Salum
Después de matar al rey anterior en Samaria, Salum comenzó a reinar, pero su gobernación de un mes era corta como la de su predecesor. Sin embargo, no fue el reinado más corto en la historia de Israel, porque Zimri reinó solamente siete días. Su nombre quiere decir «aquel para quien se ha hecho compensación» (comparar los nombres de Salomón y Absalón). Sugiere la posibilidad de que cuando nació sus padres cumplieron la promesa que habían hecho. Probablemente procedía de Galaad, porque el nombre de su padre era Jabes. Además, es posible que Siria cooperó con él en la conspiración por el trono. Su desenlace fue igual al de aquel que desplazó: fue asesinado por uno de Tirsa, quien reinó en su lugar.
Menajem
Una vez que Menajem, el cruel y vengativo hijo de Gadi, tuvo el poder en sus manos, destruyó y saqueó el pueblo de Tifsaj y sus territorios. Ventilaba su ira especialmente en contra de las mujeres embarazadas, practicando una especie de política militar de tierra abrasada con los que se oponían. Irónicamente, su nombre quiere decir «confortante» o «consolador»; eso sugería que había nacido en la vejez de sus padres o que ellos sintieron consuelo por la pérdida de su hijo anterior. El nombre de su padre tal vez sugiere que pertenecían a la tribu de Gad. Josefo sugirió que era el comandante principal del ejército antes de asesinar al rey y apoderarse de su trono. Tirsa, una ciudad cananea antigua e importante por su localización comercial estratégica, sirvió como la ciudad capital en una época.
Durante la década de su reinado, Menajem seguía las malas prácticas religiosas de los reyes anteriores en Israel. Era un tiempo de mucho pecado. Posiblemente una de las razones para que lograra sobrevivir en el trono fue el uso de medios brutales y duros. Otra razón fue que logró consolidar su poder con el apoyo de Asiria.
Su principal reto internacional fue Tiglatpileser III o Pul, el rey de Asiria, la superpotencia de su tiempo. Menajem optó por hacer una alianza con Tiglatpileser III y pagarle un tributo exorbitante, con la esperanza de que apoyaría su poder real en Israel. De esa manera logró que Asiria le ayudara a legitimizar su reinado. Se ha estimado el valor del tributo en más de cuatro millones de dólares. Menajem recaudó los fondos necesarios, exigiendo un impuesto opresivo sobre unos 50.000 ricos en Israel. Eso solucionó la amenaza de conquista, pues el ejército de la superpotencia volvió a su país. Este fue el primer contacto de Israel con Asiria y se trataba del primer paso de sumisión en el proceso de estar incorporado a su zona de influencia. El imperio tomaría el segundo paso con la primera señal de desasosiego o descontento.
La crueldad y el chantaje de Menajem sugieren que fue un oportunista dispuesto a hacer cualquier cosa por sobrevivir en el trono; usaba estratagemas innobles como la manipulación, la conspiración, el chantaje, la imposición de impuestos elevados y sin duda una campaña de temor. Pero, con todo su egocentrismo, su astucia y la violencia, no podía cambiar la sentencia divina de muerte para su pueblo. Al morir, su hijo Pecaías comenzó a reinar.
Pecaías
Pecaías, un contemporáneo de Azarías que reinó por dos años, también auspiciaba las malas prácticas religiosas de los reyes anteriores a él. Su nombre puede significar «Jehová está vigilante (alerta)» o «Jehová ha abierto los ojos». Por medio de una conspiración y con la ayuda de 50 comandos de Galaad, Pécaj, uno de sus oficiales militares, posiblemente de la propia comitiva del rey, acabó con su reinado por medio de un ataque al ala fortificada del palacio real. Argob y Arié fueron dos personas leales a Pecaías hasta el final.
