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1 de Samuel 10: El ungimiento y las tres señales

1 de Samuel 10:1 Tomó entonces Samuel[a] una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, lo besó, y le dijo: –¿No te ha ungido[b] Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?[c]

Aceite : A lo largo de toda la Escritura simboliza al Espíritu Santo. Esta es la primera referencia que aparece en la Biblia de alguien ungido con aceite, aparte de los sacerdotes ungidos en el santuario. Evidentemente, a la monarquía se le estaba dando tanta importancia como al sacerdocio.

Cuando un rey israelita ascendía al trono no era sólo coronado sino ungido. La coronación era el acto político para establecer al rey como gobernante, la unción era el acto religioso para hacerlo representante de Dios ante el pueblo. Un rey siempre era ungido por un sacerdote o un profeta. El aceite especial para la unción era una mezcla de aceite de oliva, mirra y de otras especias caras. Era derramado sobre la cabeza del rey para simbolizar la presencia y el poder del Espíritu Santo de Dios en su vida. Esta ceremonia de unción era para recordarle al rey su gran responsabilidad de guiar a su pueblo por medio de la sabiduría de Dios, y no por cuenta propia.

1 de Samuel 10:2 Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel,[d] en Selsa,[e] en el territorio de Benjamín, los cuales te dirán: “Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, y dice: ‘¿Qué haré acerca de mi hijo?’ ”.

Sepulcro de Raquel : Raquel era la esposa de Jacob que murió al dar a luz a su hijo Benjamín, cuyo nombre fue adjudicado a una de las tribus israelitas. Su tumba está entre Jerusalén y Belén.

1 de Samuel 10:3 Más adelante, cuando llegues a la encina de Tabor,[f] te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios, en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan y el tercero una vasija de vino.

La encina : Un gran árbol parecido al olmo que servía de señal en el camino a Bet-el.

1 de Samuel 10:4 Luego que te hayan saludado, te darán dos panes, que tú tomarás de su mano.

El saludo y el ofrecimiento de los panes debían ser recibidos por Saúl como el homenaje que se le tributaba en su condición de ungido de Dios.

1 de Samuel 10:5 Después de esto llegarás al collado de Dios,[g] donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres en la ciudad encontrarás una compañía de profetas[h] que descienden del lugar alto, precedidos de salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

Gabaa, cuyo nombre significa collado de Dios , era el hogar de Saúl. Samuel fue el primer profeta de los alrededores que reunió a una colonia de jóvenes con el propósito de estudiar y dedicarse al servicio de Dios. Tal compañía de profetas se formó en Ramá, el pueblo natal de Samuel. La música constituía una parte importante de sus expresiones de alabanza y se la componía frecuentemente bajo el espíritu de profecía que venía del Señor.

1 de Samuel 10:6 Entonces el espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

Saúl sería mudado en otro hombre, esto es, transformado y ungido por el poder del Espíritu de Dios.

¿Cómo pudo Saúl estar tan lleno del Espíritu y más tarde cometer esos actos tan perversos? A lo largo del Antiguo Testamento, el Espíritu de Dios venía a una persona de manera temporal para que así Dios lo pudiera utilizar para grandes obras. Esto sucedió con frecuencia a los jueces de Israel cuando fueron llamados por Dios para rescatar a la nación. No era una influencia constante ni permanente, sino una manifestación temporal del Espíritu Santo. Incluso, en tiempos del Antiguo Testamento, el Espíritu caía sobre personas que no eran creyentes para capacitarlos para realizar tareas inusuales. El Espíritu Santo confería poder a la persona para hacer lo que Dios pedía, pero eso no siempre producía el fruto total del Espíritu, y les faltaba, digamos, dominio propio. En sus primeros años de rey, Saúl fue una persona diferente como resultado de la obra del Espíritu Santo en él. Pero conforme creció en poder, también creció en arrogancia. Después de un tiempo de que se negó a buscar a Dios, el Espíritu lo abandonóx y se desvaneció su buena a actitud.

1 de Samuel 10:7 Cuando se te hayan cumplido estas señales, haz lo que te parezca bien, porque Dios está contigo.

Había recibido el poder de la mano de Dios, pero la decisión de actuar correspondía a Saúl.

1 de Samuel 10:8 Luego bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo junto a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo vaya a tu encuentro y te enseñe lo que has de hacer.

1 de Samuel 10:9 Aconteció luego, que apenas volvió él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios el corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.

