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2 de Reyes 15: Reinado de Azarías

2 de Reyes 15:1 Reinado de Azarías[a] (2 Cr 26.3-5,16-23) En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá.[b]

Reyes retorna al reino meridional describiendo cómo Azarías se convirtió en el décimo gobernante en la historia de Judá. Este estableció allí uno de los más solidos reinados. Llegó al trono con 16 años y se mantuvo durante 52 años. Se recuerda a Azarías como el rey leproso, porque el Señor lo castigó con esa enfermedad por tolerar la idolatría. También se le llamaba Uzías. A su muerte, el profeta Isaías recibió una revelación especial de Dios.

Azarías también era conocido como Uzías. Su historia se relata con todo detalle en 2 Crónicas 26. Además, también se le menciona en Isaias 1:1 y 6.1. Antes del comienzo del reinado de Azarías, Israel destruyó ciento ochenta metros del muro de Jerusalén después de derrotar a Judá y llevarse a su rey, Amasías. Pero durante el reinado de cincuenta y dos años de Azarías, Judá reconstruyó el muro, volvió a fortificar la ciudad con armas en contra del bloqueo, y obtuvo su independencia de Israel. La devoción a Dios de Azarías ayudó a Judá a disfrutar de paz y prosperidad como no las había experimentado desde los días de Salomón. Durante este tiempo, sin embargo, Israel decayó drásticamente. Muy pronto sería vencido.

2 de Reyes 15:2 Cuando comenzó a reinar tenía dieciséis años,[c] y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén.

2 de Reyes 15:3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho.

2 de Reyes 15:4 Con todo, los lugares altos no se quitaron, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

A pesar de que Azarías tuvo muchos logros, no destruyó los lugares altos, donde se encontraban los santuarios de Judá, de la misma manera que tampoco lo hicieron su padre Amasías y su abuelo Joás. Azarías imitó a los reyes de los cuales había escuchado historias y que había observado mientras crecía. Aun cuando el padre y el abuelo de Azarías fueron básicamente reyes buenos, eran modelos deficientes en ciertas áreas importantes. Para levantarnos por encima de la influencia de modelos deficientes, debemos buscar modelos mejores. Cristo nos provee un modelo perfecto. Sin importar cómo fue criado, ni quién influyó en su vida, usted puede avanzar más allá de esas limitaciones al tomar como ejemplo a Cristo y al tratar conscientemente de vivir como El lo hizo.

2 de Reyes 15:5 Pero Jehová hirió al rey con lepra,[d] y estuvo leproso hasta el día de su muerte. Habitó el rey en casa separada, y Jotam, su hijo, tenía el palacio a su cargo y gobernaba al pueblo.

Durante diez años Jotam cogobernó con su padre, Azarías. Padre e hijo gobernaban juntos por cualquiera de la siguientes razones:

(1) el padre era ya muy anciano y necesitaba ayuda;

(2) el padre deseaba entrenar al hijo para dirigir la nación;

(3) el padre estaba enfermo o en el exilio. Hubo muchos corregentes durante el período de los reyes: Asa/Josafat, Josafat/Joram, Azarías/Jotam, Joacaz/Jeroboam II, Ezequías/Manasés.

2 de Reyes 15:6 Los demás hechos de Azarías y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2 de Reyes 15:7 Azarías durmió[e] con sus padres y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David. En su lugar reinó Jotam, su hijo.

2 de Reyes 15:8 Reinado de Zacarías En el año treinta y ocho de Azarías, rey de Judá, Zacarías hijo de Jeroboam reinó seis meses sobre Israel.

Volviendo a Israel, Reyes se refiere al reinado de Zacarías , el hijo de Jeroboam II que se convirtió en el decimocuarto rey de Israel. El rey Zacarías persistió en el culto idólatra y, tras haber reinado sólo seis meses, fue asesinado por Salum . Esto marcó el fin de la dinastía de Jehú. Esta quinta dinastía en Israel fue la que más tiempo se mantuvo, al extenderse por más de un siglo y estar representada por cinco monarcas.

