1 de Samuel 10:7 Cuando se te hayan cumplido estas señales, haz lo que te parezca bien, porque Dios está contigo.
Había recibido el poder de la mano de Dios, pero la decisión de actuar correspondía a Saúl.
1 de Samuel 10:8 Luego bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo junto a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo vaya a tu encuentro y te enseñe lo que has de hacer.
1 de Samuel 10:9 Aconteció luego, que apenas volvió él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios el corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.
Tanto su transformación como la recepción del poder del Espíritu Santo, así como la regeneración de su corazón, eran algo esencial si Saúl iba a guiar a Israel de acuerdo con los propósitos de Dios.
1 de Samuel 10:10 Cuando llegaron allá al collado, la compañía de los profetas les salió al encuentro. Entonces el espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.
1 de Samuel 10:11 Todos los que lo conocían de antes, al verlo que profetizaba con los profetas, se decían unos a otros: «¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también está entre los profetas?».[i]
Un profeta es alguien que habla las palabras de Dios. Si bien Dios dijo a muchos profetas que predijeran ciertos acontecimientos, lo que Dios más quería era que instruyeran e inspiraran al pueblo para vivir fieles a El. Cuando los amigos de Saúl lo escucharon pronunciando palabras inspiradas exclamaron: «¡Cómo! ¿Saúl también entre los profetas?» Esta fue una expresión de sorpresa, de que el mundano Saúl se estuviera volviendo religioso. Es equivalente a «¿Qué? ¿Se ha hecho religioso?»
1 de Samuel 10:12 Y alguno de allí preguntó: «¿Y quién es el padre de estos?».[j] Por esta causa se hizo proverbio: «¿También Saúl entre los profetas?».
¿ Y quién es el padre de ellos ? ¿Se llega a profeta a causa del linaje o por medio del poder del Espíritu de Dios? El padre de Saúl, Cis, no era profeta; por lo tanto, el don de profecía lo había recibido de Dios. Este proverbio comenzó a ser aplicado a cualquiera que irrumpiera en una esfera de la vida completamente distinta a aquella en la que usualmente se desenvolvía.
1 de Samuel 10:13 Cuando cesó de profetizar, llegó al lugar alto.[k]
1 de Samuel 10:14 Un tío de Saúl dijo a él y a su criado: –¿A dónde fuisteis? Él respondió: –A buscar las asnas; y como vimos que no aparecían, acudimos a Samuel.
1 de Samuel 10:15 Dijo el tío de Saúl:–Te ruego que me cuentes qué os dijo Samuel.
1 de Samuel 10:16 Saúl respondió a su tío: –Nos declaró expresamente que las asnas habían sido halladas. Pero del asunto del reino, de que Samuel le había hablado,[l] no le contó nada.
1 de Samuel 10:17 Después Samuel convocó al pueblo[m] delante de Jehová en Mizpa,
1 de Samuel 10:18 y dijo a los hijos de Israel: «Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, y os libré de manos de los egipcios y de manos de todos los reinos que os afligieron.
1 de Samuel 10:19 Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: “No, tú nos darás un rey”. Ahora, pues, presentaos delante de Jehová por vuestras tribus y familias».
Su rechazo de Dios se revela en el deseo de ser como las otras naciones
El verdadero rey de Israel era Dios, pero la nación demandaba otro. ¡Imagínese querer a un ser humano en lugar de a Dios como su guía y su líder! A lo largo de la historia, hombres y mujeres han rechazado a Dios y lo siguen haciendo en la actualidad. ¿Está usted rechazando a Dios al hacerlo a un lado y al reconocer a otras personas o cosas como su «rey» o su prioridad más alta? Aprenda de estas historias de los reyes de Israel, y no ponga a Dios a un lado.
