2 de Crónicas 15:2 el cual salió al encuentro de Asa y le dijo: «Oídme, Asa, todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros si vosotros estáis con él; y si lo buscáis vosotros lo hallaréis; pero si lo dejáis, él también os dejará.[a]
2 de Crónicas 15:3 Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin Ley;
Azarías dijo que Israel, el reino del norte, estuvo «sin verdadero Dios». Ocho reyes reinaron en Israel durante los cuarenta y un años que gobernó Asa en Judá, y los ocho fueron malvados. Jeroboam, el primer rey de Israel, comenzó su senda malvada al establecer ídolos y al expulsar a los sacerdotes de Dios. Azarías utilizó los problemas de Israel como un ejemplo del mal que vendría a Judá si se apartaba de Dios como lo habían hecho sus hermanos del norte.
2 de Crónicas 15:4 pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová, Dios de Israel, y lo buscaron, ellos lo hallaron.[b]
2 de Crónicas 15:5 En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras.
2 de Crónicas 15:6 Una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades.[c]
2 de Crónicas 15:7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra».[d]
Azarías alentó a los hombres de Judá a mantenerse en el cumplimiento del deber «pues hay recompensa para vuestra obra». También para nosotros esta es una inspiración. El reconocimiento y la recompensa son grandes motivaciones que tienen dos dimensiones:
(1) La dimensión temporal. Una vida acorde con las pautas de Dios puede provocar una ovación aquí en la tierra.
(2) La dimensión eterna. Pero el reconocimiento y la recompensa permanentes se otorgarán en la eternidad. No se desaliente cuando sienta que su fe en Dios no va a ser recompensada aquí en la tierra. Las mejores recompensas no son en esta vida, sino en la eternidad.
2 de Crónicas 15:8 Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová.
2 de Crónicas 15:9 Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová, su Dios, estaba con él.
2 de Crónicas 15:10 Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa.
2 de Crónicas 15:11 Y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová, del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas.
2 de Crónicas 15:12 Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová, el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma;
2 de Crónicas 15:13 y que cualquiera que no buscara a Jehová, el Dios de Israel, que muriera, ya fuera grande o pequeño, hombre o mujer.
2 de Crónicas 15:14 Juraron, pues, a Jehová en alta voz y con gritos de júbilo, al son de trompetas y de bocinas.
A muchas personas se les hace muy difícil comprometerse con algo. Son vacilantes, indecisos y temen a la responsabilidad. Asa y su pueblo fueron diferentes: tenían corazones fieles y se declararon abiertamente seguidores de Dios. ¡Su juramento fue acentuado con aclamación de júbilo y son de trompetas! Este compromiso decisivo y total agradó a Dios y trajo paz a la nación. Si usted desea paz en su vida, revise si hay algo en su vida donde falte un compromiso total con Dios. La paz surge como un producto de la entrega de nuestra vida entera a Dios.