Zacarías fue un rey malvado debido a que alentó a Israel para que pecara al adorar ídolos. El pecado en nuestra vida es algo grave, pero más grave aun que pecar nosotros mismos es el alentar a otros a desobedecer a Dios. Somos responsables por la manera en la que influimos a otros. Tenga cuidado con los pecados dobles: los que no sólo nos hieren a nosotros, sino que también hieren a los demás al alentarlos a pecar.

2 de Reyes 15:9 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como lo habían hecho sus padres: no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.

2 de Reyes 15:10 Contra él conspiró Salum hijo de Jabes, lo hirió en presencia de su pueblo, lo mató y reinó en su lugar.[f]

Zacarías fue advertido por el profeta Amós de su muerte inminente y el fin subsecuente de la dinastía del rey Jeroboam

2 de Reyes 15:11 Los demás hechos de Zacarías están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2 de Reyes 15:12 Esta era la palabra que Jehová había dicho a Jehú: «Tus hijos, hasta la cuarta generación, se sentarán en el trono de Israel». Y fue así.

2 de Reyes 15:13 Reinado de Salum Salum hijo de Jabes comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías, rey de Judá.[g] Solo reinó un mes en Samaria,

El asesino de Zacarías, Salum , ocupó el trono de Israel como el decimoquinto de sus monarcas solamente un mes, para ser ejecutado por Manahem . La desaparición de Salum marcó el fin de la sexta dinastía de Israel.

2 de Reyes 15:14 porque Manahem hijo de Gadi subió de Tirsa, llegó a Samaria e hirió allí a Salum hijo de Jabes. Después de matarlo, reinó en su lugar.

Los documentos históricos antiguos dicen que Manahem fue el comandante en jefe del ejército de Jeroboam . Después de que el hijo de Jeroboam fue asesinado, probablemente Manahem se vio a sí mismo y no a Salum, como el sucesor legítimo al trono de Israel.

2 de Reyes 15:15 Los demás hechos de Salum y la conspiración que tramó están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2 de Reyes 15:16 Entonces Manahem saqueó a Tifsa y a todos los que en ella estaban, y también sus alrededores, a partir de Tirsa. La saqueó porque no le habían abierto las puertas, y le abrió el vientre a todas las mujeres que estaban encintas.[h]

2 de Reyes 15:17 Reinado de Manahem En el año treinta y nueve de Azarías, rey de Judá, Manahem hijo de Gadi reinó en Samaria sobre Israel. Reinó diez años,

Manahem , el decimosexto rey de Israel, gobernó durante 10 años y cayó bajo el dominio de Pul (Tiglat-pileser III), uno de los más grandes monarcas asirios. Pul impuso onerosos tributos a Israel y obligó a Manahem a aumentar abusivamente los impuestos.

2 de Reyes 15:18 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová: en todo su tiempo no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.

Manahem, al igual que los reyes anteriores a él, guió a su pueblo al pecado: «E hizo lo malo ante los ojos de Jehová». ¡Qué horrible epitafio para un líder! Los líderes afectan profundamente a la gente a la que sirven. Pueden alentar o desalentar la devoción a Dios por medio de sus ejemplos y por las estructuras que dan a sus organizaciones. Los buenos líderes no ponen ningún obstáculo para la fe en Dios ni para una manera correcta de vivir.

2 de Reyes 15:19 En su tiempo, Pul,[i] rey de Asiria, vino a atacar la tierra.[j] Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino.

Cuando el rey Pul de Asiria (también llamado Tiglat-pileser en 15.29) tomó el trono, el Imperio Asirio se estaba convirtiendo en una potencia mundial, y las naciones de Siria, Israel y Judá estaban en decadencia. Esta es la primera mención de Asiria en 2 Reyes. La invasión del rey Pul ocurrió en 743 a.C. Asiria hizo vasallo a Israel y Manahem se vio forzado a pagar tributo a Asiria. Esta fue la primera de las tres invasiones de Asiria.