Tanto su transformación como la recepción del poder del Espíritu Santo, así como la regeneración de su corazón, eran algo esencial si Saúl iba a guiar a Israel de acuerdo con los propósitos de Dios.

1 de Samuel 10:10 Cuando llegaron allá al collado, la compañía de los profetas les salió al encuentro. Entonces el espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.

1 de Samuel 10:11 Todos los que lo conocían de antes, al verlo que profetizaba con los profetas, se decían unos a otros: «¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también está entre los profetas?».[i]

Un profeta es alguien que habla las palabras de Dios. Si bien Dios dijo a muchos profetas que predijeran ciertos acontecimientos, lo que Dios más quería era que instruyeran e inspiraran al pueblo para vivir fieles a El. Cuando los amigos de Saúl lo escucharon pronunciando palabras inspiradas exclamaron: «¡Cómo! ¿Saúl también entre los profetas?» Esta fue una expresión de sorpresa, de que el mundano Saúl se estuviera volviendo religioso. Es equivalente a «¿Qué? ¿Se ha hecho religioso?»

1 de Samuel 10:12 Y alguno de allí preguntó: «¿Y quién es el padre de estos?».[j] Por esta causa se hizo proverbio: «¿También Saúl entre los profetas?».

¿ Y quién es el padre de ellos ? ¿Se llega a profeta a causa del linaje o por medio del poder del Espíritu de Dios? El padre de Saúl, Cis, no era profeta; por lo tanto, el don de profecía lo había recibido de Dios. Este proverbio comenzó a ser aplicado a cualquiera que irrumpiera en una esfera de la vida completamente distinta a aquella en la que usualmente se desenvolvía.

1 de Samuel 10:13 Cuando cesó de profetizar, llegó al lugar alto.[k]

1 de Samuel 10:14 Un tío de Saúl dijo a él y a su criado: –¿A dónde fuisteis? Él respondió: –A buscar las asnas; y como vimos que no aparecían, acudimos a Samuel.

1 de Samuel 10:15 Dijo el tío de Saúl:–Te ruego que me cuentes qué os dijo Samuel.

1 de Samuel 10:16 Saúl respondió a su tío: –Nos declaró expresamente que las asnas habían sido halladas. Pero del asunto del reino, de que Samuel le había hablado,[l] no le contó nada.

1 de Samuel 10:17 Después Samuel convocó al pueblo[m] delante de Jehová en Mizpa,

1 de Samuel 10:18 y dijo a los hijos de Israel: «Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, y os libré de manos de los egipcios y de manos de todos los reinos que os afligieron.

1 de Samuel 10:19 Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: “No, tú nos darás un rey”. Ahora, pues, presentaos delante de Jehová por vuestras tribus y familias».

Su rechazo de Dios se revela en el deseo de ser como las otras naciones

El verdadero rey de Israel era Dios, pero la nación demandaba otro. ¡Imagínese querer a un ser humano en lugar de a Dios como su guía y su líder! A lo largo de la historia, hombres y mujeres han rechazado a Dios y lo siguen haciendo en la actualidad. ¿Está usted rechazando a Dios al hacerlo a un lado y al reconocer a otras personas o cosas como su «rey» o su prioridad más alta? Aprenda de estas historias de los reyes de Israel, y no ponga a Dios a un lado.

1 de Samuel 10:20 Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel, y fue designada la tribu de Benjamín.

La tribu, clan, familia e hijo probablemente era determinado por la suerte. Lo que Samuel ha hecho en privado, ungir a Saúl, es ahora confirmado públicamente, de modo que tanto el pueblo como Saúl estuvieron seguros de la elección de Dios.

Los israelitas eligieron a su primer rey echando suerte, o utilizando el Urim y el Tumim, dos piedras lisas que llevaba el sumo sacerdote. El hecho de que Saúl fuera elegido puede parecer cuestión de suerte, pero realmente era lo contrario. Dios había instruido a los israelitas que hicieran el Urim y el Tumim con el propósito específico de consultarlo en momentos como este. Al utilizar el Urim y el Tumim los israelitas estaban retirando la decisión de sus manos y la estaban pasando a Dios.

Sólo el sumo sacerdote podía utilizar el Urim y el Tumim que estaba diseñado para dar exclusivamente sí y no como respuestas.

1 de Samuel 10:21 Hizo que se acercara la tribu de Benjamín por familias, y fue designada la familia de Matri; y de ella fue tomado Saúl hijo de Cis. Lo buscaron, pero no fue hallado.[n]

1 de Samuel 10:22 Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si aún no había concurrido allí aquel hombre. Y respondió Jehová: «Está ahí, escondido entre el bagaje».

