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1 de Samuel 3: Su llamamiento

1 de Samuel 3:18 Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.

1 de Samuel 3:19 Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.

Sus palabras no cayeron a tierra porque Dios hizo que se cumpliera lo que Samuel profetizó.

1 de Samuel 3:20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.

Samuel sirve como sacerdote, profeta y juez. Es el último juez de Israel y representa la transición del período de los jueces al de los reyes.

Profeta, nabi: Profeta; uno que proclama o declara un mensaje recibido; un vocero, heraldo o anunciador. Un profeta es alguien que anuncia un mensaje por mandamiento de otro (usualmente Dios). Nabi aparece más de 300 veces en el Antiguo Testamento. En seis ocasiones la palabra está en su forma femenina, nebiyah que se traduce «profetisa». En estas seis referencias se habla de María, Débora, Hulda (dos veces), Noadías y la esposa de Isaías (sin lugar a dudas una profetisa por derecho propio). En todas las ocasiones restantes nabi se emplea en su forma masculina, «profeta». La palabra puede aplicarse a falsos profetas y a profetas de dioses falsos, pero casi siempre alude a los interlocutores de Jehová.

La frase «desde Dan hasta Beerseba» era usada con frecuencia para describir los límites de la tierra prometida. Dan era una de las ciudades que quedaba más al norte del país y Beerseba una de las ciudades más al sur. En este contexto, era una forma de enfatizar que todos en Israel sabían que Samuel había sido llamado para ser profeta.

1 de Samuel 3:21 Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.

Hemos pasado del momento cuando la Palabra de Dios «escaseaba» a la restauración de la Palabra y de la presencia de Dios.

Su llamamiento

El medio empleado

No sabemos exactamente cuántos años habrá tenido Samuel cuando Dios le llamó. Josefo, el historiador judío (37-100 d. de J.C.), comenta en su quinto libro de Antigüedades que Samuel tenía 12 años. Pero lo dice sin dar explicación alguna. Posiblemente los judíos lo aceptaban como algo de conocimiento común. La palabra traducida joven es lit. “creciendo”. Se usa de manera muy amplia refiriéndose al muy joven como también al joven de 20 años. Se usa en 17:58 refiriéndose a David delante del rey Saúl. Se usa también en el Job 119:9. Nos da la impresión de que Samuel ya no era un niño pequeño.

Samuel servía, atendía y cumplía quehaceres en el santuario. El verbo servía nos hace entender que ya se acostumbraba a su acolitazgo. Pero a pesar de toda la liturgia que se practicaba, Dios no hablaba. Escaseaba es una palabra que nos da la idea de algo sumamente caro o de gran precio. Algo muy apreciado generalmente escasea porque todos lo buscan. La palabra visiones por lo general se refiere a la profecía aunque el verbo quiere decir contemplar, mirar fijamente o clavar la vista. Ni los profetas recibían revelaciones de Dios. Este no se revelaba y el motivo es obvio. Los líderes de la vida espiritual de Israel no tomaban en serio la obediencia. Y cuando hay desobediencia, Dios no se revela. El hambre de las palabras de Dios es una consecuencia de haberla despreciado

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