2 de Reyes 15:20 Manahem obtuvo este dinero de todos los poderosos y opulentos de Israel; cada uno debió pagar un impuesto de cincuenta siclos de plata para dar al rey de Asiria. Entonces el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país.

2 de Reyes 15:21 Los demás hechos de Manahem y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

2 de Reyes 15:22 Manahem durmió con sus padres y reinó en su lugar Pekaía, su hijo.

2 de Reyes 15:23 Reinado de Pekaía En el año cincuenta de Azarías, rey de Judá, Pekaía hijo de Manahem reinó dos años en Samaria sobre Israel.

El hijo de Manahem, Pekaía , ascendió al trono como decimoséptimo monarca de Israel. Después de reinar dos años, fue asesinado por su sucesor Peka , poniendo así fin a la séptima dinastía en Israel.

2 de Reyes 15:24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.

2 de Reyes 15:25 Peka hijo de Remalías, capitán suyo, conspiró contra él y lo hirió en Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas. Después que lo mató, reinó en su lugar.

2 de Reyes 15:26 Los demás hechos de Pekaía, y todo lo que hizo, está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2 de Reyes 15:27 Reinado de Peka En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, reinó Peka hijo de Remalías en Samaria sobre Israel. Reinó veinte años,

Como el decimoctavo gobernante en el norte, Peka… hizo lo malo , y entonces Israel fue invadido por Tiglat – pileser III de Asiria. Este fue el comienzo del fin de Israel, al anexarse Asiria varios de los territorios del reino del norte y llevarse cautivos a muchos de sus súbditos.

2 de Reyes 15:28 e hizo lo malo ante los ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.

2 de Reyes 15:29 En los días de Peka, rey de Israel, llegó Tiglat-pileser,[k] rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y llevó sus habitantes cautivos a Asiria.[l]

2 de Reyes 15:30 Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka hijo de Remalías, lo hirió de muerte y reinó en su lugar a los veinte años de Jotam hijo de Uzías.

Oseas fue el último rey de Israel.

2 de Reyes 15:31 Los demás hechos de Peka, y todo lo que hizo, está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2 de Reyes 15:32 Reinado de Jotam (2 Cr 27.1-9) En el segundo año de Peka hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam hijo de Uzías, rey de Judá.

En Judá, Jotam había ascendido al trono como undécimo monarca del reino del sur. Fue un rey bueno y ganó fama cuando reconstruyó la puerta norte del templo. La partida de Peka marcó el fin de la octava dinastía en Israel.

Un año después de que Peka se convirtió en rey, Uzías (también llamado Azarías) de Judá murió, e Isaías el profeta tuvo una visión de la santidad de Dios y la futura destrucción de Israel. Vea Isaías 6 para mayores detalles acerca de lo que contempló Isaías.

2 de Reyes 15:33 Cuando comenzó a reinar tenía veinticinco años, y reinó dieciséis años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc.

2 de Reyes 15:34 Él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho su padre Uzías.

Se pueden decir muchas cosas buenas acerca de Jotam y de su reinado como rey de Judá, pero falló en un área muy crítica: no destruyó los santuarios de los dioses falsos, aun cuando el dejarlos así era una violación al primer mandamiento. Al igual que Jotam, podemos vivir básicamente una buena vida y aun así fallar al no hacer lo que es más importante. Toda una vida de hacer el bien no es suficiente si cometemos el error crucial de no seguir a Dios con todo nuestro corazón. Un verdadero seguidor de Dios debe colocarlo a El en primer lugar en todas las áreas de la vid

2 de Reyes 15:35 Con todo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Edificó él la puerta más alta de la casa de Jehová. 2 de Reyes 15:36 Los demás hechos de Jotam, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2 de Reyes 15:37 En aquel tiempo comenzó Jehová a enviar contra Judá a Rezín, rey de Siria, y a Peka hijo de Remalías.

