Gén 31:43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?
Gén 31:44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.
Gén 31:45 Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.
Gén 31:46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano.
Una comida compartida era una de las formas comunes para establecer un pacto.
Gén 31:47 Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta;[a] y lo llamó Jacob, Galaad.[b]
Gén 31:48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;
Gén 31:49 y Mizpa,[c] por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.
Para ser válido, cualquier acuerdo debía concretarse ante una tercera persona. En este caso, Jacob y Labán pusieron a Dios como testigo de que cumplirían su palabra.
Gén 31:50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos.
Gén 31:51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he erigido entre tú y yo.
Gén 31:52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal.
El majano . . . señal servía tanto de indicador de límite como de recordatorio.
Gén 31:53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre.
Gén 31:54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.
Gén 31:55 Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.
El pacto hace que la partida de Jacob sea mucho más pacífica. También demuestra que Jacob debía haber confiado en la intervención de Dios en lugar de escapar temeroso. La comunicación abierta es mejor que el recelo.
Labán
Todos somos egoístas, pero algunos de nosotros exageramos esta debilidad. La vida entera de Labán se encontraba marcada por el egocentrismo. Su meta principal era cuidarse a sí mismo. La manera en que trataba a los demás se veía afectada por esa meta. Le sacó ventaja al matrimonio de su hermana Rebeca con Isaac y utilizó la vida de sus hijas para negociar. A la larga, Jacob fue mejor estratega que Labán, pero este no estuvo dispuesto a reconocer su derrota. Cuando vio que ya no podía dominar a Jacob, intentó tener la última palabra y quiso que Jacob le prometiera que se iría para siempre. Se había dado cuenta de que Jacob y el Dios de Jacob eran más de lo que él podía manejar.
