Un hombre sabio comenta en el versículo 12: ¿Y quién es el padre de ellos? Parece que esto quiere decir: ¿Tienen ellos el don por herencia? Si no es por herencia que uno recibe el don entonces Saúl también hubiera podido recibirlo. El don de Dios se le da al hombre no por herencia, porque así sería un talento y nada más. Pero como dice 1 de Corintios 12:11 : … el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él designa.
Saúl vuelve a su casa
El pasaje nos relata la conversación entre Saúl y un tío suyo, aunque la palabra tío no es siempre muy específica. Hasta puede referirse a veces a un ser amado o un amigo. De todos modos Saúl no le revela lo del reino. Puesto que Samuel ya le había dicho en el versículo 7 que sabría tomar los pasos indicados por la voluntad de Dios, tenemos que suponer que este silencio tenía su razón de ser. Puesto que Samuel se lo había revelado en privado, dejando tiempo para su amplia orientación, razonaba que no debería adelantarse al anuncio oficial de Samuel. En todo esto podemos ver que Saúl actuaba con prudencia. Su actitud de humildad y recato le recomienda hasta aquí como buen candidato para ser líder de Israel.
Saúl aclamado rey en Mizpa
Otra vez Mizpa es el centro del proceso decisivo en Israel. Comenzó allí el avivamiento que produjo la victoria sobre los filisteos. Jefté había vivido allí y los israelitas se habían reunido en Mizpa para juzgar el caso del pecado de la tribu de Benjamín.
Samuel advierte al pueblo que Jehová les había guiado y protegido pero que el pueblo rechazó a Jehová al pedirle que les diera un rey como si Jehová no hubiera sido un Rey fiel (ver Salmo 24, donde cinco veces se llama Rey de gloria). Pero accediendo a su deseo, porque persistían en su pedido, le enseña cómo se había de escoger a este rey.
Israel había sido organizado por grupos de 1.000 y de 100 según sus familias extendidas. Cada división tenía su líder o capitán. El rey sería escogido o elegido por “suerte”. La palabra “elegir” se refiere a una elección por suerte como en Josue 7:14; 7:17. Puede haber sido un asunto de echar tabletas como en Josue 8:6; 8:8; Jonas 1:7 o Ezequiel 24:7, donde la palabra suerte o sorteo incluye la idea de echar una piedra o piedrecita. O quizá se hizo en algunos casos sacando un nombre de un jarro como en Numeros 33:54, donde se usa la palabra para “caer” relacionada con la suerte, implicando que sale o se saca de un recipiente. En cualquier caso ellos confiaban en Jehová para revelar su decisión.
El sorteo comienza con las tribus y de las doce se escoge la tribu de Benjamín. Luego el clan o familia extendida de Matri sale elegido (aún no se sabe nada de este clan). Y al fin fue elegida la familia de Quis y de ella fue señalado Saúl. Parece que Saúl sabía que sería escogido y que era inevitable. Se escondió entre el equipaje o bagaje que incluía todo aparato, equipo, mueble y utensilio del pueblo que había venido de lejos para esta gran reunión. Quizá para no aparecer como solicitante o por sentirse indigno de este cargo se retiró. Se ve como un hombre humilde, tímido, modesto y sin pretensiones. Tiene que haber sabido sin embargo que lo señalado por Dios no se puede esquivar. Lo que Dios ordena se tiene que cumplir.
El versículo 22 en la LXX dice: “Y Samuel suplicó otra vez al Señor diciendo: ¿Vendrá el hombre aquí?” Es probable que hubiera sido Samuel en vez de todo el pueblo puesto que él tenía una comunicación personal con Dios. Verdad es que no existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. De esta manera el vidente (los ojos de Israel) les avisa que el hombre está entre ellos escondido en el área del bagaje.