Saúl estaba escondido debido a su auténtica modestia y a su natural timidez.

Cuando los israelitas se reunieron para elegir a un rey, Saúl ya sabía que era él. Sin embargo, en lugar de pasar al frente, se escondió entre el bagaje. A menudo nos escondemos de las responsabilidades importantes porque tenemos miedo del fracaso, de lo que otros pensarán o quizá porque nos sentimos inseguros de cómo proceder. Prepare ya el próximo paso de sus futuras responsabilidades. Cuente con la provisión de Dios además de sus sentimientos de suficiencia.

1 de Samuel 10:23 Entonces corrieron, lo sacaron de allí y, puesto en medio del pueblo, sobresalía por encima de todos de los hombros para arriba.

1 de Samuel 10:24 Samuel dijo a todo el pueblo: –¿Habéis visto al elegido de Jehová? No hay nadie como él en todo el pueblo. Entonces el pueblo gritó con alegría: –¡Viva el rey![ñ]

No hay semejante a él : Se refiere a su atractiva apariencia física.

1 de Samuel 10:25 Samuel expuso luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová.[o]

Las leyes del reino : Una descripción profética de cómo la monarquía que se había establecido debía conducirse de acuerdo con el pacto y la Ley de Dios.

Los reyes de Israel, a diferencia de los reyes de las demás naciones, tenían deberes específicos establecidos para ellos. A los reyes paganos se los consideraba dioses; hacían sus propias leyes y no respondían a nadie. El rey de Israel, por el contrario, tenía que responder ante una autoridad superior: el Dios de la tierra y de los cielos. Ahora los israelitas tenían un rey como todos los demás, exactamente como lo querían. Pero Dios, en su preocupación tanto por el rey como por el pueblo, quería asegurarse de que el rey de Israel gobernara de manera diferente que los equivalentes paganos. «El cual guardó delante de Jehová» significa que Samuel puso el libro como testigo del acuerdo, en un lugar especial de Mizpa.

1 de Samuel 10:26 Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y lo acompañaron los hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado.

Algunos hombres se volvieron los acompañantes de toda ocasión de Saúl, mientras que otros lo despreciaron. La crítica siempre irá dirigida contra aquellos que dirigen, ya que se encuentran en un puesto vulnerable. En este momento, Saúl no prestó atención a aquellos que parecían estar contra él, aun cuando más tarde sería consumido por los celos. Cuando dirija, escuche la crítica constructiva, pero no desperdicie tiempo valioso y energía preocupándose por aquellos que puedan oponerse a usted. En lugar de eso, centre su atención en aquellos que están listos y dispuestos a ayudarlo.

1 de Samuel 10:27 Pero algunos perversos dijeron: «¿Cómo nos ha de salvar este?». Lo despreciaron y no le llevaron presentes; pero él disimuló.

Que estos perversos . . . no le trajeron presente representaba una seria violación de las costumbres, la cual rayaba en abierta rebelión.

Los problemas advertidos por Samuel, de tener un Rey

– Reclutamiento de hombres jóvenes en el ejército – 8.11, 12
Cumplimiento:  «Y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo».

– A los jóvenes se les destinaría a «ir delante de los carros»
Cumplimiento: «Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él».

– Habría obreros esclavos
Cumplimiento:  Salomón asignó obreros para construir el templo.

– Tomaría lo «mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares»
Cumplimiento:  Jezabel robó la viña de Nabot.

– Usaría sus propiedades para beneficio personal
Cumplimiento: – Salomón dio veinte ciudades a Hiram rey de Tiro.

– Exigiría la décima parte de la cosecha y del ganado
Cumplimiento: Roboam iba a pedir mayores impuestos que Salomón

Centros religiosos y políticos de Israel

Gilgal
Silo
Siquem
Mizpa
Bet-El
Gabaa (sólo centro político)
Gabaon (sólo centro religioso)
Jerusalen

Durante el período de los jueces, Israel debe de haber tenido más de una capital. Esto explica por qué las Escrituras omiten algunas ciudades.

