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2 Timoteo 3: Tiempos de terror

Los herejes de tiempo de Timoteo ejercían su malvada influencia de dos maneras. Debemos recordar que eran gnósticos, y que el principio básico del gnosticismo era que el espíritu era totalmente bueno y la materia totalmente mala. Ya hemos visto que esa enseñanza desembocaba en una de dos cosas. Los herejes gnósticos enseñaban, o que, puesto que la materia es totalmente mala, hay que practicar un ascetismo rígido y eliminar lo más posible todas las cosas del cuerpo, o que no importa lo que hagamos con el cuerpo, y que se pueden satisfacer sus deseos sin límite, porque no tienen importancia. Los gnósticos enseñarían estas doctrinas a mujeres impresionables. El resultado sería a menudo, o que la mujer interrumpía sus relaciones matrimoniales con su marido para dedicarse a vivir la vida ascética, o que daba rienda suelta a sus instintos más bajos y se entregaba a toda clase de relaciones promiscuas. En cualquiera de los dos casos se destruían el hogar y la vida familiar.

Todavía sigue siendo posible que un maestro ejerza una influencia indebida y malsana sobre otras personas, especialmente si son impresionables.

El diagnóstico de Pablo era que tales personas «están dispuestas a aprender de cualquiera, pero no son capaces de llegar nunca al conocimiento de la verdad.» E. F. Brown ha indicado el peligro de lo que él llama «curiosidad intelectual sin seriedad moral.» Hay algunas personas que están dispuestas a discutir cualquier nueva teoría, que siempre se pueden encontrar involucradas en el último movimiento religioso de moda, pero que no están dispuestas a aceptar la disciplina de cada día de la vida cristiana. Toda la curiosidad intelectual del mundo no puede tomar nunca el lugar de la seriedad moral. No se supone que tenemos que abarrotarnos la mente con las últimas fantasías intelectuales, sino que tenemos que purificarnos y fortalecernos para la batalla moral que es vivir la vida cristiana.

Los que se oponen a Dios

De la misma manera que Janes y Jambres se opusieron a Moisés, éstos también se oponen a la verdad; son hombres de mentalidad corrompida, y cuya fe es pura falsedad. Pero no llegarán muy lejos, porque pronto todos se darán cuenta de su necedad como sucedió con aquellos antiguos impostores.

Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento se escribieron muchos libros judíos que desarrollaban las historias del Antiguo Testamento. En alguno de esos libros Janes y Jambres figuraban extensamente. Esos nombres correspondían a dos magos de la corte del Faraón que se opusieron a Moisés y a Aarón cuando éstos iban a sacar a los israelitas de su condición de esclavos en Egipto. A1 principio estos magos podían igualar las maravillas que hacían Moisés y Aarón, pero al final fueron derrotados y desacreditados. En el Antiguo Testamento no se los menciona por nombre, pero se alude a ellos en Éxodo 7:11; 8: 7; 9: I1.

Toda una colección de historias se reunió alrededor de estos nombres. Se dijo que eran dos siervos que acompañaron a Balaam cuando fue desobediente a Dios (Números 22:22); se dice que eran parte de la gran multitud mezclada que salió de Egipto con los israelitas (Éxodo 12:38); algunas historias decían que habían perecido al cruzar el Mar Rojo; otras historias decían que fueron Janes y Jambres los que estuvieron detrás de que se hiciera el becerro de oro y que perecieron entre los que fueron muertos por aquel pecado (Éxodo 32:28).

Todavía otras historias decían que acabaron siendo prosélitos del judaísmo. Entre todas las historias sobresale un hecho -Janes y Jambres llegaron a ser figuras legendarias que tipificaban a todos los que se opusieron a los propósitos de Dios y a la obra de sus verdaderos siervos.

Al responsable cristiano no le faltarán nunca oponentes. Siempre habrá algunos que tendrán sus propias ideas tergiversadas de la fe cristiana, y que querrán ganar a otros a sus creencias equivocadas. Pero de una cosa estaba Pablo seguro: Los días de los engañadores estaban contados. Se demostraría su falsedad y recibirían su merecido.

La historia de la Iglesia Cristiana nos enseña que la falsedad no tiene larga vida. Puede que florezca por un tiempo, pero cuando se expone a la luz de la verdad se consume y desaparece. No hay más que una prueba para la falsedad: « Por sus frutos los conoceréis.» La mejor manera de vencer y desterrar lo falso es vivir de tal manera que el encanto y la gracia de la verdad estén a la vista de todos. La derrota del error depende, no de la habilidad en la controversia, sino de la demostración en la vida del camino más excelente.

Deberes y cualidades de un apóstol

Pero tú has sido mi discípulo en mi enseñanza, mi preparación, mi objetivo en la vida, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi aguante, mis persecuciones, mis sufrimientos; lo que me sucedió en Antioquía, en Iconio, en Listra, en las persecuciones que soporté; y el Señor me rescató de todo aquello. Y es que todos los que quieran vivir una vida piadosa en Jesucristo serán perseguidos; mientras que los hombres malvados y los impostores irán de mal en peor engañándose a sí mismos y engañando a otros.

Pablo contrasta la conducta de su leal discípulo Timoteo con la de los herejes que estaban haciendo todo lo posible por destruir la Iglesia. La palabra que hemos traducido por ser un discípulo incluye tanto que desborda cualquier única palabra española. Es en griego parakoluthein y quiere decir literalmente seguir todo a lo largo; pero se usaba con una magnífica amplitud de sentido. Quiere decir seguir a una persona físicamente, vincularse con ella a las duras y a las maduras. También quiere decir seguir a una persona intelectualmente, atender con diligencia a su enseñanza y comprender plenamente el significado de lo que dice. También quiere decir seguir a una persona espiritualmente, no solamente entender lo que dice sino también poner en práctica sus ideas y ser la clase de persona que quiere que seamos.

Parakoluthein es sin duda la palabra para el discípulo, porque incluye la lealtad a ultranza del verdadero camarada, el total entendimiento del verdadero alumno y la completa obediencia del siervo consagrado.

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