2 de Reyes 15:38 Jotam durmió con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. En su lugar reinó Acaz, su hijo.

Azarías (Uzías) de Judá

El rey Azarías, un joven que ascendió al trono a la edad de 16 años, y era hijo de Jecolías de Jerusalén y Amasías, fue contemporáneo de Jeroboam II de Israel. Se llamaba también Uzías; ambos nombres surgieron de raíces diferentes, pero sugieren la misma idea de «victoria, valor, fuerza del Señor». Cuando lo relacionamos con su vida, su nombre puede sugerir que aun en la adversidad de la enfermedad de la lepra, Dios puede ayudar a una persona dándole valor, fuerza y victoria. Asimismo, Dios lo proveyó de un hijo que le ayudara a administrar el gobierno cuando la enfermedad no permitiera que su padre pudiera gobernar. La segunda forma del nombre comúnmente se usa fuera de los libros de Reyes y es la única que se usa en los libros proféticos.

Sus logros durante un reinado largo de 52 años fueron mínimos: evidentemente el único fue restaurar el acceso de Judá al golfo de Acaba, aunque en 2 Crónicas se mencionan otras campañas militares. Su comportamiento religioso siguió el mismo patrón que el de su padre, es decir, había ambivalencia. Por un lado era bueno, por el otro no, porque no eliminó los santuarios paganos frecuentados por el pueblo.

A pesar de ser un buen rey, no logró nada que valiera la pena mencionar en el ámbito internacional o doméstico durante los largos años de su reinado. Dios le mandó la lepra, lo que requirió que viviera en cuarentena hasta la muerte; evidentemente vivió en una casa aparte, posiblemente fuera de Jerusalén, pero construida especialmente para él. Fue el único rey con lepra. Su cuarentena, ¿se debía a que su lepra era extremadamente severa o a que esa imperfección no le permitía participar en la sociedad como monarca descendiente de David, su papel socioreligioso? El cronista no explica la razón para la enfermedad, pero en 2 de Crónicas 26:16-20 se dice que Jehová lo castigó por infringir las prerrogativas de los sacerdotes al ofrecer incienso en el altar en el templo. El término «lepra» en el AT se usaba para cualquier enfermedad de la piel, temporal o crónica. Lo que ahora se llama lepra requería cuarentena perpetua, y es posible que era esta clase la que tenía Uzías.

Como consecuencia de su condición de enfermo, su hijo Jotam se hizo cargo del reinado, asumiendo las responsabilidades administrativas y judiciales de su padre; gobernó al país hasta la muerte de aquel, y entonces heredó el trono. Fue durante ese mismo año que Isaías tuvo un encuentro con el Señor. Azarías fue sepultado en la Ciudad de David.

A pesar de las debilidades

Azarías es ejemplo de una persona que sigue cumpliendo sus deberes a pesar de sus dificultades. Tenía lepra, una enfermedad que aislaba a la gente de todos los demás. Se tenía esta costumbre porque consideraban que la lepra era una enfermedad muy contagiosa. Pero a pesar de su enfermedad, encargó a su hijo que llevara adelante la administración del reino. Ese hijo gobernó en forma aceptable. Aunque no quitaron los lugares altos de la adoración pagana, hizo otras cosas que se consideraban rectas ante los ojos de Jehová. Los últimos reyes decadentes de Israel