Samuel reunió a los israelitas en Mizpa donde ungiría a Saúl como su primer rey. Hasta este momento, el centro político de la nación parecía ser también el centro religioso. Arriba se encuentran las ciudades que probablemente sirvieron como centros religiosos y políticos de Israel desde los días de Josué. Saúl parece haber sido el primer líder israelita en separar el centro religioso de la nación (probablemente Mizpa en esos momentos) del centro político (Gabaa, 1Sa_11:4; 1Sa_26:1). Por un tiempo, la nación se fortaleció políticamente. Pero cuando Saúl y sus oficiales dejaron de buscar la voluntad de Dios, los celos internos y las rivalidades comenzaron la decadencia de la nación desde adentro. Cuando David se convirtió en rey, trajo de regreso el arca del pacto a Jerusalén, su capital. Posteriormente, el rey Salomón unió completamente los centros religioso y político en Jerusalén.

El ungimiento y las tres señales

El ungimiento

Samuel ungió a Saúl con aceite que tenía en un frasco o redoma. Vemos en 16:1 que usa un cuerno y en 16:20 un odre. Sea cual fuere el recipiente, el aceite simbolizaba primeramente la separación o santificación de algo o alguien para usos santos. Este aceite de oliva, especialmente compuesto, se usaba comúnmente para ungir a los reyes, profetas o sacerdotes. Puesto que el mismo Espíritu Santo se llama la unción, vemos que simboliza el acto de la venida del Espíritu sobre el siervo de Dios, capacitándole para el ministerio al cual ha sido llamado. El Hijo de Dios se llama el Mesía, que es el “ungido”, o especialmente señalado y apartado por Dios. Cristo es el mismo título pero tomado del griego y significa lo mismo. En Isaias 61:1 se hace una referencia clara a él. Y Jesucristo reúne en sí los tres oficios antiguos de profeta, sacerdote y rey como manifiestan su ministerio terrenal, su muerte expiatoria y su segunda venida.

El beso que Samuel le dio a Saúl sería una expresión de homenaje y lealtad. Podemos suponer que así le comunicó también la amistad y amor que merecía su ungimiento. Estas dos indicaciones de aprobación habrán dejado pasmado a Saúl. Sabiendo el profeta que este hombre necesitaría una mayor confirmación de su selección por Dios y preparación personal para la misma, a continuación le da tres señales que verificarían la palabra de Dios.

La primera señal

Dos hombres junto al sepulcro de Raquel le avisarían acerca de las asnas perdidas y de la preocupación de su padre por el bienestar de ellos. Esto satisfaría su curiosidad mental por saber el estado de las cosas materiales.

La segunda señal

Más adelante en el camino a la casa encontraría a tres hombres cerca de la encina (un árbol fuerte y resistente como el roble) de Tabor. Este Tabor no puede ser el mismo monte que está en el valle de Jezreel. Por la ortografía en hebreo probablemente se refiere a un lugar de cantera donde se cortaban las grandes piedras. De ahí subirían los tres a Betel para ofrecer un sacrificio. Del pan que llevarían para este propósito le darían a Saúl dos de las tres tortas. Esto lógicamente supliría su necesidad física, su hambre, pero a la vez le daría evidencias de que otros estarían dispuestos a ayudarle y compartir sus vidas con él. Mejor dos que uno solo, pues tienen mejor recompensa por su trabajo, dice Proverbios 4:9.

La tercera señal

Al llegar a la colina que en hebreo es Gabaa, el pueblo de Saúl, éste encontraría un grupo de profetas. Este pueblo quedaba al norte de Jerusalén quizás a unos cinco o seis km. en su camino hacia el sur. Comenta el versículo 5 que había allí un destacamento de los filisteos. La palabra traducida aquí destacamento significa en su raíz “poner sobre”, así algo puesto. Por ejemplo se usa en Genesis 19:26 para referirse a la esposa de Lot hecha estatua de sal. Estatua o pilar o columna es la idea principal de esta palabra. La columna es algo puesto o establecido sobre la tierra. Aunque puede ser un destacamento, muchos piensan que significa un monumento o famoso memorial levantado por los filisteos, o que tenía que ver con ellos.

De todas maneras, allí hallaría a los profetas bajando del lugar de culto, tocando cuatro clases de instrumentos y proclamando inspiradamente la alabanza y la grandeza de Dios. El salterio o lira tenía, según Jerónimo, la forma de una delta, es decir la letra griega delta, pero invertida. Según el Salmo 33:2 tenía diez cuerdas. El arpa en cambio tenía ocho nueve cuerdas, y era tocada por un plectro de hueso o a veces con la mano. Los panderos o tamboriles se tocaban con la mano y la flauta era un instrumento de viento. Así que aquí vemos una variedad de música abarcando las secciones de cuerdas, percusión y viento. Todo esto requiere práctica y cierta habilidad. Pero Saúl se uniría a ellos para demostrar sobrenaturalmente que el Espíritu de Dios estaba sobre él. Y lo más maravilloso de todo sería que Dios le cambiara en otro hombre. Esto obviamente tiene que ver con su hombre interior, su espíritu y corazón. Y por cuanto Dios estaría con él, tendría la capacidad de juzgar cuál sería la mejor manera de proceder.

