Algunas personas dicen que no hay vida después de la muerte. Otros creen que la hay, pero que no es física. Sin embargo, Isaías nos dice que nuestros cuerpos resucitarán. De acuerdo con 1 de Corintios 15:50-53, todos los muertos en Cristo se levantarán con cuerpos nuevos e incorruptibles: semejante al que tuvo Jesús cuando resucitó. Isaias 26:19 no es el único versículo del Antiguo Testamento que habla de la resurrección.
Isaías 26:20 Ven, pueblo mío, entra en tus aposentos, y cierra tras ti tus puertas; escóndete por corto tiempo, hasta que pase la indignación.
Isaías 26:21 Porque he aquí, el Señor va a salir de su lugar para castigar la iniquidad de los habitantes de la tierra contra El, y la tierra pondrá de manifiesto su sangre derramada y no ocultará más a sus asesinados.
Estos versículos ofrecen una palabra de esperanza al fiel remanente que espera por la intervención de Dios.
Cuando Dios venga a juzgar la tierra, el culpable no encontrará dónde esconderse. Jesús dijo que todas las conspiraciones secretas se convertirían en información pública, ya que su verdad, como una luz brillante en un rincón oscuro, las revelará (Mat_10:26). En lugar de tratar de esconder sus pensamientos y acciones vergonzosas, confiéselas a Dios y reciba su perdón.
Este es un largo salmo que se compone de dos partes: La primera abarca desde 26:1 hasta 27:1 y constituye un himno a la consumación de la victoria divina sobre los imperios mundiales de Asiria, Babilonia y Egipto, que simbolizan a todos los imperios del mundo. La segunda parte es una canción para la viña hermosa, símbolo de Israel, a la cual guarda Jehová en medio de los imperios mundiales.
La primera parte empieza con la expresión En aquel día, que hace que sea la continuación de los salmos del cap. 25. La misma también termina con esta expresión.
En 26:1 se vuelve al tema de las dos ciudades: la ciudad del caos y la ciudad de Dios o maoz , y dice: Tenemos una ciudad fortificada (ir = maoz); Dios ha puesto la salvación como muros y antemuros. Esta ciudad está abierta para la nación justa que guarda la fidelidad. En ella, aquellos cuya mente o pensamiento (yétser) está afianzado en Jehová, estarán guardados en completa paz. Esto es real porque Jehová es la Roca de la eternidad. El es quien ha logrado la victoria sobre la ciudad enaltecida. De nuevo, no se está hablando de una ciudad específica, sino de dos mundos, dos imperios en contraposición.
Los versículos 7-12 tratan del conflicto que existe entre estos dos mundos: el mundo de los justos y el mundo de los impíos. Estos mundos a veces se superponen, pero no pueden coincidir, porque la rectitud es el camino para el justo, mientras que el impío, aun en la tierra de rectitud hace iniquidad y no considera la majestad de Jehová. No obstante, la completa paz que tiene el justo es consolidada por Jehová mismo: Oh Jehová, tú estableces paz para nosotros, porque también realizas por nosotros todas nuestras obras.
Los versículos 13-18 enfocan la realidad de la superposición de los dos mundos en la historia pasada de Israel. El versículo 13 dice: Oh Jehová, Dios nuestro, otros amos aparte de ti se han enSeñoreado de nosotros, pero sólo reconocemos tu nombre. Ahora esos amos han muerto y no volverán a levantarse. Ahora, de nuevo bajo el Señorío de Jehová, se manifestará la grandeza de la nación en todo sentido
