa durante uno o dos meses? Solo de pensarlo uno se siente muy sucio. De la misma manera, la persona sin Cristo va cargando con la suciedad del pecado de toda su vida. Y pensar que la Biblia dice que Cristo cargó sobre sí todos los pecados del mundo. ¿Por qué será, entonces, que muchos no agradecen esto y prefieren rechazar la salvación?