Las señales se cumplen

Saúl fue cambiado. Se le dio un corazón diferente. Fue tocado por Dios. ¿Constituye esto una experiencia de salvación? Parece que sí aunque el concepto de la salvación en el AT tiene más un enfoque nacional que individual. No quiere decir que falte el elemento espiritual e individual, especialmente en Isaías. Pero la salvación del alma se ve más claramente en el NT. La esperanza de Israel es muy terrenal mientras que la esperanza de la iglesia es más bien celestial. Por eso la salvación se expresa en el AT mayormente en términos físicos. P. ej. habla mucho de la liberación de sus enemigos. Pero la salvación del alma siempre se le da al hombre por la fe y esto en cualquier época. Seguramente había en Israel aun mucha gente que por falta de fe en Dios, su Salvador, no sería salva.

Parece que el versículo 8 es el agregado o nota final de las indicaciones de Samuel. No hay por qué pensar que fuera a cumplirse inmediatamente, pues la única referencia parecida a ellos viene en el capítulo 13 que toma lugar unos dos años después. Pareciera que la palabra después permitiría este intervalo. Y como resultado, iba a ser una prueba de su obediencia a Dios.

La palabra profetizó del versículo 10 necesita comentarse. Es claro que esta compañía de profetas iba entonando expresiones sublimes que elogiaban y proclamaban en poesía las virtudes y poderío del Altísimo. Saúl, sin haber practicado la profecía o saber cómo hacerlo, se sintió poseído de una fuerza inefable y con una habilidad que no era suya. Se unió a ellos vertiendo su corazón y alma en este ensayo de gloria, actuando con el impulso e inspiración de Dios. Tan inverosímil se vio su participación que los concurrentes expresaron su asombro diciendo: ¿También está Saúl entre los profetasi? En otras palabras: “¿Puede ser que Saúl sea uno de ellos?”

Un hombre sabio comenta en el versículo 12: ¿Y quién es el padre de ellos? Parece que esto quiere decir: ¿Tienen ellos el don por herencia? Si no es por herencia que uno recibe el don entonces Saúl también hubiera podido recibirlo. El don de Dios se le da al hombre no por herencia, porque así sería un talento y nada más. Pero como dice 1 de Corintios 12:11 : … el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él designa.

Saúl vuelve a su casa

El pasaje nos relata la conversación entre Saúl y un tío suyo, aunque la palabra tío no es siempre muy específica. Hasta puede referirse a veces a un ser amado o un amigo. De todos modos Saúl no le revela lo del reino. Puesto que Samuel ya le había dicho en el versículo 7 que sabría tomar los pasos indicados por la voluntad de Dios, tenemos que suponer que este silencio tenía su razón de ser. Puesto que Samuel se lo había revelado en privado, dejando tiempo para su amplia orientación, razonaba que no debería adelantarse al anuncio oficial de Samuel. En todo esto podemos ver que Saúl actuaba con prudencia. Su actitud de humildad y recato le recomienda hasta aquí como buen candidato para ser líder de Israel.

Saúl aclamado rey en Mizpa

Otra vez Mizpa es el centro del proceso decisivo en Israel. Comenzó allí el avivamiento que produjo la victoria sobre los filisteos. Jefté había vivido allí y los israelitas se habían reunido en Mizpa para juzgar el caso del pecado de la tribu de Benjamín.

Samuel advierte al pueblo que Jehová les había guiado y protegido pero que el pueblo rechazó a Jehová al pedirle que les diera un rey como si Jehová no hubiera sido un Rey fiel (ver Salmo 24, donde cinco veces se llama Rey de gloria). Pero accediendo a su deseo, porque persistían en su pedido, le enseña cómo se había de escoger a este rey.

Israel había sido organizado por grupos de 1.000 y de 100 según sus familias extendidas. Cada división tenía su líder o capitán. El rey sería escogido o elegido por “suerte”. La palabra “elegir” se refiere a una elección por suerte como en Josue 7:14; 7:17. Puede haber sido un asunto de echar tabletas como en Josue 8:6; 8:8; Jonas 1:7 o Ezequiel 24:7, donde la palabra suerte o sorteo incluye la idea de echar una piedra o piedrecita. O quizá se hizo en algunos casos sacando un nombre de un jarro como en Numeros 33:54, donde se usa la palabra para “caer” relacionada con la suerte, implicando que sale o se saca de un recipiente. En cualquier caso ellos confiaban en Jehová para revelar su decisión.