La prosperidad y estabilidad bajo Jeroboam II de Israel cambiaron radicalmente de la noche a la mañana. Bajo su gobierno, Israel tuvo un tiempo corto de calma antes de la desintegración caótica. El país, en su estado precario, fue plagado no solamente por problemas internos con una serie de reyes asesinados y revoluciones, sino también en los últimos años por la amenaza de la intervención extranjera de Asiria, que se expandía hasta Egipto. Es muy notable que el lenguaje usado para evaluar cada rey de Israel al final del siglo VIII a. de J.C. es casi idéntico. Esta repetición sugiere el ritmo ascendente y cada vez más rápido hacia la decadencia y el final ineludible. En los capítulos  15 y 16 las referencias a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat superan en cantidad a todos los otros capítulos en los libros de Reyes. De esa manera, se nos recuerda que el juicio es inevitable: la nación estaba predestinada a la ruina y la destrucción; el tiempo de la prosperidad para Israel había terminado; la demora en el juicio había acabado. Israel marchaba hacia la destrucción en el ciclo de conspiración, usurpación, maldad, muerte; la sentencia divina se cumpliría, pues en realidad cada rey fue una repetición del anterior: malo e ilegítimo. El orden y la política pública se habían desintegrado y les acompañaba un colapso en la moralidad del pueblo. Debido a que cada rey adoraba en las capillas de Betel y Dan, donde estaban los becerros para la adoración, cometía el mismo pecado que Jeroboam I y hacía que la destrucción de Israel fuera inevitable. Por su apostasía y su desobediencia, Israel iba con una velocidad acelerada hacia su destino ineludible de destrucción y exilio.

Un asesino tras otro se sentaba en el trono de Samaria mientras que la nación tambaleaba al borde de la anarquía. Durante un año el país tuvo cuatro reyes diferentes, mientras que Judá al sur disfrutaba de un reinado estable de 52 años. De los últimos seis reyes, tres reinaron menos de tres años en total. Solamente uno de los reyes en Samaria, Menajem, murió de una muerte natural y tuvo la dicha de que su hijo heredara el trono. Con brutalidad y violencia los otros cinco fueron destronados por rivales. Durante el período turbulento, varios de los gobernantes se comportaron más como ladrones y tiranos que como reyes. La influencia del ejército en estas revoluciones jugaba un papel clave.

 Zacarías

Zacarías, hijo de Jeroboam II y bisnieto de Jehú, reinó en Samaria solamente seis meses durante los cuales continuaba las prácticas religiosas tradicionales desde los tiempos del primer Jeroboam y la división del reino unido. Su nombre quiere decir «Jehová recuerda», aunque evidentemente un buen nombre no era suficiente para que este recordara los mandamientos del Señor y las advertencias de los profetas. Fue asesinado por Salum, quien se hizo rey. Si Salum lo mató en público, sugiere que tenía mucho apoyo popular o que al público le faltó interés en el desenlace político. Probablemente, dicha apatía y dejadez política se debía a que para ellos un cambio de rey no mejoraría en nada su situación económicosocial.

Si el lugar de su muerte fue Ibleam, como dice la LXX (ver nota de la RVA), entonces se nota cierta ironía o justicia ideal, pues el último de la dinastía de Jehú murió en el lugar que su bisabuelo Jehú asesinó a la casa real del reino del sur. Con el corto reinado de Zacarías, la palabra profética de que los descendientes de Jehú reinarían hasta la cuarta generación, se cumplió; aunque no era digno de reinar. Dios cumplió su promesa aun cuando se trataba de una profecía anónima.

Reyes que hicieron lo bueno

Joás, Amasías,  Azarías,  Jotam,  Ezequías,  Josías

Reyes que hicieron lo malo

Jehú,  Joacaz,  Jeroboam II,  Zacarías,  Menajem,  Pecaías,  Pécaj,  Acaz,  Oseas,  Manasés,  Amón,  Joacaz,  Joacim,  Joaquín,  Sedequías

Salum

Después de matar al rey anterior en Samaria, Salum comenzó a reinar, pero su gobernación de un mes era corta como la de su predecesor. Sin embargo, no fue el reinado más corto en la historia de Israel, porque Zimri reinó solamente siete días. Su nombre quiere decir «aquel para quien se ha hecho compensación» (comparar los nombres de Salomón y Absalón). Sugiere la posibilidad de que cuando nació sus padres cumplieron la promesa que habían hecho. Probablemente procedía de Galaad, porque el nombre de su padre era Jabes. Además, es posible que Siria cooperó con él en la conspiración por el trono. Su desenlace fue igual al de aquel que desplazó: fue asesinado por uno de Tirsa, quien reinó en su lugar.

