Salmo 66:15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con sahumerio de carneros; haré una ofrenda de bueyes y machos cabríos. (Selah)
La gente a menudo hace pactos con Dios, diciendo: «Si me curas (o me liberas de este caos), te obedeceré por el resto de mi vida». Sin embargo, en cuanto se recupera, a menudo se olvida del voto y vuelve a surgir su viejo estilo de vida. Este escritor hizo una promesa a Dios, pero recordó la promesa y pagó su voto. Dios siempre cumple sus promesas y quiere que sigamos su ejemplo. Sea cuidadoso en cumplir lo que haya prometido.
Salmo 66:16 Venid y oíd, todos los que a Dios teméis, y contaré lo que El ha hecho por mi alma.
Salmo 66:17 Con mi boca clamé a El, y ensalzado fue con mi lengua.
Salmo 66:18 Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará.
Constantemente debemos confesar nuestros pecados debido a que seguimos haciendo el mal. Pero la confesión requiere que escuchemos a Dios y deseemos dejar de hacer lo que no le agrada. David confesó su pecado y oró: «Líbrame de los [errores] que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias». Si nos negamos a arrepentirnos, si abrigamos y acariciamos ciertos pecados, se levanta un muro entre nosotros y Dios. Quizás no podamos confesar todos los pecados que cometimos, pero nuestra actitud hacia la vida debe ser de confesión y obediencia.
Salmo 66:19 Pero ciertamente Dios me ha oído; El atendió a la voz de mi oración.
Salmo 66:20 Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración, ni apartado de mí su misericordia.
Alabanza por los hechos de dios
Primero se alaba a Dios por sus maravillas en toda la tierra, después por sus actos en su propio pueblo, Israel y finalmente en la vida del salmista. Algunos sugieren que originalmente eran dos salmos, pues los versículos 1-12 son un himno colectivo de alabanza, pero los versículos 13-20 son una oración de acción de gracias individual. Sin embargo, se notan varias palabras y frases que unen las dos partes.
Así el Salmo presenta una combinación de la alabanza de la comunidad y la del individuo. El adorador viene al templo donde hay muchos otros de la comunidad adorando a Dios. Así el salmista participa en la alabanza comunitaria y en este contexto presenta su sacrificio y su alabanza individual. Este hecho nos enseña la importancia de la adoración tanto comunitaria como individual. La experiencia individual de adoración pertenece al contexto de adoración comunitaria; las dos son complementarias. El desarrollo de una vida espiritual sana de cada individuo no puede desconectarse de la comunidad adoradora. Y viceversa, la adoración comunitaria necesita a los individuos que también aman y adoran a Dios en su vida personal.