El sorteo comienza con las tribus y de las doce se escoge la tribu de Benjamín. Luego el clan o familia extendida de Matri sale elegido (aún no se sabe nada de este clan). Y al fin fue elegida la familia de Quis y de ella fue señalado Saúl. Parece que Saúl sabía que sería escogido y que era inevitable. Se escondió entre el equipaje o bagaje que incluía todo aparato, equipo, mueble y utensilio del pueblo que había venido de lejos para esta gran reunión. Quizá para no aparecer como solicitante o por sentirse indigno de este cargo se retiró. Se ve como un hombre humilde, tímido, modesto y sin pretensiones. Tiene que haber sabido sin embargo que lo señalado por Dios no se puede esquivar. Lo que Dios ordena se tiene que cumplir.

El versículo 22 en la LXX dice: “Y Samuel suplicó otra vez al Señor diciendo: ¿Vendrá el hombre aquí?” Es probable que hubiera sido Samuel en vez de todo el pueblo puesto que él tenía una comunicación personal con Dios. Verdad es que no existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. De esta manera el vidente (los ojos de Israel) les avisa que el hombre está entre ellos escondido en el área del bagaje.

La presentación del escogido de Jehová confirma la palabra previamente revelada a Samuel. Y además no hay otro igual en todo el pueblo que tuviera apariencia de rey. Por estas razones el pueblo aclama con entusiasmo:  ¡Viva el reyi ! o: “¡Que sea preservado con vida el rey!” El versículo 23 nos explica que físicamente era impresionante de hombros para arriba, más alto que cualquier otro. Sería entonces más o menos 30 cm. más alto que los demás, lo que lo establecería como un gigante.

El reino se establece en los versículos 25-27. Samuel hace tres cosas para sellar y finalizar el contrato. Primero, explica el proceder, palabra que generalmente se traduce “juicio, sentencia, fallo, o lo que es justo o legal” según la costumbre. Sería la esencia del pacto o convenio entre el pueblo y el rey. Luego, lo escribe en un libro y lo deposita en un lugar seguro delante de Jehová (en el lugar donde se reunía con Dios). Es interesante que la palabra guardó tiene que ver también con la palabra Noé, el que dio descanso de sus obras y trabajo. Noé en hebreo es casi la misma palabra que guardó. Quizá debemos traducir el versículo 25 así: “Luego Samuel explicó ante el pueblo el procedimiento legal de un rey, y lo escribió en un rollo que descansó delante de Jehová.” Samuel hizo descansar el libro delante de Jehová, puesto que ahí estaba seguro como una atestación de todo lo que había pasado. Y delante de Jehová el alma encuentra también su descanso o reposo donde es guardada con seguridad.

Samuel despidió al pueblo. Israel tiene rey pero no hay palacio real, ni ejército, ni ministros de gobierno. Todo eso vendrá después. Por el momento se ha establecido el fundamento. ¡Cada cual a su casa! Pero se nota que hombres valerosos se apegaron a él. El término valerosos se usa de distintas maneras. Puede ser fuerte o de valor como también puede ser capaz o pudiente. El joven rey no tenía a unos cuantos hombres comunes y corrientes. Y lo mejor es que sus corazones hubieran sido tocados por Dios. Dios se los había dado a Saúl. Dios no solamente le había designado como rey sino que le dio señales que verificaban su llamamiento. Contaba con el apoyo de Samuel y ahora es rodeado de hombres capaces, altamente motivados y fieles en sus intenciones. Es un buen comienzo.

Pero no faltan detractores. Algunos perversos (versículo 27) se burlaron de Saúl. Lit. son “hijos de Belial” o sea “inútiles”. A pesar de ser un pueblo redimido, no todos en Israel eran salvos. No ven ningún provecho en este hombre “pedido” o “deseado”, como quiere decir su nombre en hebreo. Pero muy sabiamente Saúl calló. La palabra hebrea quiere decir que Saúl pasó por alto su insolencia y permitió que lo hicieran. Se ve como un hombre paciente y en este momento está dispuesto a concederles a estos perversos la libertad de dudar. Guardará su energía y fuerza para pelear con sus verdaderos enemigos, y esa pelea no tardará en venir.

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