Menajem

Una vez que Menajem, el cruel y vengativo hijo de Gadi, tuvo el poder en sus manos, destruyó y saqueó el pueblo de Tifsaj y sus territorios. Ventilaba su ira especialmente en contra de las mujeres embarazadas, practicando una especie de política militar de tierra abrasada con los que se oponían. Irónicamente, su nombre quiere decir «confortante» o «consolador»; eso sugería que había nacido en la vejez de sus padres o que ellos sintieron consuelo por la pérdida de su hijo anterior. El nombre de su padre tal vez sugiere que pertenecían a la tribu de Gad. Josefo sugirió que era el comandante principal del ejército antes de asesinar al rey y apoderarse de su trono. Tirsa, una ciudad cananea antigua e importante por su localización comercial estratégica, sirvió como la ciudad capital en una época.

Durante la década de su reinado, Menajem seguía las malas prácticas religiosas de los reyes anteriores en Israel. Era un tiempo de mucho pecado. Posiblemente una de las razones para que lograra sobrevivir en el trono fue el uso de medios brutales y duros. Otra razón fue que logró consolidar su poder con el apoyo de Asiria.

Su principal reto internacional fue Tiglatpileser III o Pul, el rey de Asiria, la superpotencia de su tiempo. Menajem optó por hacer una alianza con Tiglatpileser III y pagarle un tributo exorbitante, con la esperanza de que apoyaría su poder real en Israel. De esa manera logró que Asiria le ayudara a legitimizar su reinado. Se ha estimado el valor del tributo en más de cuatro millones de dólares. Menajem recaudó los fondos necesarios, exigiendo un impuesto opresivo sobre unos 50.000 ricos en Israel. Eso solucionó la amenaza de conquista, pues el ejército de la superpotencia volvió a su país. Este fue el primer contacto de Israel con Asiria y se trataba del primer paso de sumisión en el proceso de estar incorporado a su zona de influencia. El imperio tomaría el segundo paso con la primera señal de desasosiego o descontento.

La crueldad y el chantaje de Menajem sugieren que fue un oportunista dispuesto a hacer cualquier cosa por sobrevivir en el trono; usaba estratagemas innobles como la manipulación, la conspiración, el chantaje, la imposición de impuestos elevados y sin duda una campaña de temor. Pero, con todo su egocentrismo, su astucia y la violencia, no podía cambiar la sentencia divina de muerte para su pueblo. Al morir, su hijo Pecaías comenzó a reinar.

Pecaías

Pecaías, un contemporáneo de Azarías que reinó por dos años, también auspiciaba las malas prácticas religiosas de los reyes anteriores a él. Su nombre puede significar «Jehová está vigilante (alerta)» o «Jehová ha abierto los ojos». Por medio de una conspiración y con la ayuda de 50 comandos de Galaad, Pécaj, uno de sus oficiales militares, posiblemente de la propia comitiva del rey, acabó con su reinado por medio de un ataque al ala fortificada del palacio real. Argob y Arié fueron dos personas leales a Pecaías hasta el final. Pécaj

Su nombre es una forma corta del nombre del rey anterior; quiere decir «Jehová abre o ilumina». Pécaj ganó su poder por medio de la espada y lo perdió de la misma forma. Como dijo Jesús: “…porque todos los que toman espada, a espada perecerán”. Durante los 20 años del reinado de Pécaj, éste observaba las prácticas religiosas malas de los reyes anteriores de Israel.

