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1 de Samuel 10: El ungimiento y las tres señales

La presentación del escogido de Jehová confirma la palabra previamente revelada a Samuel. Y además no hay otro igual en todo el pueblo que tuviera apariencia de rey. Por estas razones el pueblo aclama con entusiasmo:  ¡Viva el reyi ! o: “¡Que sea preservado con vida el rey!” El versículo 23 nos explica que físicamente era impresionante de hombros para arriba, más alto que cualquier otro. Sería entonces más o menos 30 cm. más alto que los demás, lo que lo establecería como un gigante.

El reino se establece en los versículos 25-27. Samuel hace tres cosas para sellar y finalizar el contrato. Primero, explica el proceder, palabra que generalmente se traduce “juicio, sentencia, fallo, o lo que es justo o legal” según la costumbre. Sería la esencia del pacto o convenio entre el pueblo y el rey. Luego, lo escribe en un libro y lo deposita en un lugar seguro delante de Jehová (en el lugar donde se reunía con Dios). Es interesante que la palabra guardó tiene que ver también con la palabra Noé, el que dio descanso de sus obras y trabajo. Noé en hebreo es casi la misma palabra que guardó. Quizá debemos traducir el versículo 25 así: “Luego Samuel explicó ante el pueblo el procedimiento legal de un rey, y lo escribió en un rollo que descansó delante de Jehová.” Samuel hizo descansar el libro delante de Jehová, puesto que ahí estaba seguro como una atestación de todo lo que había pasado. Y delante de Jehová el alma encuentra también su descanso o reposo donde es guardada con seguridad.

Samuel despidió al pueblo. Israel tiene rey pero no hay palacio real, ni ejército, ni ministros de gobierno. Todo eso vendrá después. Por el momento se ha establecido el fundamento. ¡Cada cual a su casa! Pero se nota que hombres valerosos se apegaron a él. El término valerosos se usa de distintas maneras. Puede ser fuerte o de valor como también puede ser capaz o pudiente. El joven rey no tenía a unos cuantos hombres comunes y corrientes. Y lo mejor es que sus corazones hubieran sido tocados por Dios. Dios se los había dado a Saúl. Dios no solamente le había designado como rey sino que le dio señales que verificaban su llamamiento. Contaba con el apoyo de Samuel y ahora es rodeado de hombres capaces, altamente motivados y fieles en sus intenciones. Es un buen comienzo.

Pero no faltan detractores. Algunos perversos (versículo 27) se burlaron de Saúl. Lit. son “hijos de Belial” o sea “inútiles”. A pesar de ser un pueblo redimido, no todos en Israel eran salvos. No ven ningún provecho en este hombre “pedido” o “deseado”, como quiere decir su nombre en hebreo. Pero muy sabiamente Saúl calló. La palabra hebrea quiere decir que Saúl pasó por alto su insolencia y permitió que lo hicieran. Se ve como un hombre paciente y en este momento está dispuesto a concederles a estos perversos la libertad de dudar. Guardará su energía y fuerza para pelear con sus verdaderos enemigos, y esa pelea no tardará en venir.

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