Por el aspecto de descendencia, la familia de Jacob era fundamental para su regreso. Por ello Jacob procura obtener el respaldo y la lealtad total de sus esposas en la decisión de regresar a Canaán. Note que Jacob no ordena a sus esposas. El usa la persuasión basado en estos argumentos: Primero, consulta en forma conjunta a Lea y a Raquel y en forma privada. Aquí se declara la unidad familiar y la separación del clan de Labán. Segundo, Jacob expone su relación con Labán y el cuidado de Dios en todo momento. La relación familiar con Labán se caracterizaba por hostilidad ya que éste había cambiado radicalmente con Jacob desde la mención del regreso a Canaán. Pero esa hostilidad lo supo soportar por la presencia de Dios con él. En cuanto a relación laboral, Jacob les recuerda que había trabajado con todas sus fuerzas para Labán. Jacob describe detalladamente su trabajo. Todos sus esfuerzos resultaron en mucha prosperidad y riqueza. Labán, sin embargo, no le correspondía en igualdad, ya que le engañaba repetidamente con el salario establecido. Cuando Labán veía que los animales acordados como salario de Jacob nacían en más cantidad, cambiaba el criterio de recompensa sucesivamente. Sin embargo, al final Jacob no sufre ningún daño ya que la intervención de Dios fue siempre providencial y de apoyo a Jacob en su lucha por hacerse de bienes materiales para su regreso a Canaán. Jacob se esfuerza en explicar a sus esposas que no fue una acción engañosa ni egoísta la que él realizó, sino que Dios le estaba cuidando y dirigiendo en todo. Fue su confianza en Dios y su decisión firme de volver a Canaán, cumpliendo con el propósito de Dios, la que lo había llevado a prosperar materialmente.
Tercero, Jacob anuncia a sus esposas que “el Dios de Betel”, el Dios de su experiencia personal y a quien se había comprometido con un voto, era quien le ordenaba regresar. Era un llamamiento en medio de una situación hostil y en medio de circunstancias desfavorables para Jacob. Pero el llamamiento de Dios era claro y final.
Las esposas responden positivamente a Jacob decidiendo la separación legal y emocional de la casa de sus padres. Además, ellas deciden ser leal y apoyar en todo a Jacob en respuesta al llamado de Dios. Así, la decisión de regresar a Canaán es ahora una decisión familiar que es muy importante en la continuación de la descendencia patriarcal.
La familia ante las decisiones importantes: En uno de los momentos más críticos de su vida, Jacob consultó con sus esposas. Su decisión de volver a Canaán encontró oposición en su suegro y mucho peligro por parte de sus cuñados, pero fue firmemente apoyado por su familia directa. Qué hermoso ejemplo. La familia que consulta entre sí las grandes e importantes decisiones, no sólo hará decisiones sabias, sino quedará más unida y así alcanzarán lo que se propongan.
Nuestra familia es primero: Evidentemente la familia de Jacob no había logrado funcionar adecuadamente por causa de las constantes intervenciones de Labán, su suegro. Las mujeres de Jacob se dieron cuenta que a menos que se separaran de su padre, su familia seguiría con conflictos. Así que animaron a Jacob a alejarse. Algunas veces la familia en la cual nacimos y crecimos es fuente de problemas, dolor y confusión para nuestra propia familia. En tales casos, es prudente que nos alejemos físicamente a fin de poder construir nuestra nueva familia en una atmósfera más saludable y positiva.
(2) Jacob parte secretamente para Canaán. Aunque Jacob tenía todo el respaldo de las esposas, toma todas las precauciones necesarias para concretar su regreso a Canaán. En primer lugar, parte en secreto, sin avisar a Labán quien con toda seguridad impediría que sus hijas partieran con Jacob como un medio de retenerlo. Segundo, aprovecha que Labán estaba lejos, por lo menos a tres días de distancia, esquilando sus ovejas. Tercero, se asegura de llevar consigo a sus esposas, sus hijos, su ganado y todas sus posesiones adquiridas, incluyendo los siervos y las siervas. Sin saberlo Jacob, Raquel hurta los ídolos de la casa paterna, cuya posesión, además de su significado religioso, implicaba ciertos derechos de herencia. Labán luego acusa a Jacob del robo de estos ídolos.
(3) Dios protege a Jacob de la persecución de Labán. Tan pronto como Labán se entera de la huida de Jacob, toma provisiones para ir tras él y lo alcanza en la región montañosa de Galaad, al este del río Jordán. Pero la protección de Dios prometida a Jacob al regresar a Canaán hace posible que Labán no impida el viaje en unidad familiar a la tierra prometida. La protección de Dios se manifiesta, primero, en que Dios se le aparece en sueños a Labán y le advierte que no haga daño a Jacob. Segundo, aunque Labán acusa a Jacob de haber huido a escondidas, de llevar a sus hijas cautivas y de haber robado los ídolos, no le hace ningún daño. Al contrario, acepta la advertencia de Dios y la explicación de la huida en secreto: El temor de que no permitiera a sus hijas acompañar a Jacob. En cuanto a los ídolos o cualquier otra cosa robada, el que lo haya hecho sería culpable de muerte. Jacob no sabía que Raquel lo había hecho. Y ella misma actuando con astucia los esconde, de modo que Labán no puede probar esta acusación. Tercero, Jacob tiene la oportunidad de afirmar que su protección y prosperidad se deben a la presencia continua del Dios de los patriarcas. Dios hizo posible que Jacob no cometiera transgresión en su relación con Labán por los 20 años que le sirviera. Sin embargo, Labán había actuado engañosamente con él. Además, Dios prosperó a Labán a través de Jacob y su trabajo diligente, responsabilidad impecable y sacrificio extremo.