La causa inmediata de su ruina fue la invasión de Tiglatpileser III en una segunda incursión de aquella superpotencia al territorio de Israel. Esta vez conquistó varias ciudades en ambas riberas del río Jordán y llevó sus habitantes cautivos a Asiria. La población llevada al exilio eran los primeros exiliados de la tierra de Israel. Esta fue la manera de reducir a un país a ser una  provincia de Asiria. Es posible que esta invasión surgió como el resultado de la alianza entre Pécaj y Rezín de Siria, que hizo que Acaz de Judá pidiera la ayuda del asirio. Todos los pueblos conquistados se encontraban en Neftalí, que más tarde se llamó Galilea. El primero que es nombrado es Ijón, el que se encontraba más al norte, indudablemente fue el primero en ser conquistado debido a que los conquistadores asirios venían de esa dirección. El último nombrado, Hazor, se encontraba a unos km. al norte del lago de Galilea. Tiglatpileser III conquistó también a Galaad, que probablemente fue el centro del poder de Pécaj.

Estas conquistas redujeron el territorio de Israel a un reino pequeño de unos 48 km. por 64 km. del área montañosa de Efraín y Samaria, e hicieron posible el control de Asiria de la ruta comercial principal en el norte hacia Damasco; a la vez aisló a Pécaj de Siria y a Galaad del resto del país.

Debido a una revolución por Oseas («salvador»), hijo de Ela y último rey de Israel, murió Pécaj, y su atacante, uno del partido proasirio, reinó en su lugar. Así se pospuso el final de Israel por una década.

El origen de los samaritanos

El fundador del imperio Asirio fue Tiglatpileser III (745-727). Realizó campañas militares y logró conquistas permanentes. Acaz gobernaba el reino del Norte. Cuando Tiglatpileser atacó a Israel, Galilea y transjordania fueron saqueados y parte de la población fue deportada. Varias ciudades, como Meguido y Jasor, destruidas. El territorio fue dividido en tres provincias: Galaad, Meguido y Dor. En este tiempo Pécaj fue asesinado por Oseas Ben Ela, quien se sometió inmediatamente y pagó tributo. Al morir Tiglatpileser fue sustituido por su hijo Salmanasar V. Durante su reinado Oseas se rebeló y fue sometido inmediatamente. Salmanasar atacó en el año 724, Oseas fue hecho prisionero, los asirios ocuparon el país, excepto Samaria que resistió dos años.

Salmanasar fue sustituido por Sargón II (722-705), que se apoderó de la ciudad en el año 721. Aproximadamente unos 27.290 habitantes fueron deportados a la Alta Mesopotamia y a Media donde perdieron su identidad. Estos fueron las diez tribus perdidas de Israel. La historia política de Israel había llegado a su fin. En el transcurso de los años siguientes se estableció allí gente que había sido deportada de Babilonia, Jamat y otros lugares. Estos extranjeros trajeron consigo sus costumbres y religiones propias, y se mezclaron con la población israelita superviviente. Más tarde hallamos los descendientes de esta mezcla: los samaritanos. Este sincretismo religioso originó el rechazo a este pueblo por parte de los judíos, quienes se creían los únicos portadores del mensaje de Dios.

El reinado insignificante de Jotam de Judá

Jotam, el hijo de Azarías (Uzías), reinó por 16 años en Jerusalén. Su madre Jerusa pertenecía a la familia sacerdotal de Sadoc. Su nombre quiere decir «Jehová hace perfecto o perfecciona», o «Jehová es perfecto». Practicó la misma fe de su padre y, a la vez que ayudó a reconstruir una puerta superior del templo, seguía permitiendo que el pueblo ofreciera sacrificios y quemara incienso en los santuarios paganos. La puerta superior muy cerca del templo era la que usaba la familia real.

Bajo la soberanía de Dios, en el ámbito internacional, Rezín, rey de Siria, y Pécaj desafiaron a Jotam. Así, después de siglos de hostilidad y guerra, Israel y Siria se abrazaron debido a la amenaza común de Asiria. Esta alianza y el subsiguiente conflicto forman el fondo histórico para Isaías 7:1-8:8, del cual surgió la señal de Emanuel. Después de su muerte, a la edad de 41 años, y su entierro, su hijo Acaz comenzó a reinar.

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